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: ADELGAZAR ESTÁ EN TUS MANOS, NO EN EL EDULCORANTE

¿LOS SUSTITUTOS DEL AZÚCAR SON UNA BUENA ESTRATEGIA PARA PERDER PESO? ¿PUEDEN TENER EFECTOS A LARGO PLAZO? LOS INVESTIGADORES SE PLANTEAN SI EL USO DOMÉSTICO DE ESTOS ADITIVOS Y SU INCORPORACIÓN A MULTITUD DE ALIMENTOS, DESDE EL PAN A LOS YOGURES, PUEDE AFECTAR A LA FLORA INTESTINAL Y PRODUCIR INTOLERANCIA A LA GLUCOSA, EL PASO PREVIO A LA OBESIDAD Y LA DIABETES. LA RESPUESTA ESTÁ EN LA DOSIS.

¿Son malos para el intestino?

La influencia de los edulcorantes en la pérdida de peso es solo uno de los aspectos que se investiga. El profesor Ángel Gil acaba de publicar una revisión de estudios en la revista Advances in Nutrition sobre los efectos en la microbiota intestinal, tanto de los sustitutivos del azúcar de origen natural (glucósidos de esteviol, taumatina) como de los sintéticos (sacarina, aspartamo). Entre sus conclusiones destaca que solo con la sacarina y la sucralosa se observan cambios en la microbiota cuando se superan las ingestas normales (350 mg para la primera y 1.050 mg para la segunda).

El metaanálisis coincide en parte con la investigación publicada hace tres años en Nature por científicos del Instituto Weizmann de Rehovot (Israel) en la que demostraron que estas dos sustancias, y también el aspartamo, modificaban las bacterias de la flora intestinal. El efecto inmediato fue que los ratones objeto del ensayo desarrollaron intolerancia a la glucosa, la antesala de la obesidad y la diabetes. Sin embargo, la actualización del catedrático de la Universidad de Granada descarta que estas secuelas puedan atribuirse a las sustancias derivadas de aminoácidos, como el aspartamo: “Es lógico, porque la cantidad que se toma resulta muy pequeña: un miligramo equivale a 10 gramos de azúcar (dos terrones y medio)”.

LA LUCHA POR NO ENGORDAR.

La microbiota (microorganismos vivos que alberga el tubo digestivo) dará mucho de que hablar en los próximos años, dicen los investigadores, pero su estudio todavía es muy reciente, 10 o 15 años, un periodo muy corto para la ciencia. “Hay pocos trabajos sobre la flora intestinal en humanos, la mayoría se han hecho en animales y, por otra parte, son muy limitados. La razón es que no era lo prioritario a evaluar en los edulcorantes. Hasta ahora, cuando se testaban se buscaban, sobre todo, sus potenciales efectos toxicológicos, muy especialmente en relación al cáncer”, apunta Ángel Gil.

Mientras la ciencia arroja conclusiones más claras, los nutricionistas ponen el acento en la prevención. Los aditivos de cualquier tipo, también los edulcorantes, no deben ser la base de la alimentación de una persona sana. Los sustitutos del azúcar pueden ayudar en un régimen para adelgazar, pero no son la solución al sobrepeso ni a la obesidad, problemas que afectan ya al 36% y al 13% de de la población española, respectivamente, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Hay que volver al guiso de toda la vida y a una cesta de la compra basada en frutas y verduras frescas, legumbres, cereales, pescados, carnes y lácteos. Los especialistas se justifican: sentimos ser tan aburridos, pero el sentido común es lo que mejor funciona para conservar la salud.

LA STEVIA, ENTRE LA MODA Y EL MITO

Lo que compramos en los supermercados como stevia es tan natural como otros edulcorantes. La marca comercial procede de una planta que se usaba desde hace siglos en América para endulzar, “pero lo que consumimos son glucósidos de esteviol, los componentes que generan el dulzor en este vegetal y que se obtienen en un proceso industrial”, aclara Ángel Gil. De hecho, la planta no está autorizada como edulcorante en Europa porque puede bajar la tensión arterial. En cambio, sí se pueden adquirir las hojas en herbolarios para tomar en infusiones.

El riesgo de consumirla de esta manera radica en su concentración: no se puede conocer exactamente qué cantidad de componentes tiene la planta concreta y, por tanto, su efecto es imprevisible. Se recomienda que antes de tomarla en infusión se consulte con el médico y, en ningún caso, la prueben las personas con la tensión baja. Los glucósidos de esteviol no tienen efecto curativo sobre la diabetes, como se pregona en algunas webs, aunque las personas con esta enfermedad pueden emplearlos en sustitución del azúcar, igual que la sacarina o el ciclamato. Hablamos de un edulcorante eficaz, pero no tiene nada de milagroso.

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