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: Bulos sobre alimentación: cuando a los adultos nos engañan como a niños

A diario, los profesionales de la información que escriben sobre salud y nutrición reciben numerosos comunicados. Esa abundancia de noticias y la búsqueda de titulares llamativos provoca que muchas veces los medios se conviertan en meros trasmisores de bulos.

La industria como fuente

Para dar a conocer sus productos, el recurso habitual de la industria es la publicidad, y más cuando se trata de alimentos destinados al público infantil. Sin embargo, cada vez es más potente la maquinaria desplegada desde los departamentos de comunicación para entremezclar mensajes saludables o solidarios con el propio producto. Galletas Príncipe financia un estudio con la psicóloga Silvia Álava e Ipsos según el cual el 98% de los padres considera que el deporte es clave en el desarrollo cognitivo y socioemocional de sus hijos. Sin embargo, las galletas están lejos de ser un alimento saludable y su consumo debe ser ocasional. Uniendo todos esos elementos en un mismo mensaje, puede dar la sensación de que comer galletas combate el sedentarismo y hace que los pequeños sean más listos. No se dice expresamente, pero el cerebro del consumidor inconscientemente ata los cabos.

Algo similar sucede con los alimentos sin gluten, bio o sin lactosa, o los famosos “enriquecidos” con hierro, calcio, vitaminas o ácidos grasos DHA. El Estudio Nutricional en Población Infantil Española (EsNuPi), promovido por las Fundaciones Española (FEN) e Iberoamericana (FINUT) de Nutrición, en colaboración con la Asociación Española de Pediatría (AEP), tenía por objetivo revelar los patrones de alimentación y hábitos de actividad física en la población infantil española de uno a nueve años. Una de sus conclusiones es que tres de cada cuatro niños españoles no alcanzan las ingestas recomendadas de omega-3. Esta carencia puede paliarse con leches de crecimiento enriquecidas con ese nutriente. ¿Es casual que el estudio contara con la financiación del Instituto Puleva de Nutrición, marca láctea que cuenta con una leche precisamente con esas características?

Contrastar antes de publicar

Para Alipio Gutiérrez, responsable de Salud en Telemadrid y vicepresidente de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), una nota de prensa procedente de la industria, aunque vaya respaldada por un estudio, siempre debe contrastarse. “Cada vez hay más intentos de colarnos publicidad disfrazada de información. Te aportan un estudio, pero es propaganda para la marca. Antes de publicar nada, tengo que contrastar con profesionales al margen de la industria: profesores universitarios, investigadores independientes, médicos…”.

Otra cosa es que la fuente sea directamente un organismo que se dedica a la investigación, como el CSIC. “En ese caso doy por hecho que tiene rigor científico”. Gutiérrez reconoce que las marcas o los gremios de la alimentación se aprovechan de que las sucesivas reducciones de plantilla en las redacciones hacen que los pocos periodistas que quedan anden saturados de trabajo y no siempre tengan tiempo para contrastar. “Otras veces se cae en la trampa de sacarla a toda prisa para ser los primeros en dar la noticia, por el clickbait o la primicia. Tal vez no en un informativo, pero sí desde las redes sociales del medio”, analiza.

Contrastar o complementar información a partir de contenidos de internet porque se va con prisas es un arma de doble filo. Un estudio de 2015 puede estar obsoleto y no ser válido para refrendar un argumento. Otras veces, el error parte del periodista al dar por buenos y aplicables en humanos estudios que solo se han llevado a cabo en animales. Ante las recientes críticas al CSIC por aceptar encargos de la industria, Gutiérrez cree que, si esos ingresos que entran por ahí sirven para financiar después estudios que redunden en la salud general, bienvenidos sean. “Sigo confiando en la integridad de los científicos. Otra cosa es que el comunicado que se envía a la prensa vaya sesgado. Pero ahí ya es tarea del periodista valorarlo, interpretar correctamente los datos, ir a las fuentes y contrastar”, añade.

En un país como el nuestro, donde solo se destina a investigación el 1,2% del PIB frente al 2,1% de Alemania, las universidades e instituciones se ven obligadas a realizar estudios para terceros como forma de lograr fondos. “Si se destinara más dinero a investigar tal vez desaparecería este conflicto”. Para la periodista Marta del Valle, “lo que no es de recibo es copiar y pegar una nota de prensa. Jamás debería publicarse como noticia”.

¿Quién controla las noticias en internet? 

En el documental El dilema de las redes sociales (Netflix) se deja al descubierto la gran verdad de internet: los algoritmos de Google no buscan la verdad. Se limitan a proporcionar la información más afín a cada usuario. Mediante un mecanismo de aprendizaje automatizado el buscador detecta los gustos o ideología del usuario y prioriza aquellos resultados de su agrado. Si es negacionista, recibirá más resultados negacionistas. Si cree que hay que comer chuletón a diario, el predictivo le indicará la conveniencia de comer carne roja a diario. Si es vegano, los resultados apostarán por la proteína vegetal. Google no conoce verdades o mentiras. Solo proporciona resultados.

Pero las mentiras existen. Los bulos circulan por las redes con total impunidad y las medias verdades o inexactitudes confunden a la población. El pasado año, el Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) creaba Observatorio Digital para localizar y desmentir bulos aparecidos en prensa. “Contamos con la colaboración de la Agencia EFE y RTVE. Si detectan noticias de salud incorrectas o falsas nos contactan. Nosotros las contrastamos, buscamos la información en instituciones oficiales y en literatura científica y, más tarde, les pedimos que desmientan si realmente hay pruebas de que lo dicho no es verdad. También aclaramos ciertas informaciones que, sin ser bulos, no se sabe su veracidad real porque no hay estudios suficientes en el momento actual”, declara Jaime Barrio, médico de familia y miembro del Observatorio Digital del Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM).

Fuera de nuestras fronteras, Health On the Net es una organización sin ánimo de lucro que cuenta con el apoyo de diversas asociaciones médicas, la OMS y la Comisión Europea. Su objetivo es velar por el rigor en la información sanitaria. Su comité de médicos analiza la veracidad de las webs que así lo solicitan y, si logran ser validadas, pueden añadir la palabra HONcode en los términos de búsqueda SEO. Entre sus recomendaciones a los internautas está la de acudir siempre a fuentes oficiales y fiables, como hospitales, universidades y agencias gubernamentales.

Otras formas de asegurarse informaciones veraces es buscar otros sellos de acreditación, como Web Médica Acreditada o Distintivo AppSaludable.

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