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: Bulos sobre alimentación: cuando a los adultos nos engañan como a niños

A diario, los profesionales de la información que escriben sobre salud y nutrición reciben numerosos comunicados. Esa abundancia de noticias y la búsqueda de titulares llamativos provoca que muchas veces los medios se conviertan en meros trasmisores de bulos.

Famosos que también opinan

Mencionar a la OMS como aval de cualquier información, en especial en los titulares, aunque el texto luego diga otra cosa, suele ser un indicio de un posible bulo. Además, que un político abrace una teoría o defienda un tipo de nutrición no significa que sea correcta. Por ejemplo, Donald Trump llegó a agasajar a sus invitados en la Casa Blanca con hamburguesas.

Con la reciente polémica de las declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, sobre la ingesta excesiva de carne, muchos políticos, desde el ministro de Agricultura, Luis Planas, a la portavoz de Agricultura del PP en el Congreso, Mila Marcos, salieron a defender su consumo sin matices. Olvidaban que el CSIC, junto a investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN) y el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), participan en el proyecto V-PLACE, que estudia las alternativas vegetales al consumo de productos de origen animal. El ruido ocasionado por la polémica volvió a llenar el debate social de falsas argumentaciones, medias verdades y muchos bulos.

Mitos que pasan generaciones

Hay falsos mitos asentados en la cultura popular, como que la fruta engorda más si se toma de postre, que el melón es indigesto en la cena o que hay “superalimentos” con propiedades más allá de su estricto valor nutricional. Todos carecen de base científica. Otro clásico es el supuesto poder del agua con limón, que ni previene el cáncer, ni reduce los efectos de la covid-19, ni mejora la digestión. Y otro mito de las abuelas, aquello de que los bollos o el pan recién salidos del horno son perjudiciales para la digestión, tampoco cuenta con evidencias que lo respalden.

Durante la pandemia, la OMS denunció las noticias infundadas que apuntaban que los suplementos de vitaminas D y C o el zinc podían ayudar a tratar o aumentar la respuesta inmunitaria frene a la covid. También desmintió que la covid-19 se propague por el agua potable y que tomar ajo o beber alcohol posean acción protectora frente al coronavirus. Tampoco lo tiene la cafeína, un bulo que tuvo bastante repercusión en prensa. En realidad, era una interpretación de un estudio realizado en Inglaterra que revelaba que en un grupo de personas concreto se había visto que la incidencia de la covid-19 era menor entre aquellas que tomaban fruta, daban el pecho o consumían café. Los propios investigadores ya apuntaban que solo existía correlación y no una vinculación causa-efecto. Tal como llegó a la prensa entraría en el lote de los bulos.

Coincidiendo con la publicación de la noticia de que los españoles consumimos un 45% menos de chicles, según datos de la patronal Produlce, empezó a pulular por las redes el bulo de que los chicles eliminan las caries. La farmacéutica y experta en seguridad alimentaria, Gemma del Caño, recuerda que no elimina la caries, ni mucho menos, pero parece que masticar chicle con xilitol (sin azúcar) la puede prevenir. Aun así, insiste que hay dudas de que sea por eso. La explicación es que, a falta de tiempo o posibilidad para realizar una higiene bucal correcta tras la comida, mascar chicle puede generar una autolimpieza de emergencia, transitoria, que en ningún caso sustituye al cepillado. Aprovechando esta falsa creencia, Mondelez –la casa madre de las galletas Fontaneda o el chocolate Milka– lanzó Trident Oral B con flúor. Las medias verdades y la buena fe del consumidor allanan el camino para que la industria coloque nuevos productos.

El aceite de coco es, para la tecnóloga de los alimentos Beatriz Robles, “la mayor burbuja nutricional de los últimos años. Es cierto que sube el colesterol bueno, pero como está hasta arriba de grasas saturadas (el 90%) también sube el malo y los triglicéridos. Actualmente no tenemos la certeza de que valores altos de colesterol HDL reduzcan el riesgo cardiovascular, pero sí está contrastado que la subida del LDL lo incrementa”, recalca. Tampoco hay evidencia de que ayude a adelgazar ni a controlar la glucosa en sangre. La lista de noticias falsas acerca de los alimentos es inabarcable. De ahí la importancia de la responsabilidad de los periodistas para no difundir informaciones falsas que confundan al consumidor o pongan en riesgo su salud.

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