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Sopas de sobre : ¿Cuánta carne contienen?

Fáciles y rápidos de preparar, estos productos deshidratados se presentan como un recurso para muchos hogares con escaso tiempo para cocinar. Aunque en sus envases ofrecen la imagen de un plato casero, ¿son realmente una solución recomendable?

¿Cuánta carne contienen?

Coloquialmente llamamos “sopa de pollo” o “sopa de ternera” a los platos que cocinamos a partir de un caldo al que añadimos pasta y que hemos obtenido previa mente cociendo carne y verduras. Por lo general, solemos retirar estos últimos ingredientes antes de añadir la pasta, así que en el plato final no que da casi nada de ellos, más allá del sabor, el aroma y algún pequeño trozo. Es decir, algo parecido a lo que ocurre en las sopas comerciales. En estos productos la carne se encuentra en proporciones muy pequeñas, entre el 2% y el 0,5%. A pesar de ello, este ingrediente forma parte protagonista en el nombre: sopas “de pollo”, “de ave” o “de ternera”.

Desde un punto de vista estricto, sería más riguroso denominarlas “sopa de pasta”, dado que es el ingrediente principal. Pero, como esos nombres son los que utilizamos habitualmente, podríamos considerar que son bien conocidos y sabemos a qué se refieren, de modo que no dan lugar a engaño. Es decir, se trata de un nombre consagrado por el uso y por eso se utilizan también como denominación de venta. En las sopas de pollo, la proporción de carne está comprendida entre el 1,6% de Knorr hasta el 1,1% de Eroski. Todas las sopas de ave contienen carne de pollo, en proporciones que van desde el 2% de Eroski hasta el 0,8% de Gallina Blanca y Knorr. Por último, en las sopas de ternera, las proporciones están comprendidas entre el 1% de Gallina Blanca y el 0,5% de Knorr.

¿Y verduras? 

En la Sopa de Cebolla y en la Sopa Doce Verduras, ambas de Knorr, sí encontramos una cantidad significativa del ingrediente que les da nombre: un 34% de cebolla y un 32% de verduras, respectivamente. Eso sí, la Sopa Doce Verduras de Knorr solo contiene 10 verduras y hortalizas (11, si contamos la patata) y no 12, como indica su nombre. Concretamente, este producto está elaborado con zanahoria, puerro, judías verdes, apio, calabaza, coliflor, cebolla, guisante, chirivía y nabo.

Cómo realzan el sabor

Junto a los ingredientes más nobles, como las verduras, la carne o la pasta, figuran muchos otros que cumplen diferentes funciones. Entre ellos se encuentran los potenciadores de sabor, que, como su nombre indica, se añaden para realzar los sabores y los aromas. El más popular es, sin duda, el glutamato monosódico, un aditivo que suele causar recelos, debido a que existen muchos mitos sobre él, como el que dice que su consumo es peligroso y provoca efectos adversos, como dolor de cabeza. Sin embargo, este compuesto es seguro. De hecho, el glutamato es la forma ionizada del ácido glutámico, uno de los aminoácidos más abundantes en nuestro organismo y que cumple importantes funciones metabólicas. Además, está presente en forma de glutamato monosódico en algunos organismos como las algas.

Este aditivo no solo realza los sabores, también tiene un gusto muy característico. Se conoce con el nombre de umami y es uno de los sabores básicos, junto con el dulce, el salado, el ácido y el amargo. Este sabor está presente de forma natural en diversos alimentos, como las algas, el queso curado o el jamón, y también podemos encontrarlo en muchos productos precocinados, debido a que contienen glutamato añadido. En muchos de estos alimentos preparados el sabor del glutamato es demasiado intenso y enmascara el resto de ingredientes, lo que hace que numerosas personas prefieran evitar su presencia, en busca de un sabor más parecido al de las recetas caseras. Esto, sumado a la mala fama infundada de este compuesto, ha llevado a muchos fabricantes a evitar su uso en la elaboración de sus productos. Eso no significa que no se utilicen potenciadores de sabor, sino que se utilizan alternativas. En todas salvo en las Sopas Knorr de Ave y de Pollo, que contienen glutamato sódico, se emplean extractos de levadura o proteína vegetal hidrolizada.

Esos ingredientes contienen de forma natural ácido glutámico, así que viene a ser lo mismo que emplear glutamato sódico. La diferencia es que suelen pasar desapercibidos en la lista de ingredientes porque el fabricante no los declara como potenciadores de sabor, que es su función.

Lo “natural” vende

La estrategia más habitual a la hora de promocionar alimentos consiste en transmitir ideas relacionadas con lo “natural”, lo “tradicional” o lo “casero”, sugiriendo de este modo que el producto es saludable, seguro y sabroso. Esto también se aplica de forma más o menos sutil en algunas de estas sopas. Por ejemplo, en las de Knorr y Gallina Blanca se destaca el mensaje “sin conservantes”, dando a entender que son “más naturales”, y eso a pesar de que este tipo de productos no necesita esos aditivos, dado que están deshidratados. También se destacan palabras como “naturaleza”, como ocurre en las sopas de Knorr, en las que se indica que los ingredientes proceden de agricultura sostenible. Esto último no está regulado como tal por la legislación ni se justifica en el envase de ningún modo. Además, se sustituyen algunos ingredientes en la formulación o simplemente se expresan de otro modo en la lista, para tratar de lograr una etiqueta más “limpia”.

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