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: Cremas de verduras: saludables... si vigilamos la sal

A PRIMERA VISTA PARECEN SIMILARES, PERO SI NOS FIJAMOS EN LOS DETALLES COMPROBAMOS QUE EXISTEN IMPORTANTES DIFERENCIAS ENTRE ELLAS. NO TODOS LOS PLATOS HONDOS SON IGUALES.

Reclamos publicitarios

En muchos de los productos analizados se utilizan consignas publicitarias que tienen carácter voluntario y que no están definidas en la legislación, lo que significa que pueden ser interpretadas de forma arbitraria. Se trata de términos como ‘100% natural’ o ‘casero’, que aparecen en productos como las cremas Knorr envasadas en vidrio o las de Gallina Blanca, respectivamente. En estos últimos también se destaca la ausencia de conservantes, cuando en realidad ninguno de estos productos los necesita, ya que se conservan gracias a un tratamiento de esterilización. Por eso, no debemos basar nuestra elección de compra en este tipo de reclamos. La mejor crema desde el punto de vista nutricional, debería ser la elaborada con alta proporción de vegetales, bajo contenido en sal y que cuente entre sus ingredientes con aceite de oliva.

Varios formatos de envase

Las cremas analizadas se comercializan en dos tipos de envase: vidrio (como la crema de calabaza y de ocho verduras de Knorr y las de las marcas Anko y Pedro Luis) y brik (el resto).

  • Cremas en envase transparente. El vidrio aporta al producto una imagen más tradicional o casera y permite ver el contenido para hacerse una idea del producto, pero esto tiene una desventaja: también deja pasar la luz, lo que podría alterar las características organolépticas de las cremas, provocando el desarrollo de colores, aromas y sabores extraños. Esto explica que las de la marca Knorr estén cubiertas por un envoltorio opaco que evita el paso de la luz: solo una pequeña superficie transparente permite ver el contenido. Los envases de vidrio, además, tienen la ventaja de que pueden ser reciclados con relativa facilidad, o bien, reutilizados (tal y como se menciona en los de Knorr), pero son pesados y frágiles.
  • Cremas en brik. Se trata de un tipo de envase que tiene múltiples ventajas: es ligero, resistente, ocupa menos espacio que el vidrio y se puede apilar con mayor facilidad. Además, es opaco, lo que protege el contenido de la acción alterante de la luz, es decir, permite una mejor conservación del producto. Como contrapartida, no es posible ver el contenido y su reciclaje resulta difícil, al estar compuesto por seis capas de diferentes materiales (cartón, aluminio y polietileno), así que se podría decir que es menos sostenible. Otro aspecto a considerar a la hora de elegir un tipo de envase u otro es la usabilidad. Por ejemplo, en el momento de abrirlo puede resultar más fácil para algunas personas cortar la esquina de un brik que girar la tapa de un tarro. Sin embargo, cuando queremos conservar el contenido que ha sobrado una vez abierto, es más práctico el vidrio, que cierra herméticamente. En cualquier caso, debemos seguir las instrucciones que se indican en el etiquetado: es decir, conservar en el frigorífico y consumir en los tres días posteriores a la apertura.

Por la sostenibilidad

Algunos de los productos analizados muestran en sus envases una indicación que hace referencia a la procedencia de las materias primas, obtenidas a partir de “agricultura sostenible”, pero no ofrecen más información al respecto. Esta indicación no está recogida por la legislación, así que no se basa en criterios objetivos ni regulados. Es el caso de las cremas Knorr.

¿Cómo se hacen y por qué se conservan?

Las cremas analizadas están elaboradas básicamente con vegetales, agua, aceite, nata, sal y almidón (este último, para obtener una textura espesa). Los ingredientes se cocinan de forma similar a como se haría en casa, pero en cantidades mucho mayores. Posteriormente se trituran y se someten a un tratamiento térmico de esterilización (antes o después del envasado, en función del tipo de envase), que logra que se puedan conservar durante largo tiempo, incluso a temperatura ambiente, sin necesidad de conservantes. No hay trucos.

¿Preparar una crema en casa supone un ahorro?

Crema de verduras casera (1 litro): 1,62 euros (1,53, ingredientes + 0,09, suministros)

  • Ingredientes: 660,5 g.
  • Suministros: gasto en agua, gasto en electricidad (energía requerida al triturar y cocinar)
  • Tiempo: preparación + cocinado (35 minutos).

Crema de verduras industrial (1 litre): 2,99 euros. Crema de verduras Gallina Blanca.

El cálculo del gasto en suministros se obtiene del precio de la luz en el mercado libre con tarifa estable al multiplicarlo por la potencia de la placa vitrocerámica y el tiempo de cocinado y triturado. El consumidor valora si el ahorro le compensa (tiempo, sabor, elección de ingredientes…)

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