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Son numerosas las cuestiones que se repiten en todas las entrevistas laborales, por eso es necesario prepararse y saber cómo responderlas con el fin de superar la prueba con éxito
1 abril de 2013
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Hacer una entrevista de trabajo es, además de una gran suerte -el paro afecta en España a casi seis millones de personas-, todo un arte. Desde hace años se multiplican los manuales de éxito como ‘El puesto es suyo’, de Dumon; ‘Entrevista de Trabajo: Cómo Superar las Entrevistas y Conseguir el Trabajo que Deseas’, de Puchol o ‘Cómo realizar entrevistas con éxito’, de Breakwell… con el fin de ayudar al candidato a superar tan temida prueba. Además, las empresas de trabajo temporal, las de recursos humanos y las consejerías de trabajo de las comunidades autónomas imprimen folletos o imparten cursos y talleres sobre el tema. De acuerdo a los consejos elaborados y recopilados en tantos libros, es posible precisar cuáles son las preguntas que se repiten con mayor asiduidad.

¿Cómo se definiría?

No vale improvisar. Hay que tener preparada una respuesta, haber reflexionado en casa sobre la formación recibida, valores y la manera en la que se desempeña el trabajo. No se trata de hacer alarde de los logros personales, pero sí de expresar la propia valía, sin falsa modestia. Y, por supuesto, conviene resaltar la capacidad para reponerse ante un fracaso o error, así como destacar el espíritu de sacrificio y la importancia que se concede al esfuerzo.

¿Qué estudios tiene? ¿Por qué los escogió? ¿Volvería a estudiar lo mismo?

Las respuestas dependen de cada persona y de su situación en esos momentos. No obstante, conviene adoptar una actitud positiva respecto a estas preguntas, y dejar entrever que las experiencias formativas fueron positivas en todo o en algún aspecto. Si hubo algo negativo y se desea comentar, debe hacerse con una visión optimista de los resultados.

¿Ha trabajado antes? ¿Se fue o le despidieron?

Ante un despido hay que ser sincero y claro, cada vez se valora más la flexibilidad y adaptabilidad a diferentes situaciones. Conviene reflexionar sobre las razones del despido, elaborar una respuesta concreta y pensar en algún aspecto que permita reformular positivamente esta situación.

¿Cumplió sus expectativas su anterior trabajo?

En este caso hay que reflexionar sobre los objetivos alcanzados en experiencias anteriores e identificar puntos en común con los requerimientos del trabajo al que se presenta.

Descríbame a su mejor amigo (a su padre, a su pareja…)

Desconcierto y estudiar la capacidad del entrevistado de sobreponerse a esta situación. Esto es lo que se busca con este tipo de preguntas. El cambio brusco del ritmo y temática de la entrevista hallan desprevenido al candidato. No hay que preocuparse demasiado, porque no son preguntas que vayan a influir de manera decisiva en la elección final. Pero sí se valorará la capacidad verbal, de síntesis y de determinar qué valores considera el candidato más importantes en función de la descripción realizada.

¿Qué ha hecho mientras estaba desempleado?

No es lo mismo estar en paro que estar sin hacer nada. Se valora de manera muy positiva que la persona desempleada realice cursos para mejorar su nivel de idiomas,de informática, o haga cursos de doctorado o un máster… Demostrar inquietud y no pasividad es fundamental para triunfar.

¿Qué sabe de nuestra empresa? ¿Por qué la ha elegido?

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Es importante acudir preparado e informado sobre la empresa. Aquí se debe mostrar interés por la empresa y el puesto a cubrir, de manera que se pueda contestar que nos interesa la magnitud, seriedad, el sector, posibilidades de progresión, etc. que la empresa puede ofrecer.

Respecto a las preguntas sobre qué podemos aportar a la empresa o por qué debería elegirnos a nosotros, se debe mostrar la parte más positiva de uno mismo y enumerar las virtudes y capacidades respecto al trabajo.

Si tuviera que contratar a una persona para el puesto ¿qué criterios fijaría?

Otras veces se pregunta, ¿Por qué cree que es usted idóneo para el puesto vacante? Expresada de un modo u otro, pretende que el candidato explique qué características cree esenciales para el puesto que va a cubrir, y que demuestre que él las tiene.

Además, permite al entrevistador confrontar la opinión que el propio candidato se hace durante la entrevista. Hay que responder de forma directa, dejar claro qué experiencia y conocimientos se tienen, así como las competencias más apropiadas para el puesto concreto.

¿Está casado? ¿Tiene novio/a o familia?

Como sucedía con la pregunta en que se pide describir a un amigo, esta pregunta también sirven para desconcertar al entrevistado, ver cómo es capaz de encajar un cambio e ritmo repentino en la entrevista y analizar su capacidad de improvisar.

Otras veces, se puede pregunta ‘¿Planea ser padre/madre?’. Este tipo de preguntas sirven también para valorar la disponibilidad del candidato de viajar

¿Tiene buena salud? ¿Se cuida para estar en forma?

Hay que contestar con naturalidad y de forma sincera, y mostrar que el tiempo de ocio, además de los proyectos personales se comparten con más personas (se puede comentar que se practica algún deporte en equipo) para mostrar que se tiene facilidad para relacionarse en equipo.

¿Cuánto cree que debería ganar? ¿Y en el futuro?

Si se está buscando un primer trabajo, sería conveniente que contestase lo siguiente: “si bien el dinero es un factor importante para él, en estos momentos su mayor motivación se centra en encontrar un trabajo y adquirir experiencia en su campo profesional”. Conviene no mencionar cantidades concretas para dar una imagen de gran interés por el puesto y empresa.

Por el contrario, si el candidato/a ya tiene una cierta o amplia experiencia profesional, puede comentar abiertamente su actual o última retribución, sin inflar mucho las cifras, ya que las empresas conocen lo que se paga en el sector.