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CUANDO EL TOPE DE AZÚCAR SE SUPERA EN UN SOLO TRAGO

CON EL CALOR, EL CONSUMO DE BEBIDAS AZUCARADAS SE DISPARA. MUCHAS LATAS DE REFRESCOS CONTIENEN EL DOBLE DE LA CANTIDAD DE AZÚCAR RECOMENDADA POR LA OMS. POR ESO, SU CONSUMO CONTINUADO SE VINCULA CON DIABETES Y ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES. Y UN MITO A DESTERRAR ANTE LA DESHIDRATACIÓN VERANIEGA: EL USO DE BEBIDAS ISOTÓNICAS NO SIEMPRE ES LO MEJOR. LOS ESPECIALISTAS RECOMIENDAN ERRADICARLAS DE LA DIETA Y, A LA HORA DE REFRESCARSE, OPTAR POR EL AGUA.

 

Cada vez que una persona toma una lata de refresco azucarado está bebiendo entre siete y ocho terrones y medio de azúcar, dependiendo de la marca. Si consume dos al día, una media bastante frecuente, al cabo del año su cuerpo habrá acumulado 5.475 terrones, casi 22 kilogramos de azúcar. A medio y largo plazo los efectos de este hábito, común en millones de personas, son perjudiciales para la salud por la cascada de efectos que tiene.

La evidencia médica al respecto es aplastante. "Se ha visto que las personas que toman de forma regular muchos hidratos de carbono simples que el intestino absorbe rápidamente, como la glucosa y la fructosa presentes en los refrescos son más obesos, tienen hipertensión e hipertrigliceridemia, desarrollan más resistencia a la insulina y les bajan los niveles de HDL (colesterol bueno). Todo eso tiene un nombre: síndrome metabólico, la fase previa al desarrollo de la diabetes tipo 2", explica José López Miranda, subdirector científico del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (Imibic) del Hospital Reina Sofía de Córdoba.

LOS BENEFICIOS, NULOS.

Eso es lo que ocurre en el cuerpo con un consumo habitual, pero ¿la salud de una persona está en riesgo por tomar un refresco azucarado de vez en cuando? Para que la medicina diera una respuesta habría que precisar qué se quiere decir exactamente con "de vez en cuando", algo casi imposible porque, dicen los especialistas, suele utilizarse para justificar hábitos que no son saludables y con frecuencia encierra un consumo mucho mayor del que se confiesa.

Lo que sí ha demostrado la medicina es que los beneficios de abrir una lata son nulos. Es cierta la idea de que una bebida de cola puede subir algo la tensión arterial porque tiene estimulantes derivados de la cafeína, aunque en modo alguno debe adoptarse como tratamiento; la hipotensión tiene que valorarla un profesional. Las bebidas isotónicas tampoco son recomendables para tratar la diarrea aguda, a pesar de la creencia popular.

Durante estos episodios, el cuerpo pierde, sobre todo, agua y potasio, un compuesto que es casi inexistente en este tipo de productos. Es más, tomar este tipo de bebidas puede agravar el problema. La enorme cantidad de azúcar que contiene (4,4 g por cada 100) obliga al organismo a liberar más agua, lo que puede empeorar la diarrea. Ante estas dolencias la mejor opción para rehidratar el cuerpo son los sueros orales.

EL AZÚCAR EN ESPAÑA SE BEBE.

En los últimos 20 años la diabetes ha pasado en España del 8 al 14% de la población, lo que da idea del impacto en la salud pública de productos como los refrescos azucarados. El estudio Anibes, coordinado por la Fundación Española de Nutrición (FEN), llegó a la conclusión de que "la tercera parte del consumo de azúcar está en las bebidas que tomamos a diario". La investigación, la más amplia que se ha hecho hasta la fecha en nuestro país sobre hábitos de consumo, estilos de vida e ingesta de macronutrientes y micronutrientes, apunta un factor que ha señalado también la OMS: el mayor consumo de bebidas azucaradas se acompaña de una dieta de cada vez peor calidad en la que se reduce la ingesta de alimentos fundamentales para la salud como la leche. El resultado, explica la OMS en sus directrices, es "la ganancia de peso en niños de 2 a 18 años de edad".

¿CUÁNTO AZÚCAR BEBES EN UNA LATA?

 

Casi todos los refrescos contienen en una sola lata más azúcar que la cantidad máxima diaria recomendada por la OMS. El consumo de azúcares libres no debería superar el 10% de la ingesta calórica total, según la máxima autoridad sanitaria mundial. Ello supone menos de 25 gramos al día para un adulto que gaste unas 2.000 calorías. Traducido a terrones (4 g de azúcar cada uno) no deberían consumirse más de seis al día. Toma nota de la cantidad de azúcar que contienen algunas de las bebidas más conocidas.

  • Red Bull (lata de 473 ml): 52 g
  • Coca Cola (330 ml): 35 g
  • Pepsi (330 ml): 35 g
  • TriNa (330 ml): 29,4 g
  • Fanta (330 ml): 28 g
  • Tónica Schweppes (330 ml): 27,7 g
  • Aquarius (330 ml): 26 g
  • Nestea (330 ml): 25,4 g
  • Shandy Cruzcampo (330 ml): 24 g
  • Cerveza sin alcohol (330 ml): 10,2 g

Ingesta diaria recomendada de azúcar (25 g). Fuente: Sinazucar.org

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