Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Edición impresa > Actualidad y ocio > Tema de portada

^

SEGURIDAD ALIMENTARIA: Y ESTO, ¿ME LO PUEDO COMER?

A MENUDO, AL ABRIR LA NEVERA, NOS ASALTAN DUDAS RESPECTO AL BUEN ESTADO DE LOS ALIMENTOS. CARNES, PESCADOS, FRUTAS, VERDURAS Y MUCHOS OTROS ARTÍCULOS SE DETERIORAN CON FACILIDAD, Y LOS REMEDIOS CASEROS PARA EVITAR EL DESPERDICIO ALIMENTARIO PONEN MUCHAS VECES EN RIESGO NUESTRA PROPIA SALUD. APRENDE A LEER QUÉ QUIERE DECIR CADA PRODUCTO SEGÚN EL ASPECTO QUE PRESENTE.

 

La escena se repite a diario en millones de hogares. Abrimos el frigorífico y nos golpea un característico olor a carne pasada. O quizá la coliflor tenga manchas marrones, las fresas estén cubiertas de moho o el queso curado que lleva semanas en el fondo de la estantería se haya echado a perder. Ante la alternativa de tirarlo todo a la basura, muchos optan por raspar la superficie, desechar la parte exterior o lavar los filetes de pechuga en el agua del grifo. Pero ¿se trata de prácticas seguras o existe un riesgo para la salud?

LA MANIPULACIÓN IMPORTA.

Se estima que la mitad de las intoxicaciones alimentarias ocurren en los hogares, debido a errores en la manipulación o conservación de los alimentos. Para evitarlos, el transporte ha de ser lo más breve posible y mantener siempre la cadena de frío, ya que el calor favorece la reproducción de las bacterias. Y una vez en casa, asegurarnos de que cada alimento va a parar a su lugar correspondiente: las naranjas, por ejemplo, en la nevera; los plátanos y los tomates, fuera; y la carne y el pescado "bien envasados y en la parte inferior de la nevera, para que si escurre algo no estropee otros productos.

Estos últimos pueden conservarse tres días", advierte Gemma del Caño, licenciada en Farmacia y máster en Innovación, Biotecnología y Seguridad Alimentaria. Pero no existen unas reglas fijas, ya que dependerá de la temperatura o del grado de maduración de los productos, entre otros factores. "Además, en el interior del frigorífico la temperatura ha de estar en torno a los 6 ºC, aunque también depende de lo lleno que esté", añade la experta.

Para minimizar el desperdicio alimentario, la planificación se antoja fundamental. "No se trata únicamente de hacer una compra responsable y adecuada a nuestras necesidades, sino también de tener una buena rotación de los productos en la nevera y en la despensa, pasando hacia la parte delantera los que tengan una fecha de caducidad o de consumo preferente más cercana, por ejemplo", aconseja la dietista-nutricionista Beatriz Robles.

Un ejemplo de buenas prácticas en los establecimientos de compra es, por ejemplo, "comprar las frutas con distintas maduraciones, para consumir las que ya estén maduras primero y dejar tiempo a las demás. Así no se estropean", explica Del Caño. Al llegar a casa, reparte los alimentos en raciones y congela los que no vayas a consumir pronto, cerrando bien los envases para evitar que los alimentos se quemen, es decir, que el hielo penetre en su interior y haga que se deshidraten, afectando así a su textura y sabor.

CUIDADO CON LAS SOBRAS.

Si tras una comida quedan muchos restos, piensa si realmente vas a consumirlos dentro de los dos días siguientes: en caso afirmativo, trasvásalos a un envase limpio; no las refrigeres en el mismo plato. Si no, lo ideal es congelarlos inmediatamente; así su calidad higiénica se mantendrá muy elevada. Si dejamos las sobras en la nevera y decidimos congelarlas cuatro días después, "todos los microorganismos que se hayan desarrollado durante ese tiempo sobre el producto cocinado seguirán vivos y coleando cuando lo descongelemos", afirma Robles.

Aunque en casa generalmente tendemos a valorar si un producto es seguro dependiendo de sus características organolépticas (olor, color, textura...), conviene recordar que algunos microorganismos patógenos (los que causan enfermedades) pueden desarrollarse en los alimentos sin que se produzca ninguna alteración visible. Por ello no deberíamos fiarnos de nuestros sentidos para decidir si nos lo comemos o no. Por otra parte, los microorganismos alterantes son los que producen un deterioro en el olor, color y sabor de los alimentos (fundamentalmente bacterias, aunque también levaduras).

En lo que respecta a la seguridad alimentaria, según explica Del Caño, no hay muchas certezas categóricas: "Todo depende del producto, de la gravedad del peligro y de la probabilidad de que ocurra". Es decir, cada alimento es diferente y hay que valorar el riesgo por separado.

Paginación


Otros servicios


Buscar en

Información de Copyright y aviso legal

Visita nuestro canal Eroski Consumer TV

En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto