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CARIÑO, LA PUBLICIDAD HA ENGORDADO A LOS NIÑOS

NO SABEN LEER, PERO CON 2 AÑOS YA SON CAPACES DE RECONOCER UNA MARCA POR SU LOGO. A LOS 8, MUCHOS ANUNCIOS VAN DIRECTOS A POR ELLOS: CON FRECUENCIA, PROMOCIONANDO PRODUCTOS POCO SALUDABLES. LOS NIÑOS LOS DEVORAN CON LOS OJOS Y LOS PIDEN CON LA BOCA. MUCHOS DE LOS PROBLEMAS PROVOCADOS POR LA OBESIDAD INFANTIL ARRANCAN EN LA TELEVISIÓN.

 

Saben distinguir cuál es el refresco que prende la chispa de la vida. También, la golosina que esconde algo nuevo, un juguete y un chocolate. Los peques de la casa son capaces de identificar qué marcas y productos están detrás de estos eslóganes porque los han visto una y otra vez en televisión. Los españoles de entre 3 y 14 años pasan la mayor parte de su tiempo de ocio frente a este dispositivo. En concreto, 6,79 horas a la semana, según el II Estudio Caser sobre Salud Familiar. Y es precisamente en los primeros años de vida cuando asimilan los hábitos alimentarios que se mantendrán de adultos.

De ahí que no resulte extraño que se exponga a los menores a entre 7.000 y 10.000 spots de bebidas y alimentos al año; es decir, a unos 25 al día. Esta cantidad impone, pero más lo hacen sus consecuencias, pues los niños son muy vulnerables emocionalmente ante estos estímulos. Durante la primera infancia no sabemos identificar la publicidad en televisión. Hasta los 8 años no somos conscientes de su objetivo comercial y hasta los 12, tampoco de su fin persuasivo ni somos capaces de distinguir lo que es publicidad en Internet. En cambio, a partir de los 2 años, ya es posible que reconozcamos varias marcas por sus logotipos.

EFECTOS QUE PERDURAN.

Las consecuencias de la publicidad en los pequeños son peligrosas. Provocan que, mientras estén viendo la tele, les entren ganas de ingerir alimentos, aunque no sean los anunciados y no sientan hambre. También influyen en sus preferencias alimentarias, sus hábitos de compra -incluso las peticiones que hacen a sus padres- y sus patrones de consumo. Y esta opinión tiene más poder que la de sus progenitores, pues, según el artículo Publicidad Alimentaria y Salud. Estado de la situación en España, "los niños siguen eligiendo con más frecuencia los productos anunciados, incluso cuando reciben consejo de sus padres para escoger aquellos más saludables".

El verdadero problema radica en que, de toda la publicidad con la que se bombardea a los menores en televisión, en torno a dos tercios corresponden a productos no saludables por sus altos contenidos en grasas saturadas, azúcares o sal. El área de influencia de estos mensajes nocivos se ha extendido también a Internet, sobre todo a YouTube, y afecta a galletas, bollería, cereales, golosinas, comida rápida, batidos o refrescos. Para venderlos se recurre a ganchos comerciales, como juguetes o adhesivos de regalo, e incluso a deportistas famosos o alegaciones nutricionales que hacen percibir erróneamente esos productos como más saludables o nutritivos de lo que en realidad son.

 

Esta realidad aparece reflejada en el mayor estudio realizado en nuestro país sobre la publicidad televisiva de alimentos dirigidos a los niños, publicado en 2016 por la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). El trabajo analizó los spots emitidos durante siete días en cinco canales, tres de ellos infantiles. De los 169 productos anunciados, el 79,9% utilizaba reclamos nutricionales y de salud: "rico en vitaminas y minerales", "cero contenido en sal..." Los lácteos bajos en grasa, los que más se destacaban. No obstante, la mayoría de los alimentos y bebidas con esas alegaciones positivas (62,2%) eran poco saludables.

Esta publicidad irrumpe también en escuelas, guarderías, supermercados, lugares de juego, consultorios y servicios de atención familiar y pediátrica. "Las técnicas de marketing incluyen patrocinios, uso de personas famosas, mascotas u otros personajes populares entre los niños, mensajes de correo electrónico y de texto a través del teléfono móvil o actividades filantrópicas vinculadas con la promoción de una marca", señala el dietista-nutricionista Julio Basulto. Las principales empresas utilizan hoy las redes sociales para animar a los jóvenes a que promuevan sus marcas entre sus amigos.

QUÉ DICE EL CÓDIGO PAOS

Nacido en 2005, el código PAOS es un compromiso de carácter voluntario, firmado por empresas de la industria alimentaria, que propone cumplir unos estándares éticos. Entre sus recomendaciones: evitar empujar a los niños a la compra directa, no ofrecerles información engañosa o demasiado compleja y no usar a personajes famosos en sus promociones. En 2012 hubo un cambio sustancial. Hasta ese momento se aplicaba para niños hasta los 12 años en medios audiovisuales y escritos; a partir de entonces, hasta los 15 años en Internet. A pesar de las buenas intenciones, lo cierto es que este código no se cumple. Según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid que analizaba los anuncios de tres cadenas de televisión infantiles (Boing, Disney Channel y Neox), hasta un 88,3% de los anuncios vulnera de alguna forma el código.

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