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RADIOGRAFÍA DE LA GALLETA

ES UN CAPRICHO PARA LOS MÁS PEQUEÑOS Y UN PECADO PARA LOS MAYORES. PERO CUIDADO AL ESCOGER. UNA ELECCIÓN ACERTADA DE ESTOS DULCES DEBE CONSIDERAR LA CANTIDAD DE AZÚCARES QUE APORTAN, SU PERFIL LIPÍDICO Y OTROS ASPECTOS COMO LA SAL O LA FIBRA.

 

Cada persona come 5,8 kilos de galletas al año en España, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA). Es un producto presente en casi todos los hogares, haya niños o no. Su variada gama y su bajo precio (el kilo cuesta una media de 3,49 euros), las hace sumamente atractivas. Así que, si entramos en una casa cualquiera en una ciudad cualquiera y abrimos un armario al azar en la cocina, encontraremos una caja de galletas. Seguro.

Ya sea para el desayuno, para la merienda o para picar de vez en cuando. Sin embargo, si observamos la Pirámide de la Alimentación Saludable basada en la dieta mediterránea, que nos permite conocer la recomendación de cantidad y frecuencia con que deberíamos ingerir cada tipo de alimento, comprobamos que las galletas están en su parte más alta.

Su consumo debe ser, por tanto, muy ocasional, dado su alto contenido en azúcares (incluido el añadido, el menos recomendable), la abundancia de grasa (en muchas ocasiones, de baja calidad), y una composición a base de harinas refinadas (pocas veces son integrales). Incluso la sal, que a priori podría parecer anecdótica en un producto eminentemente dulce, tiene una presencia que debemos vigilar.

Este perfil nutricional hace que las galletas sean prácticamente iguales a la bollería, aunque a un consumidor medio pueda parecerle que se trata de dos realidades muy distintas. Entidades de referencia como la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) y otras sociedades científicas las consideran productos idénticos desde el punto de vista nutricional.

Para esta Guía de Compra se han seleccionado las 15 galletas más frecuentes en la cesta de los consumidores, representativas de las diversas variedades que pueden encontrarse en el mercado. Son las siguientes: Chiquilín, Marbú 0% Azúcares y Dinosaurus, de Artiach; Dorada Redonda y María Integral, de Eroski; Digestive de Avena con Chocolate y Active Integral, de Gullón; La Buena María, de Fontaneda; Avenacol Digestive, Tosta Rica y Choco Flakes, de Cuétara; Galletas bañadas en Chocolate Blanco y Mini, de Oreo; Príncipe Rellenas de Chocolate, de LU; y Chips Ahoy, de la marca del mismo nombre. En todas ellas hemos analizado su cantidad de azúcares, de sal y de fibra, el tipo de grasa utilizado, si el cereal empleado es integral o no y su precio.

EL QUID DE LA RACIÓN.

A la hora de hacer una elección responsable, la ración es la primera dificultad que debemos resolver. No se puede elegir bien sin comparar, y no se pueden contrastar los datos con precisión cuando cada fabricante indica una ración de consumo recomendado diferente. El dato por 100 g, obligatorio según normativa, no siempre es fácil de encontrar (letra pequeña, parte posterior del envase...). Además, la media real en España para cada ingesta queda muy lejos de esa cantidad, como acredita, entre otros, el Centro de Enseñanza Superior de Nutrición y Dietética (Cesnid). De hecho, el consenso científico sitúa la porción de galletas en una cifra cercana a los 50 g, y ese es el valor elegido en esta guía para facilitar la comparación. La forma en que algunas marcas presentan su información nutricional puede confundir al consumidor y ocasionar errores de apreciación sobre el impacto real de ese producto en su dieta.

Por ejemplo, tanto Chiquilín (Artiach) como La Buena María (Fontaneda) ofrecen en la parte frontal de sus envases la indicación "Sugerencia de consumo", acompañada de la información sobre el impacto nutricional por unidad. Una galleta Chiquilín (8,8 gramos) contiene 42 kcal (el 2% de la IR o Ingesta de Referencia). La Buena María (6,1 gramos) supone 27 kcal (el 1% de la IR). Pero, ¿es realista pensar que se consumen de una en una? La ración media descrita por los expertos ronda los 50 g, lo que se traduce entre cinco y seis galletas Chiquilín y unas ocho de La Buena María. Estas cifras más realistas suponen nada menos que el 12,2% y el 11% de la IR de calorías respectivamente, algo muy alejado de lo que los envases dan a entender al consumidor. Otras galletas como Marbú 0% o Tosta Rica ofrecen datos mucho más cercanos a una ración realista (6 y 7 galletas, respectivamente).

PURA ENERGÍA ¿O MUCHAS CALORÍAS?

 

Las galletas son un producto muy energético, es decir, muy calórico. Hay que tener cuidado, por tanto, con su consumo y alternarlo con otros productos: por ejemplo, 50 g de pan y un plátano en el desayuno suman menos calorías que 50g de la mayoría de las marcas analizadas. Pero los amantes de las galletas también tienen opciones más o menos calóricas.

La diferencia entre marcas es significativa: entre la más calórica y la menos hay 38 kcal (las calorías de una mandarina). La importancia de las calorías no solo depende de su cantidad, sino de los ingredientes que las aportan. Un ejemplo: el aceite de oliva contiene tantas calorías como el de palma, pero el primero es mucho más saludable que el segundo. En el caso de las galletas, si ponemos el foco en su composición, surge un nuevo obstáculo: conocer la cantidad de cada ingrediente en la galleta elegida.

Como marca la normativa, los ingredientes aparecen ordenados en el etiquetado según su cantidad (de más a menos). Lo deseable (aunque no obligatorio) es que se indique también el porcentaje. Esta información la ofrecen las marcas en la medida de sus intereses.

Por ejemplo, las Mini Oreo nos informan de que, entre sus ingredientes, hay un 4,5% de cacao magro en polvo (lo que parece relevante en unas galletas de cacao, y por eso se destaca), pero no concretan el porcentaje de grasa de palma o de aceite de nabina. El segundo es mucho más saludable, pero con los datos del envase solo podemos saber que está menos presente, no en qué medida.

Las galletas Digestive de Avena con Chocolate de Gullón, por el contrario, añaden a la tabla nutricional obligatoria información adicional sobre algunos ingredientes. Así sabemos que tienen un 34% de copos de avena, un 22% de harina integral de trigo, un 15% de gotas de chocolate negro y un 14,5% de aceite de girasol alto oleico. Parece que las marcas son más proclives a la transparencia cuando se trata de componentes saludables.

El ránking de las calorías

  • Oreo bañada en chocolate blanco: 255
  • Chips Ahoy: 250
  • Chiquilín: 244
  • Dorada redonda Eroski: 240
  • Mini Oreo: 239
  • Digestive Avena con chocolate: 238
  • Dinosaurus: 238
  • Tosta Rica: 232
  • Príncipe rellena de chocolate: 232
  • Active Integral: 227
  • Choco Flakes: 225
  • Marbú 0% Azúcar: 224
  • Avenacol Digestive: 222
  • La Buena María: 220
  • María integral Eroski: 217

Calorías por 50 g.

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