Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Edición impresa > Alimentación

^

Guía de compra: lasaña: Todas las capas de la lasaña

Es una de las recetas que más ha evolucionado en los últimos años y también una de las más versátiles. Además de carne, admite verduras, pescado o huevo, algunos de sus aliados más saludables

Habla el experto

Ramón de Cangas, Comité Asesor Consejo General de Dietistas-Nutricionistas: "Casera o industrial, no debería tomarse más de una vez a la semana"

¿Qué aporta la lasaña a nuestra dieta?

 

Depende mucho del tipo de lasaña del que se trate, pero en general nos aporta hidratos de carbono de elevado índice proteico, proteínas de elevado valor biológico (si es de carne, pescado o marisco), fibra (sobre todo si es de vegetales), grasas (algunas precocinadas pueden llevar grasas no saludables, como aceite de palma), sodio y otros minerales y algunas vitaminas.

¿En qué parte de la pirámide nutricional encaja la lasaña?

Este tipo de alimentos se situaría en la parte más alta de la pirámide.

¿Por qué?

Debido a varias razones: por su elevado aporte calórico, su alto contenido en sodio y en harinas refinadas y por su posible contenido en grasas no saludables (sobre todo ciertas versiones industriales). En general, se trata de un alimento que podríamos considerar ultraprocesado.

¿Cómo cree que deberíamos encajar un plato tan calórico en nuestra dieta?

Las versiones industriales y ofrecidas en restaurantes deben consumirse con una frecuencia ocasional. Por su parte, las versiones caseras (con menos sal, más verduras, aceite de oliva virgen extra, pasta de harina integral, etc.) quizás podrían tomarse con algo más de frecuencia. Sin embargo, incluso estas deben consumirse de forma puntual, ya que generalmente se elaboran con pasta ya preparada. En definitiva, una ingesta puntual no supone un problema.

¿Podría concretar una frecuencia?

En mi opinión, no se debería tomar más de una vez a la semana; no solo la lasaña en sí misma, sino el grupo de alimentos industriales del que forma parte. Aquí se incluiría también la mayor parte de las ofrecidas en restaurantes.

¿Qué grupos de población deberían tener especial cuidado a la hora de tomar este plato?

Un consumo puntual no supone un problema prácticamente en ningún segmento poblacional. Quizás, únicamente por las harinas refinadas, la persona con diabetes debe tener un poco más de cuidado desde el punto de vista de control de su glucosa. Los celíacos, por su parte, pueden tomar las versiones sin gluten. Y, por último, los hipertensos deberían abstenerse de las versiones industriales por su mayor contenido en sal.

TRUCOS PARA HACERLA MÁS SALUDABLE

La lasaña es muy energética por regla general, y contiene además una cantidad importante de grasas y sal. Sin embargo, elaborarla en casa puede ser la clave para hacer de esta exquisitez una delicia más ajustable a nuestra dieta. Pero, ¿cómo hacerlo? El dietista-nutricionista Ramón de Cangas nos desvela algunos trucos:

  • Busca pasta elaborada con harina integral. Este tipo de harina tiene un alto contenido en fibra y vitaminas, efectos positivos en el azúcar en sangre y en el movimiento más regular del intestino. Ayuda a prevenir la absorción de colesterol LDL (malo), entre otros beneficios. Aunque es difícil de encontrar, en el mercado hay varias marcas que ya ofrecen este tipo de pasta. Entre ellas, La Bio Idea, el Granero Integral o Castagno, dedicadas sobre todo a la alimentación ecológica. Sus precios oscilan entre los 2 y los 5 euros.
  • Utiliza aceite de oliva virgen extra para el ragú. Además de ser más aromático y sabroso, destaca por su elevado aporte de grasa monoinsaturada. Esta es beneficiosa porque puede ayudar a reducir el nivel de colesterol LDL (malo), controlar los niveles de azúcar en sangre, desarrollar y mantener los niveles de células, y también una vista y sistema inmunológico saludables.
  • Añade abundantes verduras y hortalizas. Aportan poca energía y son una buena fuente de fibra, vitaminas, minerales y fitonutrientes. Un consumo regular se vincula a un menor riesgo de padecer enfermedades crónicas, como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.
  • Minimiza la sal. Según la Organización Mundial de la Salud, tomamos demasiada sal, 9,7 g por persona y día, casi el doble de lo recomendado. Así nos arriesgamos a sufrir hipertensión arterial y, en consecuencia, a padecer alguna enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular.

Paginación


Otros servicios


Buscar en

Información de Copyright y aviso legal

Visita nuestro canal Eroski Consumer TV

En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto