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Guía de compra: guisos preparados: Guisos preparados, tradición envasada

La utilización de conservas en lata no está reñida con un estilo de vida saludable, la clave está en elegir los mejores y más equilibrados en cuanto a ingredientes

Consumo

Su lugar en la dieta

     

Si comparamos datos en lo que a platos preparados se refiere, nos encontramos con que el consumo de platos preparados en España sigue siendo residual. Según los datos del Panel del Consumo Alimentario del MAPAMA, esta partida dentro del gasto alimentario apenas alcanza el 3,3% en 2015. Por tanto, en términos medios cada español consume al año 12,3 kg de platos preparados y gasta 50,3 euros según indica la misma fuente.

Dentro de esta partida y según la Asociación Española de Fabricantes de Productos Preparados, hace años que el peso recae principalmente en pizzas, canelones y lasañas (productos tanto refrigerados como congelados), así como en cremas y sopas y, en menor medida, en conservas de guisos enlatados o refrigerados (aunque este ha demostrado ser un sector en constante evolución).

En concreto y si analizamos el período de enero a diciembre de 2015, el consumo de platos preparados en conserva de carne fue de 13.396,51 miles de kilos y de legumbres 8.374,98 miles de kilos, de un total de 306.375 que supusieron en valor total.

El valor nutritivo de nuestra alimentación depende del conjunto de nuestra dieta. No debemos cometer el error de hacer recaer este valor sobre un alimento en concreto. Por tanto, es posible llevar una alimentación saludable y equilibrada incorporando conservas en lata a nuestra dieta.

La clave está en que nuestra dieta se componga de alimentos poco procesados de todos los grupos, vegetales y animales: cereales, legumbres, frutas, hortalizas, frutos secos, patatas, carnes, huevos, pescados y productos lácteos en las cantidades necesarias para nuestro buen estado físico. Si restringimos algún grupo alimentario -porque seguimos, por ejemplo, una dieta vegetariana, o porque tenemos intolerancia a la lactosa o al gluten-, conviene contar con la supervisión de un dietista-nutricionista, un profesional que asegure la ingesta de nutrientes fundamentales, al mismo tiempo que se adapta a gustos y preferencias, estado fisiológico y actividad física que realice el individuo.

En ese contexto, la utilización de conservas en lata es perfectamente adecuado y no está reñida con un estilo de vida saludable. El momento de la compra de los productos procesados es clave para una buena elección que nos garantice llevarnos a casa el mejor de ellos, más equilibrado y saludable en cuanto a ingredientes y que será al que echaremos mano en caso de que el tiempo apremie. Así y todo, los alimentos más significativos y frescos no deben desaparecer ni ser sustituidos de forma recurrente por productos excesivamente elaborados. Aceite de oliva, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, pescados, cereales integrales o frutos secos son nuestros aliados si buscamos salud.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de adquirir guisos preparados?

  • Los platos de legumbres sin carne roja son de un alto valor nutricional, ya que la base del plato es la propia legumbre. Estas nos aportan principalmente fibra, carbohidratos, proteínas de origen vegetal, vitaminas y minerales. Las opciones son muy variadas: podemos escoger en el mercado entre garbanzos, lentejas, alubias, fabas, judías, habas... acompañadas de verdura, pescado o marisco. Una receta habitual son las preparaciones "a la jardinera", que incluyen normalmente cebolla, patata, tomate, zanahoria, pimientos y calabacín. También encontramos los garbanzos con bacalao o las fabes con almejas. Las preparaciones más saludables son las que se acompañan de vegetales. Aun así, no siempre debemos descartar las latas a base de productos cárnicos. Si se hacen como plato único (no rebasando una ración de aproximadamente 200 g), se acompañan de una buena ensalada o apartamos los elementos más grasos del cocido (como chorizo o morcilla) estos guisos podrían incluirse de forma esporádica en la dieta.
  • El contenido en sal no debe ser excesivo. Algunos de estos platos preparados pueden resultar sabrosísimos. Una forma de potenciar el sabor en los platos precocinados es, sin duda, la sal. Por ello, leer el etiquetado es imprescindible para poder vigilar el exceso. Nuestro producto elegido nunca debería contener más de 1 gramo de sal por cada 100 gramos de producto. Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) apuntan a una reducción en el consumo de sal en adultos hasta alcanzar los 5 gramos (o menos de una cucharadita) al día. Esta simple medida ayuda a reducir de la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares en la población.
  • Las grasas saturadas no deberían rebasar el 10% de las calorías totales ingeridas en el día. Para que esta preparación pueda encajar en una planificación alimentaria saludable, el contenido de grasa saturada (de origen animal por carnes, embutidos, o vegetal, como los aceites de coco o palma) debe ser de 1,5 gramos por cada 100 gramos. Estos niveles se rebasan habitualmente en las preparaciones a base de derivados cárnicos como las albóndigas, los callos o los potajes con panceta, chorizo y morcilla. En cambio, los potajes vegetales y los guisos de carne magra de ternera acompañada con verduras presentan valores muy bajos para grasas saturadas.
  • Que el aceite empleado sea 100% aceite de oliva. Parece sencillo pero no lo es, ya que algunos fabricantes usan habitualmente varios tipos de aceite entre los que se incluye el aceite de nabina (más conocido como aceite de colza) o de palma. Una vez más, leer el etiquetado es fundamental para localizar el tipo de grasas y en qué cantidad se presentan. En general, detrás de la mención "aceite vegetal" existen ácidos grasos saturados tan poco recomendables como los presentes en los derivados cárnicos que pueden acompañar unas alubias, lentejas o garbanzos.
  • El recipiente tiene su importancia. El proceso de esterilización de la lata equivale al del cocinado en la olla de presión que podríamos realizar en nuestras casas. En una buena conserva, se garantiza la seguridad mediante la esterilización. También es importante saber que si adquirimos un plato preparado en lata, esta nunca se debe calentar, ya que al elevarse la temperatura se pueden transferir materiales del envase a los alimentos que se vamos a ingerir. Las conservas también las podemos encontrar en vidrio (sobre todo, legumbres solas, legumbres con vegetales, y vegetales solos o mezclados), lo que permite ver el contenido directamente, sin necesidad de abrirlo.

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