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Estudio sobre el comportamiento y la percepción de los consumidores españoles sobre la gestión de los recursos y de los residuos: Irresponsabilidad en el consumo

Para los consumidores no es prioritario el criterio medioambiental en el momento de la compra

Hábitos de consumo

Consumo en el hogar

La gestión doméstica de los alimentos y bebidas es fundamental para entender el modo en que se produce el desperdicio de alimentos en los hogares. De ahí la importancia de conocer el consumo en el hogar y su relación con los envases, los alimentos y sus características, más concretamente con el comportamiento del consumidor en relación con las condiciones de conservación y almacenaje de los alimentos y el papel de los envases en este proceso.

Más de la mitad de los encuestados aseguran aprovechar en muchas ocasiones el producto una vez abierto y también el 45% sigue las instrucciones de almacenaje y conservación indicadas en el envase o etiqueta. Pero es menos frecuente que almacenen los productos en su propio envase, lo que lleva a desechar el original y, en caso necesario, conservar el producto adquirido en otro recipiente, envase o material para conservar.

En cuanto al deterioro de alimentos conservados en los hogares, un 35% de la población afirma que nunca o casi nunca se les estropean, aunque un 57% confiesa que le ocurre pocas veces. Tan solo representan un 7% aquellos ciudadanos que reconocen que se les echan a perder alimentos bastantes o muchas veces.

Un 48% de las personas consultadas a las que se les deterioran los alimentos en alguna ocasión aseguran que el principal motivo es por olvido o despiste y tres de cada diez culpan al exceso de tiempo transcurrido hasta el posible consumo, por lo que el producto perece o caduca. Este motivo no es excluyente respecto del primero, sino más bien complementario.

Además, uno de cada diez consumidores señala no saber aprovechar las sobras o restos para utilizarlos posteriormente o en otros platos. Otro 6% apunta a una mala conservación y en torno al 2%, respectivamente, por desconocimiento sobre cómo conservar y otros motivos.

Uso del envase

¿En qué medida los consumidores consultados consideran que los envases ayudan a desperdiciar menos y a conservar y transportar mejor los alimentos? Nueve de cada diez afirman que ayudan bastante o mucho a transportar mejor los alimentos. Ocho de cada diez señalan que permiten bastante o mucho conservar mejor los alimentos. Y, por último, seis de cada diez declaran que ayudan bastante o mucho a desperdiciar menos alimentos.

Así, sorprende la percepción que tienen los consumidores sobre la funcionalidad de los envases, puesto que no perciben que estos puedan ser un elemento fundamental para evitar el desperdicio de alimentos envasados, bien alargando su vida útil o manteniéndolos frescos por más tiempo.

En este sentido, solo un 36% de los entrevistados afirma que conoce o ha oído hablar sobre los envases que alargan la vida de los alimentos. Pero el 68% estaría interesado en consumir productos cuyos envases informaran al consumidor sobre la frescura del alimento, por ejemplo, a través de un cambio gradual de color del envase o un sistema semejante.

Por último, se consultó a los participantes del estudio sobre la forma en la que congelan los alimentos. Siete de cada diez emplean otro tipo de envase diferente del propio de venta para congelar los alimentos en el hogar, mientras que el 24% sí lo hacen en su propio envase de venta.

Así, es una práctica habitual entre los consumidores el hecho de comprar alimentos frescos (carne o pescado), redistribuirlo y congelarlo posteriormente, bien en bolsas de congelar o en láminas de plástico. Por el contrario, la práctica de congelar en su propio envase de venta es menos frecuente, ya que muchos consumidores conciben que el envase solo sirve para almacenar el alimento y exponerlo en el comercio, y para su transporte hasta casa. En ningún caso para la conservación del alimento a través del proceso de congelación.

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