Saltar el menú de navegación e ir al contenido

  • Bienvenido (ES) | Ongi etorri (euskarazko bertsioa) | Benvingut (versió en català) | Benvido (versión en galego)
  • Bienvenido (ES)
  • Boletines
    •  | Baja  | Más opciones |
  • Portadas anteriores

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Edición impresa > Alimentación

Λ

Guía de compra: caldos y sopas: Caldos y sopas, esencia de hogar

Reparan y entonan el cuerpo y, aunque han estado muy ligados a la salud, no está demostrado que tengan un papel curativo. Su nutriente más destacable es el agua y también la sal. Sin embargo, los adultos tomamos menos de dos raciones mensuales de estos productos envasados, por lo que no son responsables del exceso de sodio en nuestra dieta

Una cazuela humeante en la cocina es, quizá, la mejor postal de un hogar. Y si el aire huele a sopa mientras hace frío en la calle, entonces se transforma en la quinta esencia de la calidez. No sorprende, por tanto, que las sopas y los caldos hayan desempeñado, y desempeñen todavía, un papel estelar en nuestros menús. Su historia se remonta a 4.000 años antes de Cristo y están presentes en casi todas las cocinas de cualquier civilización conocida. Su influencia, de hecho, ha quedado patente en el lenguaje en palabras como "restaurante", que surgió en el siglo XVI en Francia, donde se servía una sopa "restauradora" (reparadora).

 

Como vemos, su papel en la cocina a lo largo de los años no ha sido solo nutritivo. También ha estado muy ligado a la salud. Al parecer, el médico judío Maimónides, nacido en Córdoba en 1138, fue el primero en considerar a la sopa de pollo como un elemento curativo de diversas enfermedades. No ha sido el único. En África Occidental, se usa una sopa de pimiento llamada "enemudo oji" para hacer frente a enfermedades respiratorias, mientras que en China atribuyen a determinadas sopas de pescado la capacidad de mejorar el parto y la lactancia. De hecho, China tiene casi una sopa para cada enfermedad, que elabora con un tipo u otro de hierbas, en función del trastorno.

Hoy sabemos que el potencial curativo de las sopas es, en el mejor de los casos, muy pequeño. Hay algunos estudios que observan ciertas mejoras en pacientes con gripe cuando consumen sopa de pollo, pero el beneficio es similar al observado cuando se toma un té caliente, lo que hace pensar que la mejora obedece, además de a la hidratación, al efecto del vapor de agua, que despeja las vías respiratorias. No parece haber estudios que hayan comparado si la sopa de cebolla es mejor que la de jamón o si la de hinojo, supera a la de pescado a la hora de tratar un constipado. Sin embargo, hay investigadores que consideran que las virtudes de la sopa caliente van más allá de aspectos médicos o nutricionales: cuando alguien nos prepara una sopa con amor y cuando nos sentamos a tomarla sin prisas, nuestro bienestar mejora y, con él, nuestro sistema inmunitario.

Curativos o no, seguimos y seguiremos disfrutando a menudo de sopas y caldos, sean fríos o calientes, solos o en compañía, y eso es algo que la industria alimentaria no ha dejado pasar. Es por ello que la oferta de sopas y caldos aumenta hasta el punto de que, en ocasiones, resulta difícil decantarse por una u otra. Mientras que hace unos años solo encontrábamos extractos en polvo o "caldo en cubitos", ahora podemos escoger entre una gran gama de caldos y sopas envasadas y listas para tomar o calentar.

También existe una amplia variedad de cremas en el mercado que, sin embargo, no forman parte del grupo de caldos y sopas. La explicación es sencilla. Los caldos y sopas son extractos, mientras que las cremas son un triturado de diversos ingredientes, por lo que su composición nutricional es muy diferente. A modo de ejemplo, una ración de crema de verduras nos aporta una notable cantidad de vitaminas y de fibra dietética, mientras que su presencia es escasa en caldos y sopas. Su aporte calórico también difiere de forma considerable: una ración de crema puede superar las 100 kilocalorías, pero una ración de caldo de pollo aporta menos de 20 kilocalorías.

Paginación


Otros servicios


Buscar en

Información de Copyright y aviso legal

Visita nuestro canal Eroski Consumer TV

En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto