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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Encuestados 1.050 adultos de 9 comunidades autónomas sobre los hábitos alimentarios de los niños de entre 2 y 18 años que cuidan: Durante la infancia, se cometen errores alimentarios que se agravan en la adolescencia

Entre los más graves, destacan que el 51% de los niños por los que se consultó no come verduras ni hortalizas a diario y el 29% tampoco frutas

Lo que conviene comer y lo que no

En el equilibrio está la clave

Según el EUFIC, para gozar de buena salud, hay que ingerir a diario más de 40 nutrientes distintos (como las vitaminas y los minerales). Al no existir un solo alimento que los contenga todos, es muy importante seleccionar a diario una variedad equilibrada de alimentos. Es importante conseguir un equilibrio entre la cantidad y el tipo de alimentos que se consumen.

 

Aproximadamente la mitad de las calorías de la dieta de un menor debería provenir de alimentos ricos en carbohidratos, como cereales, arroz, pasta, patatas y pan. De modo que es recomendable incluir como mínimo uno de ellos en cada comida.

En la encuesta se comprobó que alrededor del 90% de los niños ingieren pan a diario y se suele combinar arroz, pasta y patatas. Pero lo que importa es el modo de cocción que se utiliza y si se incluyen alimentos integrales.

En la encuesta, las técnicas culinarias que más usan los cuidadores de los niños por los que se consultó es la plancha, el cocido o hervido, el horno, el guiso y también la fritura. De hecho, cuando los platos se acompañan con patatas fritas, el 50% de los niños las comen fritas. En cuanto a los alimentos integrales, normalmente no es un opción que se incluya en los menús de los más pequeños. Solo un 8% come habitualmente pan integral (un 12% los adolescentes), un 6% pasta integral y un 4% arroz integral.

Por otro lado, la fruta y la verdura son los alimentos más ricos en vitaminas, minerales y fibra. Todos (adultos y niños) deberíamos comer, como mínimo, 5 raciones diarias. Sin embargo, en la encuesta, se hallaron proporciones sorprendentes. El 44% de los niños de entre 2 y 6 años come verduras con una periodicidad semanal y no diaria, una cifra que se eleva al 51% cuando tienen entre 7 y 12 años y al 53% cuando tienen de 13 a 18 años. Un 2% ni siquiera quiere comerlas.

Algo similar, pero con proporciones algo más bajas, ocurre con las frutas. El 18% de los niños de entre 2 y 6 años las toman semanalmente, el 27% cuando tienen entre 7 y 12 años y un preocupante 31% cuando son adolescentes de 13 a 18 años. El 4% no quiere comerlas.

Además, se ha convertido en un hábito sustituir la fruta natural por zumos comerciales envasados. En la encuesta, un 38% de los menores lo hace ocasionalmente (en mayor medida quienes tienen de 7 a 12 años). Al eliminar la pulpa en los zumos envasados y también en los caseros, desaparece la fibra y parte de las vitaminas, aunque en ocasiones se añadan posteriormente. Además, en proporción, aportan cantidades altas de energía procedentes de los hidratos de carbono (azúcares) y, sin embargo, carecen de otros nutrientes esenciales. Por lo tanto, es preferible que los niños coman la fruta al natural, masticando y saboreando las distintas variedades.

También suele sustituirse la pieza de fruta por el lácteo: lo hace habitualmente el 32% de los niños por los que se consultó y ocasionalmente, el 60%. Este hábito es poco recomendable porque la fruta contiene fibra y vitamina C que ayuda a que se asimile mejor el hierro del resto de los alimentos que se hayan tomado. Según el programa Perseo, aunque los productos lácteos son muy necesarios, algunos niños toman cantidades excesivas de leche o de sus derivados (yogures, natillas, quesitos, etc.).

Deberían ser ocasionales

En torno al 14% de los niños por los que se consultó en esta encuesta come a diario embutidos, cuando su consumo debería ser mucho más ocasional. Y no solo eso. Los adolescentes también comen dulces, bollería y refrescos más habitualmente de lo que deberían. Por un lado, un 17% toma dulces a diario, otro 15% bebe refrescos todos los días y el 10% ingiere bollería industrial cada día.

Aunque, en general, no se puede hablar de alimentos "malditos", este tipo de productos deben tomarse con moderación. La frecuencia de su consumo debe establecerse pensando en las peculiaridades del niño: obesidad, inapetencia, etc. En general, se deben comer pocas veces al mes, no todos los días.

En cuanto a los refrescos, también deben consumirse en cantidades moderadas, especialmente porque pueden desplazar a otros alimentos (por ejemplo, la leche) de la alimentación del niño. También pueden contribuir a aumentar el consumo de azúcar e incluso alterar la relación calcio/fósforo de la dieta. Además, conviene saber que las bebidas dulces no sacian la sed, sino que invitan a beber más. Por ello, por lo general, un niño debería beber agua.

Para evitar las tentaciones, se debe limitar la cantidad de alimentos insanos que hay en casa. De esta forma, si el niño no tiene a su alcance alimentos llenos de calorías, pero faltos de nutrientes, nadie tendrá que prohibírselos. En la encuesta, un 18% de los adultos entrevistados suele tener en casa bollería industrial, gominolas, snacks y otros alimentos similares. El 50% admite tenerlos en ocasiones y un 32% dice que nunca. Esta última proporción es superior entre quienes no son los progenitores del niño. Además, es necesario evitar que el niño o la niña coma frente al televisor. En la encuesta, el 70% de los adultos consultados admite que el menor del que cuidan lo hace, en mayor medida cuando tienen entre 13 y 18 años.

Según la Consejería de la Comunidad de Madrid, los menores más sedentarios pasan más tiempo viendo la televisión y, como consecuencia, su gasto energético es menor y tienen mayor riesgo de padecer sobrepeso. Además, los mensajes publicitarios parecen modificar las elecciones de alimentos y las dietas de estos niños suelen tener un mayor contenido de grasa y un menor aporte de fibra, vitaminas y minerales.

Por último, una vez comprobados los hábitos de los niños, nueve de cada diez personas encuestadas por EROSKI CONSUMER consideran que la alimentación de los hijos de los que cuidan es equilibrada. Por edades, quienes cuidan de adolescentes tienen más dudas al respecto. Quizás porque el control adulto a estas edades se debilita.

Obesidad y sobrepeso

EROSKI CONSUMER también preguntó por el peso y la altura de los niños del estudio para calcular el Índice de Masa Corporal o IMC (que se obtiene dividiendo el peso por la altura en metros al cuadrado). Con este dato y teniendo en cuenta los puntos de corte publicados en un estudio de la revista científico-médica BMJ, se concluyó que el 80% de ellos tenían un peso normal, pero el 15% sufría sobrepeso y el 5%, obesidad.

Por sexos, tanto el sobrepeso como la obesidad afecta más a los niños de la encuesta y, por edad, mientras el sobrepeso tenía una mayor presencia entre los jóvenes de 13 a 18 años, la obesidad era más frecuente entre los pequeños de 2 a 6 años. En la comunidad donde se hallaron más niños con un exceso de peso fue Islas Baleares, el 43% (un 26% tenía sobrepeso y el 17% obesidad). Después, Andalucía con un 23% (17% con sobrepeso y 6% con obesidad) y Galicia con un 22% (15% sobrepeso y 7% obesidad). Con todo, la labor de las instituciones en la concienciación ha tenido su efecto y la población es consciente de la existencia de este problema. De hecho, dos de cada tres adultos encuestados por EROSKI CONSUMER considera que son enfermedades crónicas.

Además, al 87% le preocupa mucho o bastante este tema y consideran que los factores que más influyen a la hora de que un niño sufra un exceso de peso son los hábitos familiares y también la herencia genética. Es más, nueve de cada diez encuestados considera que tener sobrepeso durante la etapa infantil influye después en la salud cuando se convierte en adulto.

TABLA COMPARATIVA

ERRORES EN LA ALIMENTACIÓN DE LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES, SEGÚN EROSKI CONSUMER*

No consumen frutas a diario No consumen verduras y hortalizas a diario Beben refrescos a diario No desayunan a diario Comen dulces a diario Siempre ven la tele cuando comen
ETAPAS DE EDAD De 2 a 6 años 19,7 % 44,3 % 4,3 % 1,4 % 9,4 % 30,3 %
De 7 a 12 años 28,8 % 52,3 % 7,5 % 1,4 % 11,3 % 38,0 %
De 13 a 18 años 38,0 % 57,6 % 15,2 % 9,2 % 16,9 % 47,6 %

*FUENTE: Encuesta realizada por EROSKI CONSUMER a 1.050 personas de 9 comunidades autónomas que habitualmente cuidan de niños de entre 2 y 18 años (ya sean padres o madres u otro tipo de cuidadores, como por ejemplo, los abuelos). Para analizar los hábitos de los niños, se preguntó a los entrevistados por las rutinas específicas de uno de los menores o adolescentes que hubiera en casa.

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