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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Encuestadas cerca de 1.000 personas sobre sus hábitos de lectura del etiquetado de alimentos: Solo uno de cada dos encuestados lee siempre el etiquetado de los productos

El 94% cree que se utilizan términos excesivamente complejos y el 86% opina que debería modificarse

El etiquetado bajo inspección del consumidor

  Un 86% de los encuestados por EROSKI CONSUMER considera que el etiquetado de alimentos debería modificarse de alguna manera. Un 89% de los hombres así lo piensa frente al 84% de las mujeres. También las personas de 55 años o más son más críticas: el 88% opina que deberían hacerse cambios frente al 83% de los jóvenes de 18 a 34 años. También lo piensan en mayor proporción en Asturias, Madrid y Comunidad Valenciana (en torno al 90% de los entrevistados allí).

¿Y qué proponen? Tres de cada cuatro cree que las etiquetas deberían ser más claras y legibles. Otro 54% considera que la información debería ser más fiable, un 44% que habría que trabajar en la estructura de los datos y un 22% que tendrían que ser más breves y concisas. Y no solo eso: el 28% de los encuestados pide que se incluya más información en las etiquetas sobre varios aspectos: el origen del producto y de las materias primas, concretar los ingredientes (en especial, preocupan los aditivos y sus efectos adversos), la fecha de caducidad una vez abierto el producto, la trazabilidad de los productos frescos, los sellos oficiales de calidad y las contraindicaciones. Información nutricional: se valora, pero no siempre influye

Información nutricional: se valora, pero no siempre influye

El etiquetado específicamente nutricional engloba toda la información sobre el valor energético del producto y su contenido en una serie de nutrientes (proteínas, hidratos de carbono, grasas, fibra alimentaria, sodio, vitaminas y minerales). Su importancia viene definida en el Libro Blanco sobre Seguridad Alimentaria: "los consumidores muestran un interés cada vez mayor por el valor nutritivo de los alimentos que adquieren y cada vez es más necesario proporcionarles información correcta sobre los alimentos que consumen".

En la actualidad, no es obligatorio incluir este tipo de datos en la etiqueta del producto, únicamente cuando el productor lanza algún tipo de mensaje sobre propiedades nutritivas o saludables del alimento, como "rico en..." o "bajo contenido en...".

EROSKI CONSUMER también consultó sobre la información nutricional, sobre dos datos: el valor energético del producto y los nutrientes (proteínas, hidratos de carbono, grasas, fibra alimentaria, sodio, vitaminas y minerales). Para cuatro de cada cinco encuestados la información sobre los nutrientes del producto es muy importante y para dos de cada tres también lo es el valor energético.

Pero, ¿verla en el etiquetado del producto que van a adquirir les influye siempre en su compra? Los nutrientes a más de la mitad de los entrevistados, mientras que el valor energético solo a uno de cada tres. Y es que a un 59% de ellos reconoce influirle solo en ocasiones el valor energético y a otro 44%, los nutrientes. En torno al 6% nunca tiene en cuenta estos conceptos.

Contarlo con colores y símbolos

Uno de los sistemas que busca clarificar la información nutricional de las etiquetas es el 'semáforo nutricional'. Consiste en otorgar a los alimentos un indicador que muestre en un rápido vistazo sus características nutricionales y si el producto en cuestión es saludable.

Del casi millar de encuestados por EROSKI CONSUMER, más de la mitad conocía este sistema. De ellos, un 56% eran mujeres (frente al 51% de los hombres) y por grupos de edad son mayoría los jóvenes de 18 a 34 años quienes saben en qué consiste (un 70% de ellos frente al 58% de los entrevistados de entre 35 a 54 años y el 39% con 55 años o más). Por comunidades, hay un mayor desconocimiento entre los canarios y extremeños encuestados (tres de cada cuatro confirmó no conocerlo), a diferencia de los navarros y vascos (en torno al 75% sabía en qué consistía).

Entre las más de 500 personas que dijeron conocer el sistema de 'semáforo nutricional', a nueve de cada diez les parece un sistema comprensible: cuatro de cada cinco opinan que es clarificador que la información nutricional se muestre por 100 g o 100 ml y también por ración (siempre y cuando se añada el número de raciones que contiene el envase). Por el contrario, para un 11%, el 'semáforo nutricional' no es un método claro: en mayor proporción hombres (un 14% frente al 9% de ellas) y mayores de 55 años (el 14% dijo que no le parecía un método claro frente al 10% de los otros dos grupos de edad).

Pero en general, lo consideran un sistema útil. A un 87% de los encuestados les permite realizar compras más saludables, a un 76% conocer rápidamente qué nutrientes aporta y a un 74% identificar a primera vista de qué tipo de alimento se trata.

Sobre la información nutricional...

  Alimentación y salud se han convertido en un binomio inseparable. Es evidente que cada vez le damos más importancia a que los alimentos que consumimos sean saludables. La información nutricional visible en los productos es especialmente útil para conocer qué nutrientes (y en qué cantidad) contiene un determinado producto. Entonces, ¿qué podemos encontrar en la etiqueta sobre la información nutricional?

  • Valor energético por 100 g/100 ml: los alimentos son la fuente de energía para nuestro cuerpo. La cantidad de energía que tienen los alimentos se mide en unidades denominadas kilocalorías (kcal) o kilojulios (KJ). Como medida de referencia, en el etiquetado de alimentos se indica la cantidad que aporta 100 gramos o 100 mililitros del producto.
  • Valor energético por unidad o porción: siempre que se indique el número de porciones que tiene el envase, se incluye esta información.
  • Hidratos de carbono: en el etiquetado se mencionará principalmente la proporción de hidratos de carbono por 100 gramos de producto. Algunas veces puede aparecer un desglose, indicando: hidratos de carbono, de los cuales: azúcares, polialcoholes o almidón.
  • Grasas: deben representar el 30-35% de las calorías totales diarias. Algunas veces puede aparecer un desglose, indicando entre saturadas, monoinsaturadas, poliinsaturadas y colesterol.
  • Proteínas: la ingesta recomendada para la población adulta española es de 54 gramos en hombres y 41 gramos en mujeres, que representan aproximadamente un 7% de la ingesta energética total respectivamente.
  • Sodio/sal: se recomienda consumir menos de 6 gramos al día de sal o su equivalente, 3 de sodio al día.
  • Fibra: establecer esta recomendación es difícil, aunque se puede aconsejar entre 25 y 35 gramos al día. Para conseguir esto es fundamental que en la dieta habitual haya una gran variedad de alimentos que la contengan, como pan integral, legumbres, frutas y verduras.
  • Vitaminas y minerales: se mencionarán si 100 gramos (o 100 mililitros) del producto aportan el 15% o más de la CDR (Consumo Diario Recomendado).

Estos son los objetivos nutricionales generales, es decir, una orientación sobre la cantidad de nutrientes que son necesarios ingerir en una dieta media de 2.000 kcal para conseguir un estado nutricional óptimo y evitar la deficiencia de un nutriente determinado. Si bien los requerimientos nutricionales son específicos de cada persona según sexo, edad, actividad física, etc.

TABLA COMPARATIVA

Hábitos de lectura del etiquetado de alimentos, según EROSKI CONSUMER
Leo siempre la información de las etiquetas (n=total) Siempre entiendo la información del etiquetado (n=910) Considero que se utilizan términos excesivamente complejos en el etiquetado (n=total) El etiquetado de alimentos debería modificarse (n=total)
TOTAL - 49,8% 47,8% 94,1% 85,9%
LUGAR DE RESIDENCIA Andalucía 47,4% 53,4% 94,8% 86,6%
Aragón 50,0% 46,2% 88,1% 81,0%
Asturias 52,0% 56,5% 92,0% 92,0%
Canarias 46,2% 47,4% 89,7% 87,2%
Cantabria 29,4% 66,7% 82,4% 76,5%
Castilla y León 42,6% 33,3% 97,9% 78,7%
Castilla - La Mancha 48,1% 40,7% 100,0% 77,8%
Cataluña 51,5% 45,6% 97,5% 87,1%
Madrid 53,6% 42,7% 97,1% 91,4%
Comunidad Valenciana 52,7% 47,3% 92,3% 92,3%
Extremadura 50,0% 33,3% 100,0% 81,3%
Galicia 52,2% 50,0% 91,3% 89,1%
Islas Baleares 68,4% 61,1% 89,5% 78,9%
La Rioja 50,0% 57,1% 78,6% 71,4%
Murcia 31,6% 50,0% 94,7% 89,5%
Navarra 46,5% 50,0% 88,4% 83,7%
País Vasco 49,6% 53,2% 94,0% 80,3%

FUENTE: EROSKI CONSUMER encuestó a través de su web a cerca de 1.000 personas sobre sus hábitos de lectura del etiquetado de alimentos. Procedían de 17 comunidades autónomas (Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Castilla La Mancha, Cataluña, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Islas Baleares, La Rioja, Murcia, Navarra y País Vasco). Dos de cada tres encuestados eran mujer y el 36% era hombre. Por grupos de edad, la mitad tenía entre 35 y 54 años, tres de cada diez, 55 años o más; y los jóvenes de entre 18 y 34 años no llegaban al 20%.

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