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Guía de compra: pan de molde: Toda la miga del pan, de molde

Pese a su mala fama indebida, es compatible con una dieta equilibrada; lo más recomendable es elegirlo integral o con cereales

  Dicen que el ingenio mueve el mundo, pero también lo hace la pereza. Que se lo digan sino a Otto Rohwedder. Un joyero americano que harto de rebanar él mismo el pan inventó en 1928 una máquina que lo cortara en perfectas rebanadas. El logro tuvo tanto éxito que dio lugar a la frase "el mejor invento desde el pan en rebanadas". Desde entonces, el pan de molde se hizo popular en muchas partes del mundo. En Irlanda, por ejemplo, es el pan más consumido por encima de otros tipos mientras que en España, el más demandado sigue siendo el tradicional. De hecho, según la más reciente encuesta nacional de ingesta dietética (ENIDE), coordinada por la AESAN, los españoles consumen una media semanal de 63 gramos de pan de molde o lo que es lo mismo cerca de 3 rebanadas a la semana (una rebanada pesa 23 gramos). Nuestro país gusta más del pan blanco de trigo, el tradicional, de barra, redondo... Y si se compara la ingesta de este con la de pan de molde, las rebanadas son una opción menos demandada: del total de pan consumido, el de molde solo supone un 10%. Pese a esto, no dejan de aparecer distintos tipos de pan de molde que dificultan la elección de este producto. Hasta hace no mucho, el pan de rebanadas con el que disfrutar de un sabroso tentempié era únicamente el blanco. Después, aparecieron los integrales o los que incorporan semillas. Más tarde, los que no tienen corteza, los que dicen tenerla más tierna, también los rústicos... Con tantas opciones, cabe preguntarse en qué se diferencian unas de otras o si por ejemplo, si hay una opción más saludable que otras y si es recomendable sustituir este pan por el tradicional o no.

Su lugar en la dieta

El pan es una fuente barata, apetitosa y cómoda de energía. Todo ello le convierte en uno de los alimentos más consumidos en el mundo. Hoy pese a que la variedad de alimentos disponibles es más amplia que nunca, el pan sigue desempeñando un importante papel en la dieta de los españoles. "Sin pan todo me sabe mal" dice el refrán. Y no parece estar mal desencaminado. Los cereales (el ingrediente base del pan es el trigo, que es un cereal) son la base de una dieta saludable. Todas las sociedades de nutrición humana y dietética aconsejan basar la alimentación en los cereales para prevenir las enfermedades crónicas, gracias a su aporte en carbohidratos y fibra. Los estudios epidemiológicos muestran que el consumo de carbohidratos se asocia a una mejor calidad de vida y por eso se aconseja ingerir gran parte de la energía diaria a partir de carbohidratos, que abundan en alimentos como el pan o la pasta.

Los carbohidratos son el combustible preferido de muchos órganos de nuestro cuerpo (sobre todo cerebro y músculos), pero nuestra ingesta actual está ligeramente por debajo de las recomendaciones. Se aconseja ingerir más del 45% de la energía a partir de carbohidratos, la ingesta real asciende a un 40%. El pan puede ayudar a equilibrar la dieta gracias a su gran contenido en carbohidratos.

Y también por su contenido en fibra, nutriente decisivo para el funcionamiento del sistema digestivo y que se ha asociado a un menor riesgo de padecer numerosas enfermedades crónicas (enfermedades cardiovasculares, diabetes e incluso cáncer digestivo). Además, como aporta proteína vegetal, puede contribuir a equilibrar la elevada ingesta de proteína animal, típica de Occidente. Varias investigaciones han revelado que priorizar la proteína vegetal disminuye el riesgo cardiovascular. Todo lo anterior se puede aplicar, sin duda, al actual pan de molde que hallamos hoy en el mercado. Conviene recordar que este producto a menudo se ubica en las tiendas junto a otros alimentos menos recomendables, como productos derivados del pan que contienen mucha más grasa y sal (biscotes, picos, colines, bastoncitos o similares).

¿Cuánto es mucho?

  Para que nuestra dieta sea equilibrada, los expertos aconsejan que consumamos diariamente de 4 a 6 raciones de farináceos (patatas y cereales). Conviene que escojamos las variedades integrales de cereales y mejor aún si no tienen sal añadida (sobre todo en el caso del pan). La siguiente tabla detalla qué se considera una ración, y cuatro alimentos que forman parte de este grupo, con los que deberíamos cubrir, a diario, las 4-6 raciones recomendadas. Excederse en cualquier alimento no es recomendable. En cualquier caso, como se ha comentado anteriormente, los españoles ingieren menos hidratos de carbono de lo recomendable, así que el mensaje a transmitir en este caso concreto no debe ser uno que alerte de los peligros sino más bien uno que insista en la importancia de priorizar el consumo de farináceos en la dieta. En todo caso, sí que conviene que el pan sea integral (nuestro consumo de pan integral sigue siendo bajo, pese al consenso unánime de sus beneficios) y bajo en sal. Y es que el pan es hoy uno de los alimentos que más contribuyen a la excesiva ingesta de sal en España (que duplica las recomendaciones).

Recomendación: consumir de 4 a 6 raciones diarias de farináceos
Alimento ¿Qué es una ración? Medida casera de una ración
Pan 40-60 g Pan tradicional Pan de molde
3-4 rebanadas o 1 panecillo 2-3 rebanadas
Pasta 60-80 g en crudo o 180-240 hervida 1 plato
Arroz 60-80 g en crudo o 180-240 hervido 1 plato
Patatas 150-200 g 1 patata grande o 2 pequeñas

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