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Encuestadas más de 1.100 personas que padecen alergias o intolerancias alimentarias: Desconfianza e inseguridad entre alérgicos e intolerantes alimentarios

Uno de cada cuatro piensa que los productos no se etiquetan adecuadamente y más de la mitad cree que los establecimientos hosteleros no toman las precauciones necesarias

Algunas comunidades encuestadas, una a una

 

Andalucía

Encuestadas más de 1.100 personas que padecen alergias o intolerancias alimentarias

Desconfianza e inseguridad entre los alérgicos e intolerantes alimentarios andaluces encuestados

Uno de cada cuatro piensa que los productos nunca se etiquetan adecuadamente y más de la mitad cree que los establecimientos hosteleros no toman las precauciones necesarias

  En Andalucía, participaron en la encuesta más de 130 personas. Un 89% de ellas sufría alguna alergia o intolerancia alimentaria (o las dos), mientras que el resto tenía alguna persona a su cargo con alguna de estas dos dolencias. El perfil de la persona encuestada en territorio andaluz que padece estas enfermedades es una mujer (siete de cada diez lo eran) con una media de 36 años. Un 47% eran intolerantes a algún alimento (aludían especialmente a la lactosa, el gluten o la fructosa), el 37% eran alérgicos (generalmente mencionaban la leche y sus derivados, y los frutos secos) y el resto compartían las dos enfermedades.

Desconfianza e inseguridad

En la encuesta queda clara la desconfianza e inseguridad de los alérgicos e intolerantes alimentarios entrevistados en Andalucía a la hora de comprar y salir a comer fuera de casa. En primer lugar, dos tercios sienten que no pueden hacer la compra habitualmente con total seguridad en cualquier establecimiento: un 31% nunca y un 35% solo a veces. Es más, un 27% piensa que los productos nunca se etiquetan de manera adecuada y otro 45% que solo se hace a veces. En general, consideran que comprar resulta tedioso y difícil y reclaman una información lo más detallada y legible posible.

Asimismo, para tres de cada cinco encuestados andaluces salir a comer fuera supone un riesgo para su salud. Y es que al pedir el menú, más de la mitad opina que en hostelería nunca se toman las precauciones necesarias, como por ejemplo avisar sobre la presencia o posible presencia de alérgenos en los platos, disponer de útiles de trabajo exclusivos para los menús especiales, evitar la contaminación cruzada en el almacenamiento y manipulación de los productos, así como en la elaboración y conservación de los platos, y detallar al máximo los ingredientes de sus cartas y de sus menús. De ahí que exijan más formación en el ámbito de la hostelería en materia de alergias e intolerancias.

Rutinas en la compra

Un tercio de los entrevistados andaluces con alergias e intolerancias de este tipo adquiere sus productos alimenticios básicos únicamente en un tipo de establecimiento, un 63% necesita acudir a varios. Así, el 74% de los andaluces encuestados compra en el supermercado, el 67% en el hipermercado y un 36% en tiendas especializadas.

Durante la compra, un 86% de los entrevistados en Andalucía con estas dolencias asegura verificar siempre la lista de ingredientes de los productos que se adquieren específicamente para la persona alérgica o intolerante alimentaria. Además, otro 84% afirma comprobar habitualmente si en la etiqueta hay advertencias específicas. Y es que el etiquetado es fundamental para el colectivo de alérgicos e intolerantes alimentarios porque es el lugar donde se proporciona la información más importante. Sobre la etiqueta, se han establecido normas que obligan a los fabricantes a indicar la presencia en los alimentos de ingredientes que causan alergias e intolerancias, y evitar su contaminación accidental con alérgenos que estén presentes en otros productos.

En definitiva, nueve de cada diez andaluces entrevistados con alergia o intolerancia alimentaria consideran que el carro de la compra de un alérgico e intolerante alimentario es más caro que el de las familias que no padecen estas enfermedades.

Precauciones si se come fuera

Cuando los alérgicos e intolerantes a algún alimento encuestados en Andalucía deciden ir a comer o cenar fuera de casa, toman siempre sus propias precauciones. En primer lugar, evitar cierto tipo de establecimientos: especialmente, los de comida rápida, y los de cocina asiática y mexicana.

Asimismo, entre los participantes de la encuesta, hay quienes nunca renuncian a seguir un proceso: un 23% reserva con anterioridad, un 45% explica durante la reserva, su alergia o intolerancia a los alimentos, un 63% se asegura cuando llega al restaurante de que el camarero sepa que tiene alguna alergia o intolerancia, un 89% lee cuidadosamente las descripciones de los platos por si hay alguna mención sobre el alimento hacia el que reacciona, un 78% verifica con el camarero los ingredientes que contienen los platos que le interesan y el 54% se asegura cuando pide la comida de que el camarero le da el mensaje al cocinero.

Cataluña

Encuestadas más de 1.100 personas que padecen alergias o intolerancias alimentarias

Desconfianza e inseguridad entre los alérgicos e intolerantes alimentarios catalanes encuestados

Uno de cada cinco piensa que los productos nunca se etiquetan adecuadamente y más de la mitad cree que los establecimientos hosteleros no toman las precauciones necesarias

  En Cataluña, participaron en la encuesta más de 160 personas. Un 87% de ellas sufría alguna alergia o intolerancia alimentaria (o las dos), mientras que el resto tenía alguna persona a su cargo con alguna de estas dos dolencias. El perfil de la persona encuestada en la comunidad catalana que padece estas enfermedades es una mujer (tres de cada cuatro lo eran) con una media de 38 años. Casi la mitad eran intolerantes a algún alimento (aludían especialmente a la lactosa, el gluten o la fructosa), el 28% eran alérgicos (generalmente mencionaban la leche y sus derivados, a las frutas o a los frutos secos) y el resto compartían las dos enfermedades.

Desconfianza e inseguridad

En la encuesta queda clara la desconfianza e inseguridad de los alérgicos e intolerantes alimentarios entrevistados en Cataluña a la hora de comprar y salir a comer fuera de casa. En primer lugar, casi tres de cada cinco siente que no puede hacer la compra habitualmente con total seguridad en cualquier establecimiento: un 18% nunca y un 40% solo a veces. Es más, uno de cada cinco piensa que los productos nunca se etiquetan de manera adecuada y otro 49% que solo se hace a veces. En general, consideran que comprar resulta tedioso y difícil y reclaman una información lo más detallada y legible posible.

Asimismo, para el 57% de los encuestados catalanes salir a comer fuera supone un riesgo para su salud. Y es que al pedir el menú, más de la mitad opina que en hostelería nunca se toman las precauciones necesarias, como por ejemplo avisar sobre la presencia o posible presencia de alérgenos en los platos, detallar al máximo los ingredientes de sus cartas y de sus menús, disponer de útiles de trabajo exclusivos para los menús especiales, y evitar la contaminación cruzada en el almacenamiento y manipulación de los productos, así como en la elaboración y conservación de los platos. De ahí que exijan más formación en el ámbito de la hostelería en materia de alergias e intolerancias.

Rutinas en la compra

Poco menos de la mitad de los entrevistados catalanes con alergias e intolerancias de este tipo adquiere sus productos alimenticios básicos únicamente en un tipo de establecimiento, un 55% necesita acudir a varios. Así, el 81% de los catalanes encuestados compra en el supermercado, el 54% en el hipermercado y alrededor del 40% respectivamente en el mercado tradicional y en las tiendas especializadas.

Durante la compra, un 83% de los entrevistados en Cataluña con estas dolencias asegura verificar siempre la lista de ingredientes de los productos que se adquieren específicamente para la persona alérgica o intolerante alimentaria. Además, otro 88% afirma comprobar habitualmente si en la etiqueta hay advertencias específicas. Y es que el etiquetado es fundamental para el colectivo de alérgicos e intolerantes alimentarios porque es el lugar donde se proporciona la información más importante. Sobre la etiqueta, se han establecido normas que obligan a los fabricantes a indicar la presencia en los alimentos de ingredientes que causan alergias e intolerancias, y evitar su contaminación accidental con alérgenos que estén presentes en otros productos.

En definitiva, casi nueve de cada diez catalanes entrevistados con alergia o intolerancia alimentaria consideran que el carro de la compra de un alérgico e intolerante alimentario es más caro que el de las familias que no padecen estas enfermedades.

Precauciones si se come fuera

Cuando los alérgicos e intolerantes a algún alimento encuestados en Cataluña deciden ir a comer o cenar fuera de casa, toman siempre sus propias precauciones. En primer lugar, evitar cierto tipo de establecimientos: especialmente, los de comida rápida y los de cocina asiática.

Asimismo, entre los participantes de la encuesta, hay quienes nunca renuncian a seguir un proceso: un 35% reserva con anterioridad, un 45% explica durante la reserva, su alergia o intolerancia a los alimentos, un 61% se asegura cuando llega al restaurante de que el camarero sepa que tiene alguna alergia o intolerancia, un 93% lee cuidadosamente las descripciones de los platos por si hay alguna mención sobre el alimento hacia el que reacciona, un 85% verifica con el camarero los ingredientes que contienen los platos que le interesan y el 54% se asegura cuando pide la comida de que el camarero le da el mensaje al cocinero.

 

Comunidad de Madrid

Encuestadas más de 1.100 personas que padecen alergias o intolerancias alimentarias

Desconfianza e inseguridad entre los alérgicos e intolerantes alimentarios madrileños encuestados

Uno de cada cuatro piensa que los productos nunca se etiquetan adecuadamente y más de la mitad cree que los establecimientos hosteleros no toman las precauciones necesarias

  En la Comunidad de Madrid, participaron en la encuesta más de 200 personas. Un 85% de ellas sufría alguna alergia o intolerancia alimentaria (o las dos), mientras que el resto tenía alguna persona a su cargo con alguna de estas dos dolencias. El perfil de la persona encuestada en territorio madrileño que padece estas enfermedades es una mujer (tres de cada cuatro lo eran) con una media de 34 años. El 44% eran intolerantes a algún alimento (aludían especialmente a la lactosa, el gluten o la fructosa), el 39% eran alérgicos (generalmente mencionaban la leche y sus derivados, los frutos secos, las frutas, los huevos) y el resto compartían las dos enfermedades.

Desconfianza e inseguridad

En la encuesta queda clara la desconfianza e inseguridad de los alérgicos e intolerantes alimentarios entrevistados en la Comunidad de Madrid a la hora de comprar y salir a comer fuera de casa. En primer lugar, dos de cada tres siente que no puede hacer la compra habitualmente con total seguridad en cualquier establecimiento: un 28% nunca y un 35% solo a veces. Es más, uno de cada cuatro piensa que los productos nunca se etiquetan de manera adecuada y otro 52% que solo se hace a veces. En general, consideran que comprar resulta tedioso y difícil y reclaman una información lo más detallada y legible posible.

Asimismo, para tres de cada cinco encuestados madrileños salir a comer fuera supone un riesgo para su salud. Y es que al pedir el menú, más de la mitad opina que en hostelería nunca se toman las precauciones necesarias, como por ejemplo avisar sobre la presencia o posible presencia de alérgenos en los platos, disponer de útiles de trabajo exclusivos para los menús especiales, evitar la contaminación cruzada en el almacenamiento y manipulación de los productos, así como en la elaboración y conservación de los platos, y detallar al máximo los ingredientes de sus cartas y de sus menús. De ahí que exijan más formación en el ámbito de la hostelería en materia de alergias e intolerancias.

Rutinas en la compra

Solo un tercio de los entrevistados madrileños con alergias e intolerancias de este tipo adquiere sus productos alimenticios básicos únicamente en un tipo de establecimiento, un 66% necesita acudir a varios. Así, el 76% de los madrileños encuestados compra en el supermercado, el 74% en el hipermercado, y un 48% en tiendas especializadas.

Durante la compra, un 90% de los entrevistados en la Comunidad de Madrid con estas dolencias asegura verificar siempre la lista de ingredientes de los productos que se adquieren específicamente para la persona alérgica o intolerante alimentaria. Además, otro 93% afirma comprobar habitualmente si en la etiqueta hay advertencias específicas. Y es que el etiquetado es fundamental para el colectivo de alérgicos e intolerantes alimentarios porque es el lugar donde se proporciona la información más importante. Sobre la etiqueta, se han establecido normas que obligan a los fabricantes a indicar la presencia en los alimentos de ingredientes que causan alergias e intolerancias, y evitar su contaminación accidental con alérgenos que estén presentes en otros productos.

En definitiva, nueve de cada diez madrileños entrevistados con alergia o intolerancia alimentaria consideran que el carro de la compra de un alérgico e intolerante alimentario es más caro que el de las familias que no padecen estas enfermedades.

Precauciones si se come fuera

Cuando los alérgicos e intolerantes a algún alimento encuestados en la Comunidad de Madrid deciden ir a comer o cenar fuera de casa, toman siempre sus propias precauciones. En primer lugar, evitar cierto tipo de establecimientos: especialmente, los de comida rápida, los de cocina asiática e italiana.

Asimismo, entre los participantes de la encuesta, hay quienes nunca renuncian a seguir un proceso: un 36% reserva con anterioridad, un 57% explica durante la reserva, su alergia o intolerancia a los alimentos, un 72% se asegura cuando llega al restaurante de que el camarero sepa que tiene alguna alergia o intolerancia, un 90% lee cuidadosamente las descripciones de los platos por si hay alguna mención sobre el alimento hacia el que reacciona, un 81% verifica con el camarero los ingredientes que contienen los platos que le interesan y el 59% se asegura cuando pide la comida de que el camarero le da el mensaje al cocinero.

Comunidad Valenciana

Encuestadas más de 1.100 personas que padecen alergias o intolerancias alimentarias

Desconfianza e inseguridad entre los alérgicos e intolerantes alimentarios valencianos encuestados

Uno de cada cuatro piensa que los productos nunca se etiquetan adecuadamente y más de la mitad cree que los establecimientos hosteleros no toman las precauciones necesarias

  En la Comunidad Valenciana, participaron en la encuesta cerca de 100 personas. Un 95% de ellas sufría alguna alergia o intolerancia alimentaria (o las dos), mientras que el resto tenía alguna persona a su cargo con alguna de estas dos dolencias. El perfil de la persona encuestada en territorio valenciano que padece estas enfermedades es una mujer (tres de cada cuatro lo eran) con una media de 37 años. El 59% eran intolerantes a algún alimento (aludían especialmente a la lactosa, el gluten o la fructosa), el 29% eran alérgicos (generalmente mencionaban las frutas, la leche y sus derivados, los huevos y los frutos secos,) y el resto compartían las dos enfermedades.

Desconfianza e inseguridad

En la encuesta queda clara la desconfianza e inseguridad de los alérgicos e intolerantes alimentarios entrevistados en la Comunidad Valenciana a la hora de comprar y salir a comer fuera de casa. En primer lugar, más de la mitad siente que no puede hacer la compra habitualmente con total seguridad en cualquier establecimiento: un 14% nunca y un 40% solo a veces. Es más, uno de cada cuatro piensa que los productos nunca se etiquetan de manera adecuada y otro 42% que solo se hace a veces. En general, consideran que comprar resulta tedioso y difícil y reclaman una información lo más detallada y legible posible.

Asimismo, para un 57% de los encuestados valencianos salir a comer fuera supone un riesgo para su salud. Y es que al pedir el menú, más de la mitad opina que en hostelería nunca se toman las precauciones necesarias, como por ejemplo avisar sobre la presencia o posible presencia de alérgenos en los platos, disponer de útiles de trabajo exclusivos para los menús especiales, evitar la contaminación cruzada en el almacenamiento y manipulación de los productos, así como en la elaboración y conservación de los platos, y detallar al máximo los ingredientes de sus cartas y de sus menús. De ahí que exijan más formación en el ámbito de la hostelería en materia de alergias e intolerancias.

Rutinas en la compra

Un 47% de los entrevistados valencianos con alergias e intolerancias de este tipo adquiere sus productos alimenticios básicos únicamente en un tipo de establecimiento, el resto (el 53%) necesita acudir a varios. Así, el 77% de los valencianos encuestados compra en el supermercado, el 61% en el hipermercado, y un 37% en tiendas especializadas.

Durante la compra, un 90% de los entrevistados en la Comunidad Valenciana con estas dolencias asegura verificar siempre la lista de ingredientes de los productos que se adquieren específicamente para la persona alérgica o intolerante alimentaria. Además, otro 93% afirma comprobar habitualmente si en la etiqueta hay advertencias específicas. Y es que el etiquetado es fundamental para el colectivo de alérgicos e intolerantes alimentarios porque es el lugar donde se proporciona la información más importante. Sobre la etiqueta, se han establecido normas que obligan a los fabricantes a indicar la presencia en los alimentos de ingredientes que causan alergias e intolerancias, y evitar su contaminación accidental con alérgenos que estén presentes en otros productos.

En definitiva, el 87% de los valencianos entrevistados con alergia o intolerancia alimentaria consideran que el carro de la compra de un alérgico e intolerante alimentario es más caro que el de las familias que no padecen estas enfermedades.

Precauciones si se come fuera

Cuando los alérgicos e intolerantes a algún alimento encuestados en la Comunidad Valenciana deciden ir a comer o cenar fuera de casa, toman siempre sus propias precauciones. En primer lugar, evitar cierto tipo de establecimientos: especialmente, los de comida rápida y los de cocina china.

Asimismo, entre los participantes de la encuesta, hay quienes nunca renuncian a seguir un proceso: un 36% reserva con anterioridad, un 49% explica durante la reserva su alergia o intolerancia a los alimentos, un 63% se asegura cuando llega al restaurante de que el camarero sepa que tiene alguna alergia o intolerancia, un 94% lee cuidadosamente las descripciones de los platos por si hay alguna mención sobre el alimento hacia el que reacciona, un 82% verifica con el camarero los ingredientes que contienen los platos que le interesan y el 56% se asegura cuando pide la comida de que el camarero le da el mensaje al cocinero.

País Vasco

Encuestadas más de 1.100 personas que padecen alergias o intolerancias alimentarias

Desconfianza e inseguridad entre los alérgicos e intolerantes alimentarios vascos encuestados

Uno de cada cuatro piensa que los productos nunca se etiquetan adecuadamente y más de la mitad cree que los establecimientos hosteleros no toman las precauciones necesarias

  En el País Vasco, participaron en la encuesta más de 110 personas. Un 96% de ellas sufría alguna alergia o intolerancia alimentaria (o las dos), mientras que el resto tenía a personas a su cargo con alguna de estas dos dolencias. El perfil de la persona encuestada en el territorio vasco que padece estas enfermedades es una mujer (tres de cada cuatro lo eran) con una media de 37 años. La mitad eran intolerantes a algún alimento (aludían especialmente a la lactosa, el gluten o la fructosa), el 30% eran alérgicos (generalmente mencionaban las frutas y los frutos secos) y el resto compartían las dos enfermedades.

Desconfianza e inseguridad

En la encuesta queda clara la desconfianza e inseguridad de los alérgicos e intolerantes alimentarios entrevistados en el País Vasco a la hora de comprar y salir a comer fuera de casa. En primer lugar, la mitad de ellos siente que no puede hacer la compra habitualmente con total seguridad en cualquier establecimiento: un 10% nunca y un 40% solo a veces. Es más, uno de cada cuatro piensa que los productos nunca se etiquetan de manera adecuada y otro 49% que solo se hace a veces. En general, consideran que comprar resulta tedioso y difícil y reclaman una información lo más detallada y legible posible.

Asimismo, para la mitad de los encuestados vascos salir a comer fuera supone un riesgo para su salud. Y es que al pedir el menú, más de la mitad opina que en hostelería nunca se toman las precauciones necesarias, como por ejemplo avisar sobre la presencia o posible presencia de alérgenos en los platos, disponer de útiles de trabajo exclusivos para los menús especiales, detallar al máximo los ingredientes de sus cartas y de sus menús, y evitar la contaminación cruzada en el almacenamiento y manipulación de los productos, así como en la elaboración y conservación de los platos. De ahí que exijan más formación en el ámbito de la hostelería en materia de alergias e intolerancias.

Rutinas en la compra

Poco más de la mitad de los entrevistados vascos con alergias e intolerancias de este tipo adquiere sus productos alimenticios básicos únicamente en un tipo de establecimiento, un 45% necesita acudir a varios. Así, el 78% de los vascos encuestados compra en el hipermercado, el 73% en el supermercado y un 44% en el comercio tradicional.

Durante la compra, un 83% de los entrevistados en la Comunidad Autónoma Vasca con estas dolencias asegura verificar siempre la lista de ingredientes de los productos que se adquieren específicamente para la persona alérgica o intolerante alimentaria. Además, otro 88% afirma comprobar habitualmente si en la etiqueta hay advertencias específicas. Y es que el etiquetado es fundamental para el colectivo de alérgicos e intolerantes alimentarios porque es el lugar donde se proporciona la información más importante. Sobre la etiqueta, se han establecido normas que obligan a los fabricantes a indicar la presencia en los alimentos de ingredientes que causan alergias e intolerancias, y evitar su contaminación accidental con alérgenos que estén presentes en otros productos.

En definitiva, nueve de cada diez vascos entrevistados con alergia o intolerancia alimentaria consideran que el carro de la compra de un alérgico e intolerante alimentario es más caro que el de las familias que no padecen estas enfermedades.

Precauciones si se come fuera

Cuando los alérgicos e intolerantes a algún alimento encuestados en el País Vasco deciden ir a comer o cenar fuera de casa, toman siempre sus propias precauciones. En primer lugar, evitar cierto tipo de establecimientos: especialmente, los de comida rápida y los de cocina china.

Asimismo, entre los participantes de la encuesta, hay quienes nunca renuncian a seguir un proceso: un 40% reserva con anterioridad, un 50% explica durante la reserva su alergia o intolerancia a los alimentos, un 62% se asegura cuando llega al restaurante de que el camarero sepa que tiene alguna alergia o intolerancia, un 89% lee cuidadosamente las descripciones de los platos por si hay alguna mención sobre el alimento hacia el que reacciona, un 71% verifica con el camarero los ingredientes que contienen los platos que le interesan y el 47% se asegura cuando pide la comida de que el camarero le da el mensaje al cocinero.

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