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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Alimentación y envejecimiento: encuesta a mayores de 65 años: Casi uno de cada cinco mayores complementa su dieta con productos especiales

En el 95% de los casos eligen los alimentos funcionales en forma de lácteos como prebióticos o enriquecidos con calcio

Las 9 comunidades, una a una

 

Andalucía

Alimentación y envejecimiento: encuesta a mayores de 65 años, 100 de ellos en Andalucía

Uno de cada seis mayores andaluces encuestados complementa su dieta con productos especiales

En el 94% de los casos eligen los alimentos funcionales en forma de lácteos (leche o yogur) con más calcio

  En Andalucía, se realizaron un total de 100 entrevistas telefónicas a hogares en los que vivían personas mayores de 65 años. De ellas, el 56% eran mujeres con una edad media de 74 años. Además, uno de cada dos estaba casado/a o tenía pareja y solo un 5% tenía un nivel de estudios superior al bachiller elemental (entre las proporciones más bajas). Asimismo, tres de cada diez personas mayores andaluzas encuestadas vivían solas.

En cuanto a su estado de salud, para dos de cada cinco personas mayores encuestadas en Andalucía era buena o muy buena, aunque el 79% tenía alguna patología que requería atención médica. Las enfermedades más comunes entre los entrevistados tenían que ver con afecciones óseas (en el 46% de las ocasiones), problemas circulatorios e hipertensión (en ambos casos en el 30%) y diabetes (en el 17%). Solo un 9% podían considerarse dependientes o grandes dependientes.

Cuando la dieta no es suficiente

A menudo, las personas mayores padecen patologías que pueden modificar sus necesidades nutricionales o alterar la capacidad para digerir, absorber y metabolizar los nutrientes. En el mercado, existe ya una amplia gama de productos dirigidos a ellos: alimentos funcionales, complementos alimenticios, productos dietéticos y preparados de nutrición enteral (por sonda). De hecho, son muchas las empresas (de alimentación o laboratorios farmacéuticos) que han creado líneas de investigación basadas en la nutrición y en las necesidades especiales de la población mayor.

EROSKI CONSUMER comprobó durante la encuesta que una de cada seis personas andaluzas mayores de 65 años complementa su dieta con algún alimento especial, complemento o producto dietético o nutricional. Lo habitual es que se consuman alimentos funcionales (un 94% de ellos). Sin embargo, el resto de tipologías no son tan comunes: solo en 2 casos se tomaba alimentación enteral. Nadie complementaba su dieta con suplementos o complementos alimenticios, ni productos dietéticos. A un 39% de las personas consultadas les prescribieron o recomendaron este tipo de productos. Eso sí, en todos los casos fue un médico quien lo hizo.

Entre quienes toman alimentos funcionales, los que más éxito tienen son los lácteos, ya sean en forma de leche o yogur con más calcio. Por su parte, todos los que dijeron tomar alimentación enteral adquirían por recomendación médica un producto proteico.

En las dos últimas décadas, los alimentos funcionales han invadido el mercado y forman parte de nuestra dieta habitual. En ocasiones, el problema está en la publicidad, un tanto dudosa, que atribuye poderes sorprendentes a ciertos alimentos o productos. Para regularlos existe la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Así, las personas mayores de 65 años que en Andalucía dijeron consumir este tipo de productos, estimaron que gastaban 9 euros al mes de media (un 32% menos que la media del estudio, 14 euros).

Alimentación, variada, moderada y equilibrada

En general, las personas mayores necesitan una menor cantidad de energía porque su metabolismo se ralentiza y realizan menos actividad física que el resto de la población. Es muy importante comer todo tipo de alimentos para cubrir las necesidades nutricionales, a pesar de comer en menor cantidad, y también hidratarse de manera adecuada.

Se recomienda hacer cuatro comidas al día y que la cena siempre sea ligera. El 94% de los entrevistados andaluces aseguró tomar todos los días al menos tres comidas: desayuno, comida y cena; y una proporción similar decía no saltárselas nunca.

Asimismo, se aconseja a las personas mayores tomar diariamente verduras y hortalizas (2 a 3 raciones); frutas (2 a 3 raciones); proteicos (carnes, pescados y huevos, 2 raciones); lácteos (3 raciones); y aceite (1 cucharada sopera equivale a 1 ración: 3 a 4 raciones). Además, se debe incorporar diariamente a la dieta cereales y derivados (pan, arroz, pasta? mejor en su forma integral: de 4 a 6 raciones diarias), así como legumbres entre 2 y 4 veces por semana.

Durante la encuesta, se comprobó que los mayores en Andalucía tienen una asignatura pendiente con las verduras, los lácteos y la hidratación. Por un lado, aseguraron tomar al día verduras y hortalizas una vez crudas y otra cocinadas. Sin embargo, cuando se les preguntó si comieron el día anterior a la encuesta, solo la mitad las había tomado crudas y un 42%, cocinadas. Además, reconocieron que de media únicamente toman dos veces leche y derivados.

Por su parte, el agua también debe considerarse un verdadero nutriente, especialmente en los mayores que deben prestar mucha atención a su estado de hidratación. Es recomendable tomar entre 6 y 8 vasos de agua al día. Sin embargo, en la encuesta se percibió un menor consumo en un 43% de los entrevistados andaluces que reconocieron que tomaron 4 o menos vasos el día anterior a la encuesta.

Castilla la Mancha

Alimentación y envejecimiento: encuesta a mayores de 65 años, 100 de ellos en Castilla La Mancha

Uno de cada siete mayores manchegos encuestados complementa su dieta con productos especiales

En todos los casos eligen los alimentos funcionales en forma de yogur prebiótico o leche con más calcio

  En Castilla La Mancha, se realizaron un total de 100 entrevistas telefónicas a hogares en los que vivían personas mayores de 65 años. De ellas, el 55% eran mujeres con una edad media de 75 años. Además, tres de cada cinco estaban casado/as o tenían pareja y solo un 5% tenía un nivel de estudios superior al bachiller elemental. Asimismo, una de cada cuatro personas mayores manchegas encuestadas vivían solas.

En cuanto a su estado de salud, para casi una de cada dos personas mayores encuestadas en Castilla La Mancha era buena o muy buena, aunque el 74% tenía alguna patología que requería atención médica. Las enfermedades más comunes entre los entrevistados tenían que ver con problemas circulatorios (en el 38% de las ocasiones), hipertensión y afecciones óseas (en el 36% en ambos casos) y diabetes (en el 20%). Solo un 14% podían considerarse dependientes o grandes dependientes (aun así, entre las mayores proporciones del estudio).

Cuando la dieta no es suficiente

A menudo, las personas mayores padecen patologías que pueden modificar sus necesidades nutricionales o alterar la capacidad para digerir, absorber y metabolizar los nutrientes. En el mercado, existe ya una amplia gama de productos dirigidos a ellos: alimentos funcionales, complementos alimenticios, productos dietéticos y preparados de nutrición enteral (por sonda).  De hecho, son muchas las empresas (de alimentación o laboratorios farmacéuticos) que han creado líneas de investigación basadas en la nutrición y en las necesidades especiales de la población mayor.

EROSKI CONSUMER comprobó durante la encuesta que una de cada siete personas manchegas mayores de 65 años complementa su dieta con algún alimento especial, complemento o producto dietético o nutricional (la menor proporción del estudio). Lo habitual es que se consuman alimentos funcionales (en todos ellos). Sin embargo, el resto de tipologías no son tan comunes: nadie complementaba su dieta con suplementos o complementos alimenticios, productos dietéticos ni alimentación enteral. Solo a un 16% de las personas consultadas les prescribieron o recomendaron este tipo de productos. Eso sí, en todos los casos fue un médico quien lo hizo.

Entre quienes toman alimentos funcionales, los que más éxito tienen son los lácteos, ya sean en forma de yogur prebiótico o leche con más calcio. En las dos últimas décadas, los alimentos funcionales han invadido el mercado y forman parte de nuestra dieta habitual. En ocasiones, el problema está en la publicidad, un tanto dudosa, que atribuye poderes sorprendentes a ciertos alimentos o productos. Para regularlos existe la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Así, las personas mayores de 65 años que en Castilla La Mancha dijeron consumir este tipo de productos, estimaron que gastaban 15 euros al mes de media (muy cerca de la media del estudio, 14 euros).

Alimentación, variada, moderada y equilibrada

En general, las personas mayores necesitan una menor cantidad de energía porque su metabolismo se ralentiza y realizan menos actividad física que el resto de la población. Es muy importante comer todo tipo de alimentos para cubrir las necesidades nutricionales, a pesar de comer en menor cantidad, y también hidratarse de manera adecuada.

Se recomienda hacer cuatro comidas al día y que la cena siempre sea ligera. El 99% de los entrevistados manchegos aseguró tomar todos los días al menos tres comidas: desayuno, comida y cena; y una proporción similar (un 93%) decía no saltárselas nunca.

Asimismo, se aconseja a las personas mayores tomar diariamente verduras y hortalizas (2 a 3 raciones); frutas (2 a 3 raciones); proteicos (carnes, pescados y huevos, 2 raciones); lácteos (3 raciones); y aceite (1 cucharada sopera equivale a 1 ración: 3 a 4 raciones). Además, se debe incorporar diariamente a la dieta cereales y derivados (pan, arroz, pasta? mejor en su forma integral: de 4 a 6 raciones diarias), así como legumbres entre 2 y 4 veces por semana.

Durante la encuesta, se comprobó que los mayores en Castilla La Mancha tienen una asignatura pendiente con las verduras, lácteos y la hidratación. Por un lado, aseguraron tomar al día verduras y hortalizas una vez crudas y otra cocinadas. Sin embargo, cuando se les preguntó si comieron el día anterior a la encuesta, sólo un 42% las había tomado crudas y un 45%, cocinadas. Además, reconocieron que tomaban leche y derivados casi dos veces de media cada jornada.

Por su parte, el agua también debe considerarse un verdadero nutriente, especialmente en los mayores que deben prestar mucha atención a su estado de hidratación. Es recomendable tomar entre 6 y 8 vasos de agua al día. Sin embargo, en la encuesta se percibió un menor consumo en un 31% de los entrevistados manchegos que reconocieron que tomaron 4 o menos vasos el día anterior a la encuesta (aun así, la menor proporción del estudio).

Cataluña

Alimentación y envejecimiento: encuesta a mayores de 65 años, 100 de ellos en Cataluña

Uno de cada seis mayores catalanes encuestados complementa su dieta con productos especiales

En el 88% de los casos eligen los alimentos funcionales en forma de leche con soja o con más calcio y yogures prebióticos

  En Cataluña, se realizaron un total de 100 entrevistas telefónicas a hogares en los que vivían personas mayores de 65 años. De ellas, el 56% eran mujeres con una edad media de 73 años. Además, tres de cada cinco estaban casado/as o tenían pareja y solo un 16% tenía un nivel de estudios superior al bachiller elemental. Asimismo, tres de cada diez personas mayores catalanas encuestadas vivían solas.

En cuanto a su estado de salud, para dos de cada tres personas mayores encuestadas en Cataluña era buena o muy buena, aunque en similar proporción tenían alguna patología que requería atención médica. Las enfermedades más comunes entre los entrevistados tenían que ver con afecciones óseas (en el 40% de las ocasiones), problemas circulatorios (en el 33%), hipertensión (en el 20%) y con diabetes y problemas respiratorios (en el 12% en ambos casos). Solo un 4% podían considerarse dependientes o grandes dependientes.

Cuando la dieta no es suficiente

A menudo, las personas mayores padecen patologías que pueden modificar sus necesidades nutricionales o alterar la capacidad para digerir, absorber y metabolizar los nutrientes. En el mercado, existe ya una amplia gama de productos dirigidos a ellos: alimentos funcionales, complementos alimenticios, productos dietéticos y preparados de nutrición enteral (por sonda).  De hecho, son muchas las empresas (de alimentación o laboratorios farmacéuticos) que han creado líneas de investigación basadas en la nutrición y en las necesidades especiales de la población mayor.

EROSKI CONSUMER comprobó durante la encuesta que una de cada seis personas mayores catalanas de 65 años complementa su dieta con algún alimento especial, complemento o producto dietético o nutricional. Lo habitual es que se consuman alimentos funcionales (el 88% de ellos). Sin embargo, el resto de tipologías no son tan comunes, ya que solo en 6 casos los tomaban: cinco, complementos o suplementos nutricionales; uno solo, productos dietéticos. Nadie tomaba alimentación enteral. Solo a un 26% de las personas consultadas les prescribieron o recomendaron este tipo de productos. Eso sí, en todos los casos fue un médico quien lo hizo.

Entre quienes toman alimentos funcionales, los que más éxito tienen son los lácteos, ya sean en forma de leche con soja o con más calcio y yogures prebióticos (bebibles o no). Por su parte, todos los que dijeron tomar complementos o suplementos nutricionales, se decantaban por vitaminas y minerales, y el único que optaba por productos dietéticos, compraba levadura de cerveza.

En las dos últimas décadas, los alimentos funcionales han invadido el mercado y forman parte de nuestra dieta habitual. En ocasiones, el problema está en la publicidad, un tanto dudosa, que atribuye poderes sorprendentes a ciertos alimentos o productos. Para regularlos existe la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Así, las personas mayores de 65 años que en Cataluña dijeron consumir este tipo de productos, estimaron que gastaban 18 euros al mes de media (un 30% más que la media del estudio, 14 euros).

Alimentación, variada, moderada y equilibrada

En general, las personas mayores necesitan una menor cantidad de energía porque su metabolismo se ralentiza y realizan menos actividad física que el resto de la población. Es muy importante comer todo tipo de alimentos para cubrir las necesidades nutricionales, a pesar de comer en menor cantidad, y también hidratarse de manera adecuada.

Se recomienda hacer cuatro comidas al día y que la cena siempre sea ligera. El 98% de los entrevistados catalanes aseguró tomar todos los días al menos tres comidas: desayuno, comida y cena; y una proporción similar decía no saltárselas nunca.

Asimismo, se aconseja a las personas mayores tomar diariamente verduras y hortalizas (2 a 3 raciones); frutas (2 a 3 raciones); proteicos (carnes, pescados y huevos, 2 raciones); lácteos (3 raciones); y aceite (1 cucharada sopera equivale a 1 ración: 3 a 4 raciones). Además, se debe incorporar diariamente a la dieta cereales y derivados (pan, arroz, pasta? mejor en su forma integral: de 4 a 6 raciones diarias), así como legumbres entre 2 y 4 veces por semana.

Durante la encuesta, se comprobó que los mayores en Cataluña tienen una asignatura pendiente con las verduras, los lácteos y la hidratación. Por un lado, aseguraron tomar al día verduras y hortalizas dos veces crudas y una cocinadas. Sin embargo, cuando se les preguntó si las comieron el día anterior a la encuesta, sólo la mitad las había tomado crudas y un 40% cocinadas. Además, reconocieron tomar dos veces leche y sus derivados en cada jornada.

Por su parte, el agua también debe considerarse un verdadero nutriente, especialmente en los mayores que deben prestar mucha atención a su estado de hidratación. Es recomendable tomar entre 6 y 8 vasos de agua al día. Sin embargo, en la encuesta se percibió un menor consumo en un 40% de los entrevistados catalanes que reconocieron que tomaron 4 o menos vasos el día anterior a la encuesta.

Comunidad Valenciana

Alimentación y envejecimiento: encuesta a mayores de 65 años, 100 de ellos en la Comunidad Valenciana

Uno de cada seis mayores valencianos encuestados complementa su dieta con productos especiales

En todos los casos eligen los alimentos funcionales en forma de yogur prebiótico o leche con más calcio y Omega 3

  En la Comunidad Valenciana, se realizaron un total de 100 entrevistas telefónicas a hogares en los que vivían personas mayores de 65 años. De ellas, el 55% eran mujeres con una edad media de 74 años. Además, tres de cada cinco estaban casado/as o tenían pareja y solo un 11% tenía un nivel de estudios superior al bachiller elemental. Asimismo, una de cada seis personas mayores valencianas encuestadas vivían solas.

En cuanto a su estado de salud, para casi una de cada dos personas mayores encuestadas en la Comunidad Valenciana era buena o muy buena, aunque cerca del 72% tenía alguna patología que requería atención médica. Las enfermedades más comunes entre los entrevistados tenían que ver con problemas circulatorios (en el 40% de las ocasiones), afecciones óseas (en el 27%), hipertensión (en el 22%), diabetes (en el 14%), y problemas digestivos y tumores de cáncer (en el 10% en ambos casos). Solo un 14% podían considerarse dependientes o grandes dependientes (aun así, entre las mayores proporciones del estudio).

Cuando la dieta no es suficiente

A menudo, las personas mayores padecen patologías que pueden modificar sus necesidades nutricionales o alterar la capacidad para digerir, absorber y metabolizar los nutrientes. En el mercado, existe ya una amplia gama de productos dirigidos a ellos: alimentos funcionales, complementos alimenticios, productos dietéticos y preparados de nutrición enteral (por sonda). De hecho, son muchas las empresas (de alimentación o laboratorios farmacéuticos) que han creado líneas de investigación basadas en la nutrición y en las necesidades especiales de la población mayor.

EROSKI CONSUMER comprobó durante la encuesta que una de cada seis personas valencianas mayores de 65 años complementa su dieta con algún alimento especial, complemento o producto dietético o nutricional (entre las proporciones más bajas del estudio). Lo habitual es que se consuman alimentos funcionales (todos ellos). Sin embargo, el resto de tipologías no son tan comunes: nadie complementaba su dieta con suplementos o complementos alimenticios, productos dietéticos ni alimentación enteral. Solo a un 19% de las personas consultadas les prescribieron o recomendaron este tipo de productos. En la mitad de los casos fue un médico quien lo hizo y en el 43%, amigos o familiares.

Entre quienes toman alimentos funcionales, los que más éxito tienen son los lácteos, ya sean en forma de yogur prebiótico o leche con más calcio o con Omega 3. En las dos últimas décadas, los alimentos funcionales han invadido el mercado y forman parte de nuestra dieta habitual. En ocasiones, el problema está en la publicidad, un tanto dudosa, que atribuye poderes sorprendentes a ciertos alimentos o productos. Para regularlos existe la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Así, las personas mayores de 65 años que en la Comunidad Valenciana dijeron consumir este tipo de productos, estimaron que gastaban 11 euros al mes de media (un 23% menos que la media del estudio, 14 euros).

Alimentación, variada, moderada y equilibrada

En general, las personas mayores necesitan una menor cantidad de energía porque su metabolismo se ralentiza y realizan menos actividad física que el resto de la población. Es muy importante comer todo tipo de alimentos para cubrir las necesidades nutricionales, a pesar de comer en menor cantidad, y también hidratarse de manera adecuada.

Se recomienda hacer cuatro comidas al día y que la cena siempre sea ligera. El 96% de los entrevistados valencianos aseguró tomar todos los días al menos tres comidas: desayuno, comida y cena; y una proporción similar decía no saltárselas nunca.

Asimismo, se aconseja a las personas mayores tomar diariamente verduras y hortalizas (2 a 3 raciones); frutas (2 a 3 raciones); proteicos (carnes, pescados y huevos, 2 raciones); lácteos (3 raciones); y aceite (1 cucharada sopera equivale a 1 ración: 3 a 4 raciones). Además, se debe incorporar diariamente a la dieta cereales y derivados (pan, arroz, pasta? mejor en su forma integral: de 4 a 6 raciones diarias), así como legumbres entre 2 y 4 veces por semana.

Durante la encuesta, se comprobó que los mayores en la Comunidad Valenciana tienen una asignatura pendiente con las verduras, lácteos y la hidratación. Por un lado, aseguraron tomar al día verduras y hortalizas dos veces crudas y otras dos, cocinadas. Sin embargo, cuando se les preguntó si comieron el día anterior a la encuesta, sólo un 61% las había tomado crudas y un 35%, cocinadas. Además, reconocieron tomar leche y derivados dos veces al día.

Por su parte, el agua también debe considerarse un verdadero nutriente, especialmente en los mayores que deben prestar mucha atención a su estado de hidratación. Es recomendable tomar entre 6 y 8 vasos de agua al día. Sin embargo, en la encuesta se percibió un menor consumo en un 40% de los entrevistados valencianos que reconocieron que tomaron 4 o menos vasos el día anterior a la encuesta.

Galicia

Alimentación y envejecimiento: encuesta a 900 mayores de 65 años, 100 de ellos en Galicia

Casi uno de cada cinco mayores gallegos encuestados complementa su dieta con productos especiales

En el 96% de los casos eligen los alimentos funcionales en forma de leche de soja o con más calcio y yogures prebióticos y sin lactosa

  En Galicia, se realizaron un total de 100 entrevistas telefónicas a hogares en los que vivían personas mayores de 65 años. De ellas, el 56% eran mujeres con una edad media de 74 años. Además, dos de cada tres estaban casado/as o tenían pareja y solo un 11% tenía un nivel de estudios superior al bachiller elemental. Asimismo, una de cada seis personas mayores gallegas encuestadas vivían solas.

En cuanto a su estado de salud, para algo más de la mitad de las personas mayores encuestadas en Galicia era buena o muy buena, aunque el 77% tenía alguna patología que requería atención médica. Las enfermedades más comunes entre los entrevistados tenían que ver con problemas circulatorios (en el 33% de las ocasiones), afecciones óseas (en el 25%) e hipertensión (en el 20%). Solo un 10% podían considerarse dependientes o grandes dependientes.

Cuando la dieta no es suficiente

A menudo, las personas mayores padecen patologías que pueden modificar sus necesidades nutricionales o alterar la capacidad para digerir, absorber y metabolizar los nutrientes. En el mercado, existe ya una amplia gama de productos dirigidos a ellos: alimentos funcionales, complementos alimenticios, productos dietéticos y preparados de nutrición enteral (por sonda). De hecho, son muchas las empresas (de alimentación o laboratorios farmacéuticos) que han creado líneas de investigación basadas en la nutrición y en las necesidades especiales de la población mayor.

EROSKI CONSUMER comprobó durante la encuesta que casi una de cada cinco personas mayores gallegas de 65 años complementa su dieta con algún alimento especial, complemento o producto dietético o nutricional. Lo habitual es que se consuman alimentos funcionales (el 96% de ellos). Sin embargo, el resto de tipologías no son tan comunes: solo en un caso dijeron tomar suplementos o complementos nutricionales. Nadie complementaba su dieta con productos dietéticos, ni alimentación enteral. Solo a un 26% de las personas consultadas les prescribieron o recomendaron este tipo de productos: la mitad de las veces fue el médico de cabecera o especialista y en una de cada tres ocasiones fue la persona contratada específicamente para cuidarles.

Entre quienes toman alimentos funcionales, los que más éxito tienen son los lácteos, ya sean en forma de leche de soja o con más calcio, y yogures prebióticos (bebibles o no) y sin lactosa. Por su parte, la persona que dijo tomar suplementos o complementos alimenticios compraba productos con soja.

En las dos últimas décadas, los alimentos funcionales han invadido el mercado y forman parte de nuestra dieta habitual. En ocasiones, el problema está en la publicidad, un tanto dudosa, que atribuye poderes sorprendentes a ciertos alimentos o productos. Para regularlos existe la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Así, las personas mayores de 65 años que en Galicia dijeron consumir este tipo de productos, estimaron que gastaban 15 euros al mes de media (similar a la media del estudio, 14 euros).

Alimentación, variada, moderada y equilibrada

En general, las personas mayores necesitan una menor cantidad de energía porque su metabolismo se ralentiza y realizan menos actividad física que el resto de la población. Es muy importante comer todo tipo de alimentos para cubrir las necesidades nutricionales, a pesar de comer en menor cantidad, y también hidratarse de manera adecuada.

Se recomienda hacer cuatro comidas al día y que la cena siempre sea ligera. El 95% de los entrevistados gallegos aseguró tomar todos los días al menos tres comidas: desayuno, comida y cena; y un 10% reconocía saltárselas alguna vez.

Asimismo, se aconseja a las personas mayores tomar diariamente verduras y hortalizas (2 a 3 raciones); frutas (2 a 3 raciones); proteicos (carnes, pescados y huevos, 2 raciones); lácteos (3 raciones); y aceite (1 cucharada sopera equivale a 1 ración: 3 a 4 raciones). Además, se debe incorporar diariamente a la dieta cereales y derivados (pan, arroz, pasta? mejor en su forma integral: de 4 a 6 raciones diarias), así como legumbres entre 2 y 4 veces por semana.

Durante la encuesta, se comprobó que los mayores en Galicia tienen una asignatura pendiente con las verduras, los lácteos y la hidratación. Por un lado, aseguraron tomar al día verduras y hortalizas una vez crudas y otra cocinadas. Sin embargo, cuando se les preguntó si las comieron el día anterior a la encuesta, sólo un 44% las había tomado crudas y un 47%, cocinadas. Además, reconocieron tomar dos veces leche y derivados cada jornada.

Por su parte, el agua también debe considerarse un verdadero nutriente, especialmente en los mayores que deben prestar mucha atención a su estado de hidratación. Es recomendable tomar entre 6 y 8 vasos de agua al día. Sin embargo, en la encuesta se percibió un menor consumo en un 62% de los entrevistados gallegos que reconocieron que tomaron 4 o menos vasos el día anterior a la encuesta (la mayor proporción del estudio).

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Islas Baleares

Alimentación y envejecimiento: encuesta a mayores de 65 años, 100 de ellos en las Islas Baleares

Uno de cada cinco mayores baleares encuestados complementa su dieta con productos especiales

En todos los casos eligen los alimentos funcionales en forma de lácteos (leche o yogur) prebióticos o con más calcio

  En las Islas Baleares, se realizaron un total de 100 entrevistas telefónicas a hogares en los que vivían personas mayores de 65 años. De ellas, el 54% eran mujeres con una edad media de 74 años. Además, uno de cada dos estaba casado/a o tenía pareja y solo un 9% tenía un nivel de estudios superior al bachiller elemental. Asimismo, una de cada tres personas mayores baleares encuestadas vivían solas (de las mayores proporciones del estudio).

En cuanto a su estado de salud, para una de cada dos personas mayores encuestadas en las Islas Baleares era buena o muy buena, aunque cerca del 70% tenía alguna patología que requería atención médica. Las enfermedades más comunes entre los entrevistados tenían que ver con afecciones óseas (en el 44% de las ocasiones), problemas circulatorios (en el 31%), hipertensión (en el 23%) y diabetes (en el 16%). Solo un 13% podían considerarse dependientes o grandes dependientes.

Cuando la dieta no es suficiente

A menudo, las personas mayores padecen patologías que pueden modificar sus necesidades nutricionales o alterar la capacidad para digerir, absorber y metabolizar los nutrientes. En el mercado, existe ya una amplia gama de productos dirigidos a ellos: alimentos funcionales, complementos alimenticios, productos dietéticos y preparados de nutrición enteral (por sonda). De hecho, son muchas las empresas (de alimentación o laboratorios farmacéuticos) que han creado líneas de investigación basadas en la nutrición y en las necesidades especiales de la población mayor.

EROSKI CONSUMER comprobó durante la encuesta que una de cada cinco personas baleares mayores de 65 años complementa su dieta con algún alimento especial, complemento o producto dietético o nutricional (entre las mayores proporciones del estudio). Lo habitual es que se consuman alimentos funcionales (todos ellos). Sin embargo, el resto de tipologías no son tan comunes: solo 1 caso tomaba complementos o suplementos alimenticios. Nadie complementaba su dieta con productos dietéticos, ni alimentación enteral. A un 13% de las personas consultadas les prescribieron o recomendaron este tipo de productos. En dos de cada tres casos fue un médico quien lo hizo y en uno de cada tres, respectivamente, un nutricionista o el dependiente de una herboristería.

Entre quienes toman alimentos funcionales, los que más éxito tienen son los lácteos, ya sean en forma de yogur prebiótico o leche con más calcio. Por su parte, quien dijo tomar suplementos o complementos alimenticios compraba vitaminas y minerales, sésamo, avena y suplemento de calabaza.

En las dos últimas décadas, los alimentos funcionales han invadido el mercado y forman parte de nuestra dieta habitual. En ocasiones, el problema está en la publicidad, un tanto dudosa, que atribuye poderes sorprendentes a ciertos alimentos o productos. Para regularlos existe la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Así, las personas mayores de 65 años que en las Islas Baleares dijeron consumir este tipo de productos, estimaron que gastaban 18 euros al mes de media (un 35% más que la media del estudio, 14 euros).

Alimentación, variada, moderada y equilibrada

En general, las personas mayores necesitan una menor cantidad de energía porque su metabolismo se ralentiza y realizan menos actividad física que el resto de la población. Es muy importante comer todo tipo de alimentos para cubrir las necesidades nutricionales, a pesar de comer en menor cantidad, y también hidratarse de manera adecuada.

Se recomienda hacer cuatro comidas al día y que la cena siempre sea ligera. El 98% de los entrevistados baleares aseguró tomar todos los días al menos tres comidas: desayuno, comida y cena; y una proporción similar decía no saltárselas nunca.

Asimismo, se aconseja a las personas mayores tomar diariamente verduras y hortalizas (2 a 3 raciones); frutas (2 a 3 raciones); proteicos (carnes, pescados y huevos, 2 raciones); lácteos (3 raciones); y aceite (1 cucharada sopera equivale a 1 ración: 3 a 4 raciones). Además, se debe incorporar diariamente a la dieta cereales y derivados (pan, arroz, pasta? mejor en su forma integral: de 4 a 6 raciones diarias), así como legumbres entre 2 y 4 veces por semana.

Durante la encuesta, se comprobó que los mayores en las Islas Baleares tienen una asignatura pendiente con las verduras, los lácteos y la hidratación. Por un lado, aseguraron tomar al día verduras y hortalizas una vez crudas y otra cocinadas. Sin embargo, cuando se les preguntó si comieron el día anterior a la encuesta, sólo la mitad las había tomado crudas y un 42%, cocinadas. Asimismo, reconocieron que solo tomaban leche y derivados dos veces al día de media.

Por su parte, el agua también debe considerarse un verdadero nutriente, especialmente en los mayores que deben prestar mucha atención a su estado de hidratación. Es recomendable tomar entre 6 y 8 vasos de agua al día. Sin embargo, en la encuesta se percibió un menor consumo en un 34% de los entrevistados baleares que reconocieron que tomaron 4 o menos vasos el día anterior a la encuesta (aun así, una de las proporciones más bajas del estudio).

Madrid

Alimentación y envejecimiento: encuesta a mayores de 65 años, 100 de ellos en la Comunidad de Madrid

Uno de cada cuatro mayores madrileños encuestados complementa su dieta con productos especiales

En todos los casos eligen los alimentos funcionales en forma de yogur prebiótico y leche con más calcio

  En Madrid, se realizaron un total de 100 entrevistas telefónicas a hogares en los que vivían personas mayores de 65 años. De ellas, el 57% eran mujeres con una edad media de 75 años. Además, casi uno de cada dos estaba casado/a o tenía pareja y solo un 7% tenía un nivel de estudios superior al bachiller elemental. Asimismo, una de cada tres personas mayores madrileñas encuestadas vivían solas (entre las mayores proporciones del estudio).

En cuanto a su estado de salud, para casi una de cada dos personas mayores encuestadas en Madrid era buena o muy buena, aunque el 71% tenía alguna patología que requería atención médica. Las enfermedades más comunes entre los entrevistados tenían que ver con afecciones óseas (en el 44% de las ocasiones), hipertensión (en el 32%), problemas circulatorios (en el 24%), diabetes (en el 13%) y problemas digestivos (en el 11%). Solo un 8% podían considerarse dependientes o grandes dependientes.

Cuando la dieta no es suficiente

A menudo, las personas mayores padecen patologías que pueden modificar sus necesidades nutricionales o alterar la capacidad para digerir, absorber y metabolizar los nutrientes. En el mercado, existe ya una amplia gama de productos dirigidos a ellos: alimentos funcionales, complementos alimenticios, productos dietéticos y preparados de nutrición enteral (por sonda). De hecho, son muchas las empresas (de alimentación o laboratorios farmacéuticos) que han creado líneas de investigación basadas en la nutrición y en las necesidades especiales de la población mayor.

EROSKI CONSUMER comprobó durante la encuesta que una de cada cuatro personas madrileñas mayores de 65 años complementa su dieta con algún alimento especial, complemento o producto dietético o nutricional (entre las mayores proporciones del estudio). Lo habitual es que se consuman alimentos funcionales (todos ellos). Sin embargo, el resto de tipologías no son tan comunes: solo en un caso tomaba complementos o suplementos alimenticios con calcio. Nadie complementaba su dieta con productos dietéticos, ni alimentación enteral. A un 34% de las personas consultadas les prescribieron o recomendaron este tipo de productos. Eso sí, en todos los casos fue un médico quien lo hizo.

Entre quienes toman alimentos funcionales, los que más éxito tienen son los lácteos, ya sean en forma de yogures prebióticos (bebibles o no) y leche con más calcio. En las dos últimas décadas, los alimentos funcionales han invadido el mercado y forman parte de nuestra dieta habitual. En ocasiones, el problema está en la publicidad, un tanto dudosa, que atribuye poderes sorprendentes a ciertos alimentos o productos. Para regularlos existe la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Así, las personas mayores de 65 años que en la Comunidad de Madrid dijeron consumir este tipo de productos, estimaron que gastaban 13 euros al mes de media (similar a la media del estudio, 14 euros).

Alimentación, variada, moderada y equilibrada

En general, las personas mayores necesitan una menor cantidad de energía porque su metabolismo se ralentiza y realizan menos actividad física que el resto de la población. Es muy importante comer todo tipo de alimentos para cubrir las necesidades nutricionales, a pesar de comer en menor cantidad, y también hidratarse de manera adecuada.

Se recomienda hacer cuatro comidas al día y que la cena siempre sea ligera. Todos los entrevistados madrileños aseguraron tomar todos los días al menos tres comidas: desayuno, comida y cena, aunque un 4% reconoció saltárselas alguna vez.

Asimismo, se aconseja a las personas mayores tomar diariamente verduras y hortalizas (2 a 3 raciones); frutas (2 a 3 raciones); proteicos (carnes, pescados y huevos, 2 raciones); lácteos (3 raciones); y aceite (1 cucharada sopera equivale a 1 ración: 3 a 4 raciones). Además, se debe incorporar diariamente a la dieta cereales y derivados (pan, arroz, pasta? mejor en su forma integral: de 4 a 6 raciones diarias), así como legumbres entre 2 y 4 veces por semana.

Durante la encuesta, se comprobó que los mayores en la Comunidad de Madrid tienen una asignatura pendiente con las verduras, lácteos y la hidratación. Por un lado, aseguraron tomar al día verduras y hortalizas una vez crudas y otra, cocinadas. Sin embargo, cuando se les preguntó si comieron el día anterior a la encuesta, sólo un 36% las había tomado crudas y un 51%, cocinadas. Además, reconocieron que toman leche y derivados dos veces cada jornada.

Por su parte, el agua también debe considerarse un verdadero nutriente, especialmente en los mayores que deben prestar mucha atención a su estado de hidratación. Es recomendable tomar entre 6 y 8 vasos de agua al día. Sin embargo, en la encuesta se percibió un menor consumo en un 43% de los entrevistados madrileños que reconocieron que tomaron 4 o menos vasos el día anterior a la encuesta.

Navarra

Alimentación y envejecimiento: encuesta a mayores de 65 años, 100 de ellos en Navarra

Uno de cada cinco mayores navarros encuestados complementa su dieta con productos especiales

En todos los casos eligen los alimentos funcionales en forma de yogur, el tipo más demandado, el prebiótico

  En Navarra, se realizaron un total de 100 entrevistas telefónicas a hogares en los que vivían personas mayores de 65 años. De ellas, el 55% eran mujeres con una edad media de 74 años. Además, tres de cada cinco estaban casado/as o tenían pareja y solo un 18% tenía un nivel de estudios superior al bachiller elemental (entre las mayores proporciones del estudio). Asimismo, una de cada cinco personas mayores navarras encuestadas vivía sola.

En cuanto a su estado de salud, para tres de cada cinco personas mayores encuestadas en Navarra era buena o muy buena, aunque cerca del 70% tenía alguna patología que requería atención médica. Las enfermedades más comunes entre los entrevistados tenían que ver con afecciones óseas (en el 45% de las ocasiones), problemas circulatorios (en el 35%), hipertensión (20%) y diabetes (en el 16%).

Cuando la dieta no es suficiente

A menudo, las personas mayores padecen patologías que pueden modificar sus necesidades nutricionales o alterar la capacidad para digerir, absorber y metabolizar los nutrientes. En el mercado, existe ya una amplia gama de productos dirigidos a ellos: alimentos funcionales, complementos alimenticios, productos dietéticos y preparados de nutrición enteral (por sonda). De hecho, son muchas las empresas (de alimentación o laboratorios farmacéuticos) que han creado líneas de investigación basadas en la nutrición y en las necesidades especiales de la población mayor.

EROSKI CONSUMER comprobó durante la encuesta que una de cada cinco personas navarras mayores de 65 años complementa su dieta con algún alimento especial, complemento o producto dietético o nutricional. Lo habitual es que se consuman alimentos funcionales (todos ellos). Sin embargo, el resto de tipologías no son tan comunes: solo en un caso se tomaban productos dietéticos y en otro, alimentación enteral. Nadie complementaba su dieta con suplementos o complementos alimenticios. Solo a un 11% de las personas consultadas les prescribieron o recomendaron este tipo de productos. Eso sí, en todos los casos fue un médico quien lo hizo.

Entre quienes toman alimentos funcionales, los que más éxito tienen son los yogures prebióticos (bebibles o no). Por su parte, quien dijo tomar productos dietéticos compraba aceite de onagra y en el caso de la alimentación enteral, se refería a espesante para líquidos.

En las dos últimas décadas, los alimentos funcionales han invadido el mercado y forman parte de nuestra dieta habitual. En ocasiones, el problema está en la publicidad, un tanto dudosa, que atribuye poderes sorprendentes a ciertos alimentos o productos. Para regularlos existe la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Así, las personas mayores de 65 años que en Navarra dijeron consumir este tipo de productos, estimaron que gastaban 10 euros al mes de media (un 28% menos que la media del estudio, 14 euros).

Alimentación, variada, moderada y equilibrada

En general, las personas mayores necesitan una menor cantidad de energía porque su metabolismo se ralentiza y realizan menos actividad física que el resto de la población. Es muy importante comer todo tipo de alimentos para cubrir las necesidades nutricionales, a pesar de comer en menor cantidad, y también hidratarse de manera adecuada.

Se recomienda hacer cuatro comidas al día y que la cena siempre sea ligera. El 98% de los entrevistados navarros aseguró tomar todos los días al menos tres comidas: desayuno, comida y cena; y una proporción similar decía no saltárselas nunca.

Asimismo, se aconseja a las personas mayores tomar diariamente verduras y hortalizas (2 a 3 raciones); frutas (2 a 3 raciones); proteicos (carnes, pescados y huevos, 2 raciones); lácteos (3 raciones); y aceite (1 cucharada sopera equivale a 1 ración: 3 a 4 raciones). Además, se debe incorporar diariamente a la dieta cereales y derivados (pan, arroz, pasta... mejor en su forma integral: de 4 a 6 raciones diarias), así como legumbres entre 2 y 4 veces por semana.

Durante la encuesta, se comprobó que los mayores en Navarra tienen una asignatura pendiente con las verduras, los lácteos y la hidratación. Por un lado, aseguraron tomar al día verduras y hortalizas una vez crudas y otra, cocinadas. Sin embargo, cuando se les preguntó si comieron el día anterior a la encuesta, solo un 62% las había tomado crudas y un 38%, cocinadas. Además, reconocieron que solo tomaban leche o derivados dos veces cada jornada.

Por su parte, el agua también debe considerarse un verdadero nutriente, especialmente en los mayores que deben prestar mucha atención a su estado de hidratación. Es recomendable tomar entre 6 y 8 vasos de agua al día. Sin embargo, en la encuesta se percibió un menor consumo en un 46% de los entrevistados navarros que reconocieron que tomaron 4 o menos vasos el día anterior a la encuesta.

País Vasco

Alimentación y envejecimiento: encuesta a mayores de 65 años, 100 de ellos en el País Vasco

Uno de cada cuatro mayores vascos encuestados complementa su dieta con productos especiales

En el 93% de los casos eligen los alimentos funcionales en forma de yogures prebióticos o leche con más calcio

  En el País Vasco, se realizaron un total de 100 entrevistas telefónicas a hogares en los que vivían personas mayores de 65 años. De ellas, el 56% eran mujeres con una edad media de 74 años. Además, dos de cada tres estaban casado/as o tenían pareja y solo un 19% tenía un nivel de estudios superior al bachiller elemental. Asimismo, una de cada cuatro personas mayores vascas encuestadas vivían solas.

En cuanto a su estado de salud, tres de cada cinco personas mayores encuestadas en el País Vasco era buena o muy buena, aunque cerca del 70% tenía alguna patología que requería atención médica. Las enfermedades más comunes entre los entrevistados tenían que ver con afecciones óseas (en el 39% de las ocasiones), diabetes (en el 25%), hipertensión (en el 20%), problemas circulatorios (en el 19%) y de visión (en el 12%). Solo un 6% podían considerarse dependientes o grandes dependientes.

Cuando la dieta no es suficiente

A menudo, las personas mayores padecen patologías que pueden modificar sus necesidades nutricionales o alterar la capacidad para digerir, absorber y metabolizar los nutrientes. En el mercado, existe ya una amplia gama de productos dirigidos a ellos: alimentos funcionales, complementos alimenticios, productos dietéticos y preparados de nutrición enteral (por sonda). De hecho, son muchas las empresas (de alimentación o laboratorios farmacéuticos) que han creado líneas de investigación basadas en la nutrición y en las necesidades especiales de la población mayor.

EROSKI CONSUMER comprobó durante la encuesta que una de cada cuatro personas mayores vascas de 65 años complementa su dieta con algún alimento especial, complemento o producto dietético o nutricional (la mayor proporción del estudio). Lo habitual es que se consuman alimentos funcionales (el 93% de ellos). Sin embargo, el resto de tipologías no son tan comunes: solo en 4 casos tomaba productos dietéticos. Nadie complementaba su dieta con suplementos o complementos alimenticios, ni alimentación enteral. Solo a un 25% de las personas consultadas les prescribieron o recomendaron este tipo de productos. Eso sí, en todos los casos fue un médico quien lo hizo y a uno de cada cinco, además, amigos o familiares.

Entre quienes toman alimentos funcionales, los que más éxito tienen son los lácteos, ya sean en forma de yogures prebióticos (bebibles o no) o leche con más calcio. Por su parte, todos los que dijeron tomar productos dietéticos compraban productos que contenían aloe vera, lactobacillus o calcio.

En las dos últimas décadas, los alimentos funcionales han invadido el mercado y forman parte de nuestra dieta habitual. En ocasiones, el problema está en la publicidad, un tanto dudosa, que atribuye poderes sorprendentes a ciertos alimentos o productos. Para regularlos existe la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Así, las personas mayores de 65 años que en el País Vasco dijeron consumir este tipo de productos, estimaron que gastaban 18 euros al mes de media (un 26% más que la media del estudio, 14 euros).

Alimentación, variada, moderada y equilibrada

En general, las personas mayores necesitan una menor cantidad de energía porque su metabolismo se ralentiza y realizan menos actividad física que el resto de la población. Es muy importante comer todo tipo de alimentos para cubrir las necesidades nutricionales, a pesar de comer en menor cantidad, y también hidratarse de manera adecuada.

Se recomienda hacer cuatro comidas al día y que la cena siempre sea ligera. El 93% de los entrevistados vascos aseguró tomar todos los días al menos tres comidas: desayuno, comida y cena; y una proporción similar decía no saltárselas nunca.

Asimismo, se aconseja a las personas mayores tomar diariamente verduras y hortalizas (2 a 3 raciones); frutas (2 a 3 raciones); proteicos (carnes, pescados y huevos, 2 raciones); lácteos (3 raciones); y aceite (1 cucharada sopera equivale a 1 ración: 3 a 4 raciones). Además, se debe incorporar diariamente a la dieta cereales y derivados (pan, arroz, pasta? mejor en su forma integral: de 4 a 6 raciones diarias), así como legumbres entre 2 y 4 veces por semana.

Durante la encuesta, se comprobó que los mayores en el País Vasco tienen una asignatura pendiente con las verduras, los lácteos y la hidratación. Por un lado, aseguraron tomar al día verduras y hortalizas una vez crudas y otra cocinadas. Sin embargo, cuando se les preguntó si comieron el día anterior a la encuesta, sólo la mitad había tomado crudas y un 39% cocinadas. Además, reconocieron tomar dos veces leche y sus derivados en cada jornada.

Por su parte, el agua también debe considerarse un verdadero nutriente, especialmente en los mayores que deben prestar mucha atención a su estado de hidratación. Es recomendable tomar entre 6 y 8 vasos de agua al día. Sin embargo, en la encuesta se percibió un menor consumo en un 56% de los entrevistados vascos que reconocieron que tomaron 4 o menos vasos el día anterior a la encuesta.

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