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Transporte aéreo: Mercancías que vuelan

Ocho de la tarde. Ya es noche cerrada en el aeropuerto de Vitoria, el principal centro que tiene DHL para la clasificación y distribución de mercancía aérea de España, Portugal y el sur de Francia. A la hora en que muchos ya han terminado su jornada laboral, otros la comienzan.

Hasta 16.000 envíos

Un sinfín de furgonetas con los envíos procedentes de Asturias, Cantabria, País Vasco... llegan a la inmensa nave de la empresa y descargan. La exportación es una operativa calculada y medida al milímetro, sin opción al fallo: un retraso de varios minutos supone grandes pérdidas económicas. Los carretilleros llevan los paquetes recién llegados hasta los operarios que están al pie del rodillo que, supervisados por la Guardia Civil, los colocan uno a uno para que pasen bajo el escáner de rayos X. Al igual que en los vuelos regulares de pasajeros, la seguridad en el transporte aéreo de mercancías es máxima. En una sola jornada, se procesan hasta 16.000 paquetes. Tras escanearse, llegan por una cinta hasta una cadena de operarios que comprueba su destino y los carga manualmente en el contenedor correspondiente. Estos se diseñan para adaptarlos a la perfección al fuselaje del avión. El transporte en contenedores resulta más seguro, eficaz y económico.

  
Un operario transporta la mercancía que acaba de llegar en uno de los camiones y que en menos de una hora saldrá en avión. Rubén García Blázquez
  
Varios operarios colocan toda la paquetería en estos rodillos para que pase obligatoriamente por un escáner de rayos X. Rubén García Blázquez
  
En el trasporte aéreo la seguridad es extrema y toda la mercancía se comprueba minuciosamente. Rubén García Blázquez
  
Tras pasar bajo el escáner los paquetes suben por una cinta transportadora y los operarios los clasifican. Cada envío lleva impresa una letra que identifica el destino y se deja caer por la rampa al contenedor correspondiente. Rubén García Blázquez
  
Un trabajador de DHL pasa la paquetería por un lector antes de meterlo en el contenedor. Rubén García Blázquez
  
Plano general de la clasificación y llenado de contenedores. Rubén García Blázquez
  
Los contenedores, de aluminio y polímeros transparentes, permiten agrupar diversa mercancía en una sola unidad. Rubén García Blázquez

Carga equilibrada al milímetro

De manera simultánea, en el piso superior de la nave, la concentración es máxima en el centro de operaciones. Una pantalla muestra la situación de los cinco aviones, procedentes de Santiago de Compostela, Alicante, Valencia, Sevilla y Oporto, que deben tomar tierra en los próximos minutos en Vitoria, y en otra imagen se ve la báscula y la puerta de acceso a pistas. El personal hace un seguimiento de la meteorología y diseña la hoja de carga de los aviones al tiempo que se van pesando los contenedores. Una labor delicada. Cada tramo del avión soporta un peso determinado y es vital equilibrar la carga ya que cualquier descompensación puede provocar un fatal accidente. Además hay múltiples variables, como el peso del combustible en cada fase del vuelo.

  
Network Control Group. Centro de Operaciones de DHL en el aeropuerto de Vitoria. Preparan los planes de vuelo de la tripulación, diseñan la hoja de carga de los aviones, controlan el repostaje, hacen un seguimiento de la meteorología en los diferentes aeropuertos de salida, destino y alternativos, etc. Rubén García Blázquez
  
Network Control Group. Otro encuadre del Centro de Operaciones de DHL en el aeropuerto de Vitoria. Rubén García Blázquez
  
Álvaro Collado, responsable de la operativa, señala la pantalla de programación de vuelos. Rubén García Blázquez
  
Pantalla de control de meteorología. En rojo se muestra el aeropuerto de Oporto, que en ese momento mostraba un índice bajo de visibilidad de 600 metros. Rubén García Blázquez
  
Oficina de aduana. Registra el tráfico extracomunitario de las mercancías que se importan o exportan. Rubén García Blázquez
  
La superficie amarilla es una báscula. El trabajador de la izquierda registra el peso, el tipo de mercancía y lo transfiere al Centro de Operaciones, que planifica la distribución de la carga en el avión. Rubén García Blázquez
  
Álvaro Collado muestra una gráfica con las restricciones de carga por zonas en el Boeing 757. Rubén García Blázquez

Pendientes del cronómetro

En las pistas, los aviones van aterrizando de forma escalonada. Los aviones que llegan de Santiago y Alicante comienzan a descargarse mediante una plataforma elevadora y las inmediaciones se llenan de vehículos especiales que van transportando la mercancía. Los siguientes en tomar tierra son los Boeing de Valencia, Sevilla y Oporto, que solo permanecerán parados 45 minutos, justo el tiempo récord que el personal de DHL tendrá para su repostaje, carga y descarga. Entonces pondrán rumbo respectivamente a Reino Unido, Bélgica y Alemania.

  
Supervisión de la descarga de un ATR 42 procedente de Santiago de Compostela. Rubén García Blázquez
  
Una plataforma elevadora descarga los contenedores del avión procedente de Santiago. Rubén García Blázquez
  
Cubierta de carga superior de un Boeing 757. Rubén García Blázquez
  
Esta red que separa la cabina de la cubierta de carga está fabricada para soportar una aceleración de hasta 9G. Rubén García Blázquez
  
Carga del 757 procedente de Sevilla con destino a Bruselas. Rubén García Blázquez
  
Aterrizaje del Boeing 757 procedente de Oporto. En los próximos 45 minutos  el equipo de DHL es capaz de cargarlo y descargarlo para que vuele de nuevo hacia Leipzig. Rubén García Blázquez
  
El auxiliar de pista o ?señalero? indicando al piloto las maniobras de aparcamiento. Rubén García Blázquez
  
Acoplamiento de la plataforma elevadora para la descarga y, al fondo, llenado de combustible de la aeronave. Rubén García Blázquez
  
Descarga de contenedores. Rubén García Blázquez
  
Llenado mediante cinta transportadora de una de las bodegas de carga del Boeing 757. Debido al material del suelo de las bodegas sólo se pueden cargar paquetes de menos de 25 kilos cada uno. Rubén García Blázquez
  
Carga de paquetería en la bodega. Rubén García Blázquez
  
Carga de contenedores que volarán rumbo a Leipzig. Rubén García Blázquez

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