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Real Academia Española: Sobre los cimientos de la palabra

A la vera de Los Jerónimos y del Museo del Prado se encuentra la sede principal de la Real Academia Española, un edificio construido ex profeso para esta institución que el año que viene cumplirá tres siglos.

Limpia, Fija y da Esplendor

La RAE se fundó en 1713 por iniciativa del marqués de Villena. Un año después, una Real Cédula de Felipe V aprobó que la Academia redactara sus estatutos y concedió a los académicos los mismos privilegios y ventajas que gozaba la servidumbre de la Casa Real. En su fundación, el objetivo de la RAE fue "fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza". No en vano, su escudo tiene inscrita la leyenda Limpia, Fija y da Esplendor. Hoy, la misión de la RAE es "velar porque los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico".

  
La regente María Cristina y el rey Alfonso XIII asistieron en 1894 a la inauguración del edificio que hoy ocupa la RAE. Rubén García Blázquez
  
La RAE se fundó en 1713 y acogió en su divisa la leyenda Limpia, fija y da esplendor, mostrando así su compromiso por la pureza del idioma. Rubén García Blázquez

Letras con mucho talento, trabajo y conocimiento

La espina dorsal de la RAE son los académicos de número. Son 46, incluido su director, y cada uno de ellos tiene asignado un sillón con una letra mayúscula o minúscula del alfabeto. Por ejemplo, Mario Vargas Llosa es la "L" mayúscula y Margarita Salas la "i" minúscula. Cada candidato a la Real Academia, siempre por fallecimiento de otro académico ya que el cargo es vitalicio, debe ser presentado al menos por tres académicos de número y obtener la mitad más uno de los votos. Los académicos, dependiendo de su especialidad, se dividen en pequeños grupos llamados comisiones, como la de Vocabulario científico y técnico, Gramática, Ciencias Humanas, Información Lingüística, etc. Cada comisión elabora sus trabajos y los propone semanalmente en el Pleno.

  
Detalle del sillón académico tallado con la A mayúscula, letra asignada actualmente al lexicógrafo y doctor en Filología Románica don Manuel Seco Reymundo. Rubén García Blázquez

Palabras que fluyen en una atmósfera particular

Todos los jueves, religiosamente de 19:30 a 20:30, los académicos de número acuden a este Pleno. Si llegan antes, quizás tengan tiempo de leer la prensa, tomarse un café o charlar en la Sala de Pastas. En el vestíbulo del Salón de Plenos se encuentran los percheros, dedicados también a cada uno de los académicos y etiquetados por orden de antigüedad. El más veterano es Martín de Riquer, que ingresó en 1965. Dentro, las sillas se disponen en torno a una mesa ovalada. A las pupilas les cuesta adaptarse a la escasa luz reinante en el resto de la sala, así que la atención se centra en la mesa, en los rostros y, sobre todo, en las palabras. Las comisiones y el pleno, junto con el Instituto de Lexicografía y las propuestas de académicos de las restantes veintiuna academias de la Lengua Española, como la colombiana, mexicana, filipina, etc., fraguan la obra más conocida de la RAE: el Diccionario de la Lengua Española. Además de esta Biblia del idioma español, la institución publica otros diccionarios especializados y ediciones conmemorativas de grandes obras literarias.

  
La Sala de Pastas es un lugar distendido donde suelen reunirse los académicos antes de los plenos. Está decorada con los retratos de los directores que ha tenido la RAE en el siglo XX. Rubén García Blázquez
  
En el vestíbulo del Salón de Plenos se encuentran los percheros, uno por académico. Están situados por orden de ingreso en la Academia y tienen percha para el abrigo, el sombrero y hasta para el paraguas. Rubén García Blázquez
  
Vista del Salón de Plenos desde el vestíbulo. Los académicos se reúnen aquí todos los jueves de 19:30 a 20:30, principalmente para debatir, aprobar actas de la sesión anterior y presentar correcciones o añadidos al Diccionario. Rubén García Blázquez
  
En la mesa ovalada, rodeada por los sillones académicos, abundan las obras de la RAE, como el Diccionario, la Nueva Gramática, la Ortografía de la Lengua Española, etc. Rubén García Blázquez
  
El director de la RAE, don José Manuel Blecua, que tomó posesión en diciembre de 2010, dirige el pleno desde el sillón que tiene el respaldo más alto. Rubén García Blázquez
  
El sitio del director se distingue también por esta campanilla que hace sonar durante el pleno. Rubén García Blázquez

Paraíso de los bibliófilos

En la planta baja los techos sin fin y la madera envuelven otra sala, decorada con los retratos de los directores de la RAE a lo largo de los siglos. En la primera planta se encuentran los legados de Dámaso Alonso y Rodríguez Moñino, dos exquisitas bibliotecas particulares que cedieron a la Academia y que suman cerca de 60.000 volúmenes. El Salón de Actos, que rezuma solemnidad, con las coloridas vidrieras dedicadas a la poesía y la elocuencia, es el escenario de las ceremonias de ingresos y las presentaciones de obras.

  
En la planta baja también se encuentra la Sala de Directores, con los retratos de los directores de la RAE de los siglos XVIII y XIX. Rubén García Blázquez
  
Otra perspectiva de la Sala de Directores. Rubén García Blázquez
  
Detalle de Gramáticas con el emblema de Limpia, Fija y da Esplendor y retrato de don Pedro de Silva y Sarmiento, octavo director de la RAE que ocupó la letra Z mayúscula. Rubén García Blázquez
  
En la planta superior se encuentran las tres bibliotecas. En la imagen la biblioteca de los Académicos. Rubén García Blázquez
  
Varios estantes de la biblioteca de los Académicos. Rubén García Blázquez
  
La biblioteca particular de don Dámaso Alonso fue cedida a la RAE en 1998. Tiene cerca de 40.000 volúmenes. Rubén García Blázquez
  
Muchos de los libros de don Dámaso Alonso contienen anotaciones personales. Rubén García Blázquez
  
La colección de don Antonio Rodríguez Moñino fue cedida a la RAE por su viuda. Son unas 17.000 obras y se encuentran en una sala inaugurada para este fin en 1995. Rubén García Blázquez
  
Además de obras literarias, la colección de Rodríguez Moñino incluye valiosos manuscritos, impresos, pliegos, láminas de cobre, estampas, dibujos y correspondencia. Rubén García Blázquez
  
En el Salón de Actos de la RAE tienen lugar las ceremonias de ingresos de los nuevos académicos y la presentación de las obras. Rubén García Blázquez
  
Vista general del Salón de Actos. Al frente las dos vidrieras de la Poesía y la Elocuencia. Rubén García Blázquez

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