Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Canales de EROSKI CONSUMER
Secciones dentro de este canal:
Canto, cuerda, viento y percusión. Manos precisas y oído fino. Ritmo y armonía. Capacidad de traducir un lenguaje gráfico a un lenguaje universal. Talento para provocar emociones. Disciplina y constancia. La primera nota en la niñez. El solo magnífico en la edad adulta. Una carrera ligada a la vida, que es profesión y, sobre todo, pasión.
La base más sólida de la enseñanza musical se construye durante la infancia, paralela al desarrollo del habla y de la escritura. Se imparte desde los tres hasta los seis años mediante recursos lúdicos como juegos y dramatizaciones, canciones y audiciones, movimiento y uso de instrumentos de percusión. Este método concreto de iniciación musical ha sido desarrollado por dos escuelas de música de Navarra y transporta al alumno desde la intuición a la comprensión. Su objetivo es desarrollar aspectos como la percepción, la creatividad y la expresión.
Los estudios de grado elemental se imparten en las escuelas de música, tanto públicas como privadas, y cada centro tiene cierta libertad para elaborar su plan de formación. El programa, que puede comenzarse con seis años, se compone de cursos comunes y de varios años de preparación para el conservatorio de grado profesional. Los alumnos que no tienen proyección o intención de ingresar en el conservatorio, pueden continuar formándose en las escuelas privadas o comenzar sus estudios a cualquier edad.
El examen de acceso al conservatorio de grado profesional se compone de varias pruebas. La más importante es la instrumental, que representa el 70% de la nota. Es la más difícil, ya que hay un límite de plazas por cada instrumento. El resto de pruebas son de lenguaje musical: el alumno debe transcribir en un pentagrama la melodía que ha escuchado, analizar una partitura y también cantar y entonar. Los que superan el examen comienzan los estudios de grado profesional, que duran seis años y coinciden con los de ESO y Bachillerato. El sacrificio de compaginar las dos enseñanzas fuerza a algunos escolares a dejar el conservatorio, ya que a las horas de instituto hay que sumar las nueve semanales de educación musical, más las infinitas horas dedicadas en casa a estudiar y tocar el instrumento.
Tras quince años de enseñanza, aproximadamente, el alumno que quiera dedicarse profesionalmente a la música puede cursar estudios de grado superior. Equivalen a una carrera universitaria y hay varias especialidades llamadas itinerarios: composición, interpretación, musicología, pedagogía, etc. Se imparten 16 horas de clase presencial a la semana y cada itinerario encamina al estudiante para trabajar como intérprete, investigador o profesor. En realidad, la progresión musical nunca termina, es un modo de entender la vida.
¿De dónde viene la sal?
Tras las joyas más valiosas del Real Jardín Botánico
La cereza: algo más que un fruto
Mercancías que vuelan
Sobre los cimientos de la palabra
Esquí alpino adaptado: reto y sacrificio vestidos de blanco
El camino de la electricidad
El viaje de un buen deseo
La ciudad flotante del transporte
Un bocado con suspense
Un caramelo esculpido en el corazón del Pirineo
Cultivo de rosas, el paisaje más impresionista
Campesinas del mar
¿Cómo se reciclan los aparatos eléctricos?
Rincones de vida
La receta de la eterna juventud
Iluminar más para ver menos
De alimento básico a manjar de reyes
Una luz en la oscuridad
La piel de la dehesa
Ocaso y esplendor en los humedales
Mucho más que apagar fuegos
Ir con lana y salir esquilada
El mar entre cuatro paredes
Operación: el viaje del arte
En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI