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Planificar las obras, pedir varios presupuestos y contratar a profesionales que ofrezcan garantías son elementos imprescindibles para evitar problemas serios
La crisis ha estancado el mercado inmobiliario, pero en cambio ha revitalizado el sector de las reformas. Oficios como la albañilería, la fontanería o la carpintería se consolidan como la alternativa perfecta para quienes quieren cambiar la casa sin mudarse de domicilio. En los dos últimos años, la demanda de estos servicios ha aumentado tanto como su oferta, cuyos anuncios se multiplican en buzones, farolas y paradas de autobús. Los protagonistas de esta dinámica son, por un lado, las personas que pensaban mudarse y ya no pueden hacerlo y, por otro, los profesionales de la construcción que se han quedado sin empleo y se han lanzado a trabajar por cuenta propia. Ahora bien, con tantas alternativas, no siempre se sabe cuándo es el mejor momento para iniciar las reformas, por dónde empezar ni en quién confiar.
Antes de decidirse, conviene solicitar cinco presupuestos distintos
Mejorar el aspecto del hogar es un proyecto que ilusiona. Estrenar una cocina o un baño, darle mayor amplitud a la sala o tener luz en una habitación ciega hacen que valga la pena romper azulejos, tirar tabiques o agujerear una pared. Se piensa que el resultado final compensará todas las molestias, pero esto no siempre es así y en más de una ocasión las obras resultan ser una chapuza o se quedan sin terminar. Ante estas situaciones, es frecuente no saber cómo actuar cuando el albañil o el fontanero desaparecen a mitad de trabajo, o cómo actuar cuando las obras afectan a los vecinos o hay un accidente grave.
Estas situaciones dibujan los peores escenarios posibles, pero conviene tenerlas en cuanta puesto que nadie está libre de sufrir abusos de este tipo. Por ello es imprescindible tomar ciertas precauciones antes de iniciar la transformación del hogar.
Las facturas en regla son una garantía de tranquilidad
Gestionar bien el dinero. Tras elegir al profesional que se hará cargo de la reforma y aceptar el presupuesto, lo siguiente es administrar el dinero de manera concienzuda. Es habitual que se exijan al cliente adelantos para iniciar la obra. La empresa está en su derecho de pedir un dinero por adelantado, pero se ha de intentar no anticiparlo. Si no queda más remedio que hacer este pago, conviene pactar que la cantidad no sea elevada y, por supuesto, exigir una factura o comprobante del adelanto. Una cantidad razonable para la señal será la que no supere el 25% del importe total
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