Saltar el menú de navegación e ir al contenido

  • Bienvenido (ES) | Ongi etorri (euskarazko bertsioa) | Benvingut (versió en català) | Benvido (versión en galego)
  • Bienvenido (ES)
  • Boletines
    •  | Baja  | Más opciones |
  • Portadas anteriores

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Salud > Problemas de salud

Λ

Conjuntivitis: no son lágrimas de cocodrilo

Picor, escozor, quemazón, lagrimeo, ojos enrojecidos y fotofobia son algunas de las señales inequívocas de sufrir conjuntivitis

  Ante los primeros rayos del sol y chapuzones estivales la amenaza de sufrir una inflamación en los ojos, más conocida como conjuntivitis, vuelve a aflorar, como cada año, en niños y mayores. Mientras que las conjuntivitis alérgicas son más comunes en primavera, por el contacto con los pólenes, las bacterianas son propias del verano, sobre todo entre la población infantil. Y las conjuntivitis de piscinas también se detectan más durante las vacaciones. Por eso, adoptar ciertas medidas puede ayudar a prevenirlas y a disfrutar del ambiente primaveral y estival sin problemas oculares.

Picor, escozor, quemazón sensación de un cuerpo extraño o arenilla, lagrimeo, ojos enrojecidos y fotofobia (hipersensibilidad a la luz) son los síntomas delatores de la conjuntivitis o inflamación de la conjuntiva, una membrana mucosa muy fina que tapiza interiormente los párpados y se extiende a la parte anterior del globo del ojo. Su función es conferir protección a los ojos, ya que están expuestos de manera continua al ambiente externo. Esta inflamación puede originarse por distintas causas y ser de origen infeccioso, alérgico o irritativo por contacto con ciertos productos.

Infecciosas, alérgicas e irritativas

  Las conjuntivitis infecciosas se caracterizan por una hinchazón en los párpados y secreciones o legañas, además de los síntomas típicos de este problema ocular. Pueden estar provocadas por virus, bacterias u otros microorganismos, como ciertos hongos o parásitos. Este tipo de conjuntivitis la padecen de manera frecuente los niños pequeños durante los dos o tres primeros años de vida. A estas edades gatean mucho, y es fácil que se infecten con bacterias y otros gérmenes que están en el suelo y después se lleven las manos sucias a los ojos y se los froten. Además, son ellos quienes suelen contagiar al resto de la familia. Las conjuntivitis alérgicas surgen por la exposición a los pólenes de las flores y los árboles. Y las irritativas se forman por la entrada de una partícula orgánica en el ojo, por contacto con productos químicos en el medio laboral, como ácidos y alcaloides, o con los productos de limpieza del hogar e higiene personal. Entre los primeros figuran la lejía, los líquidos para fregar suelos, los desengrasantes y los jabones de limpieza más agresivos. Como productos de higiene personal destacan los champús, aunque la afección que suelen provocar es de tipo agudo y leve, así como los artículos cosméticos, aunque cada vez hay menos casos debido a la utilización cada vez mayor de productos de tipo hipoalergénico.

A pesar de que las conjuntivitis se diagnostican a lo largo de todo el año, sobre todo aquellas causadas por virus, las bacterianas son más comunes en verano, mientras que las alérgicas se detectan sobre todo en primavera, estación en la que más casos de problemas de salud ocular se registran.

En piscinas y playas

  En este caso, la conjuntivitis se origina por el contacto con el cloro (que es irritante y provoca alergias), así como con otras sustancias químicas que se usan para la desinfección y que originan irritación ocular, o por contacto con virus o bacterias. En las playas, la dolencia se puede contraer por una alta concentración de sal en el agua y la exposición al sol, al viento y en especial a los rayos ultravioleta, que se encuentran en mayor proporción en la luz que emite los reflejos del mar. Con el fin de prevenir las conjuntivitis de las piscinas se recomienda el uso de gafas para nadar y bucear tanto en adultos como en niños, salvo si estos tienen menos de tres años. En ese caso se desaconseja su uso. El objetivo es evitar al máximo el contacto de los ojos con el agua. Además, las personas que padecen una conjuntivitis infecciosa no deben bañarse para evitar contagiar a otros. Y quienes utilicen lentes de contacto deben quitárselas antes del baño y no utilizarlas nunca ni en la piscina ni en el mar, puesto que en contacto con el agua son muy propensas a contraer una infección ocular por un protozoo llamado acanthamoeba. Es una infección grave del ojo, que puede provocar una úlcera muy dolorosa (queratitis por acanthamoeba) y repercutir de modo serio y definitivo en la visión.

Para prevenir la conjuntivitis es recomendable el uso de gafas para nadar o bucear

Otra forma de combatir las conjuntivitis irritativas de las piscinas es elegir instalaciones que tengan un tratamiento del agua con menos compuestos químicos. Entre las opciones disponibles en la actualidad, la ionización es apropiada, ya que no comporta la presencia de ningún producto químico en el agua de la piscina; la cloración salina solo aporta una determinada cantidad de sal a la piscina tratada con ella; el ozono supone verter una mínima proporción de cloro al agua; y, por último, las piscinas que se tratan con cloro contienen la cantidad estándar permitida de este compuesto para que puedan bañarse las personas.

Paginación


Otros servicios


Buscar en

Información de Copyright y aviso legal

Visita nuestro canal Eroski Consumer TV

En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto