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No disponer de un seguro de viaje que cubra cancelación o extravío de las maletas genera una pérdida económica, pero no contar con una póliza que cubra los gastos médicos puede acarrear serios problemas en función del destino elegido
Los ajustes llegan también a las vacaciones. Pese a la holgura no deseada de miles de bolsillos, conviene no precipitarse en los recortes de gastos en apariencia prescindibles. Uno de las tentaciones puede ser renunciar al seguro de viaje. Sin embargo, hacerle un hueco en la maleta o en la mochila es buena idea cuando se viaja a destinos exóticos o lejanos en los que la asistencia sanitaria o una obligatoria prolongación de la estancia pueden salir muy caros. Este año, además, problemas como la gripe A incrementan el interés por este tipo de seguros. Pero, ¿cuáles son esos destinos hacia los que conviene desplazarse con una buena póliza? ¿Qué debe ofrecer un buen seguro para resultar útil?
Las coberturas más valoradas de estos productos por parte de los clientes se resumen en tres: la asistencia sanitaria, la pérdida de equipajes y la indemnización por cancelación del viaje. Desde hace unos años se ha incrementado la demanda de seguros exclusivos de anulación, principalmente en servicios aéreos, ya que el viajero es consciente de que una vez emitido el billete (salvo tarifas especiales) su dinero no se le devolverá si no puede viajar. Pero estos seguros de cancelación no son útiles cuando se viaja al extranjero. En este caso, conviene contratar un seguro de viaje completo (no sólo de anulación) que incluya también las mencionadas coberturas de asistencia sanitaria y pérdida de equipaje. Además, los seguros de viaje integrales contienen otra serie de prestaciones como indemnización por gastos en los que tenga que incurrir el viajero para la compra de artículos de primera necesidad ante retrasos en el viaje; indemnizaciones por demora, gastos de repatriación por enfermedad, accidente o fallecimiento durante el viaje, gestión para anular sus tarjetas perdidas o robadas o incluso servicios de intérpretes.
De media, los seguros que se ofertan en España cubren en torno a 600 euros por equipaje, unos 60 euros para cubrir gastos para la compra de artículos de primera necesidad, otros 60 euros por gastos como los de sustitución de documentos de viaje por pérdida, robo o apertura y reparación de la caja de seguridad por perder la llave. En cuanto a demoras, las aseguradoras pagan unos 90 euros por hora de retraso en la partida del viaje, hasta un máximo de 300 euros. Si no se pudiera viajar por overbooking, la indemnización alcanzaría los 90 euros. Por fallecimiento, la cobertura es de 6.000 euros y la repatriación, también por enfermedad grave está cubierta, los gastos correspondientes son ilimitados y correrían a cargo de la aseguradora.
Si bien todas las prestaciones anteriores son útiles y necesarias, la cobertura más valorada es, con mucho, la asistencia sanitaria. En principio, el extravío de la maleta tiene el mismo coste para el usuario (si no dispone de seguro), independientemente del destino elegido: reponer la ropa y otros objetos personales correrá a cargo y dependerá del propio usuario. Por su parte, la cancelación del viaje puede suponer, como mucho, la pérdida del dinero adelantado a la entidad. Sin embargo, no contar con una póliza que cubra los gastos médicos puede originar, además de un importante trastorno económico, un agravamiento del problema de salud físico que se haya contraído e incluso desequilibrios psicológicos.
Asegurar una estancia de una semana en estados unidos cuesta 83 euros de media por persona, un precio similar al que se pagaría en ese país por una única consulta con un médico
La factura en asistencia sanitaria puede ser muy diferente en función del emplazamiento elegido. Si se viaja por España, este seguro no es imprescindible porque nuestro sistema de la Seguridad Social corre con todos los gastos derivados de un posible accidente o enfermedad. No obstante, en Europa y, sobre todo, fuera de nuestro continente, son muchos los países que no cuentan con un sistema sanitario público y el viajero es el responsable de costear la atención recibida, las consultas y los tratamientos. Esta circunstancia explica que, si de media sólo un 20% de los viajeros suscriben un seguro, el porcentaje se eleva al 60% si el destino elegido es un lugar fuera de España.
Puesto que nuestro país cuenta con la Seguridad Social, la cobertura sanitaria y los seguros de viaje para cubrir unas vacaciones por España son más baratos que si se viaja fuera de nuestras fronteras. Por lo general, un seguro de viaje completo para cubrir una estancia en España parte de los 25 euros. La cobertura sanitaria incluye gastos de urgencia y de traslado, ya que cualquier otro gasto médico importante se atiende por la sanidad pública. Los límites de gasto en la cobertura sanitaria se mueven entre los 1.500 euros y 2.000 euros.
Son numerosas las preguntas que se plantean los viajeros cuando necesitan asistencia médica fuera de su país de origen. A continuación se resumen las más importantes:
Si se ha contratado un seguro de viaje y en algún momento de la estancia se necesita recurrir a él, hay que solicitar en primer lugar asistencia por teléfono. Con este fin, el turista debe recurrir a los números telefónicos proporcionados por la aseguradora (o la agencia de viajes en la que se haya contratado el paquete vacacional). Lo habitual es que el cliente disponga de dos teléfonos: uno español y otro internacional a los que puede llamar a cobro revertido (el coste lo pagará la aseguradora). Para tramitar los servicios solicitados, el usuario deberá indicar su nombre, número de póliza, el lugar, el número de teléfono donde se encuentra y la descripción del problema. La asistencia telefónica se presta las 24 horas del día durante todos los días del año.
En este caso el cliente deberá abonar los gastos y, ya de vuelta en su país de origen, mediante el comprobante de las facturas, la aseguradora correspondiente le hará efectivo el reembolso de todos los gastos hasta el límite que indique su póliza.
Las reclamaciones relativas a equipajes, accidentes, demoras o responsabilidad civil deben realizarse al regreso del viaje. Hay que dirigirse a la dirección de la compañía de seguros.
Ante una situación de siniestro, el asegurado deberá redactar un escrito en el que consten detalladamente los hechos acaecidos. No se debe aceptar, negociar o rechazar ninguna reclamación sin la expresa autorización de la compañía de seguros.
Por lo general, no. La cobertura de repatriación sanitaria y la de repatriación funeraria son ilimitadas.
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