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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.
Documentarse antes de salir de casa, realizar un entrenamiento físico adecuado, cargar con lo indispensable y alimentarse bien durante la peregrinación son las claves para disfrutar y llegar a Santiago en buenas condiciones
El viaje comienza en el salón de casa. Es necesario documentarse sobre la ruta que se pretende realizar y establecer un calendario previo atendiendo a los días disponibles y al número de etapas a completar. CONSUMER EROSKI ofrece en su web una guía en la que la persona interesada puede encontrar de forma gratuita rutas, albergues y consejos para afrontar el peregrinaje (http://caminodesantiago.consumer.es/). Es recomendable acudir a una Asociación de Amigos del Camino de Santiago - en España hay cerca de 40- donde aportarán información y consejos útiles y en el que se puede adquirir la credencial. Éste es un documento que sirve de salvoconducto e incluye unas casillas que se deben sellar al menos una vez al día. Es indispensable viajar con ella si se desea pernoctar en los albergues de peregrinos y, una vez en Santiago, atestiguar que se ha realizado la peregrinación y obtener la Compostela.
Entre Saint Jean Pied de Port y Santiago de Compostela el pie del peregrino descubre todas las superficies posibles: el asfalto, el hormigón, la zahorra de las pistas agrícolas, la incómoda gravilla, los suelos terrizos, arcillosos o calizos, etc. Tal disparidad origina serias dudas en la elección del calzado que mejor se adapte a todas y cada una de las superficies descritas. Se necesita un calzado ni muy ligero ni muy pesado, que sea flexible y que aporte una buena estabilidad. Todas estas características las reúne el tipo de zapatilla que utilizan los corredores que compiten en las carreras de montaña. Se conocen como zapatillas de trail (a partir de 80 euros). Son más ligeras que las botas de senderismo y aportan mayor flexibilidad y amortiguación. La suela es más resistente y soporta mejor los impactos que la de una zapatilla para correr convencional. El tejido impermeable y transpirable Gore-Tex evitará que se moje el pie y evacuará el sudor al exterior.
La provisión de ropa dependerá de la época, pero, además de lo puesto, hay que llevar en cualquier caso:
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