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Además del pago por desplazamiento y por mano de obra, muchas empresas de reparaciones exigen un suplemento de nocturnidad o un extra por urgencias e incluso cobran por ambos conceptos
Aunque es lógico que estas empresas no faciliten un presupuesto cerrado por teléfono cuando el usuario realiza la primera llamada, puesto que no han podido comprobar aún la avería in situ, deben aclarar el cobro o no de estos suplementos o informar sobre sus tarifas por desplazamiento y mano de obra. Una práctica que no se realiza en la mayoría de los casos. El 85% de las empresas no elabora un presupuesto correcto por teléfono, ni en el domicilio. Lo más habitual es que no se concreten por teléfono muchos de los conceptos por los que luego se cobrará al cliente, que en el domicilio tampoco se presenten las hojas informativas donde se especifican y desglosan las tarifas y que en la factura falten datos obligatorios como nombre y DNI del técnico o, en su caso, el precio de los materiales de repuesto utilizados. Además, es habitual que la factura no incluya un desglose de los gastos por los que se cobra (sólo un 20% de los técnicos los detallan), e incluso, que no especifiquen el periodo de garantía de la reparación (apenas la mitad de facturas que se elaboran son correctas en este sentido).
Las irregularidades son la norma en el momento de cobrar, entre otras razones, porque no es habitual que las empresas realicen un segundo presupuesto cuando, por algún motivo imprevisto, el gasto final es superior al indicado en un primer momento.Las empresas de reparaciones domésticas que se anuncian por Internet no son mejores en este aspecto, ya que la mayoría tampoco exhiben sus tarifas en las páginas web. Por otra parte, si una vez en casa el técnico, el usuario rechaza el presupuesto, debe pagar una compensación, que representa, de media, 40 euros, aunque varía mucho según las ciudades y las empresas.
Estas empresas tardan, de media, más de hora y media en responder a la incidencia cuando se les llama dentro del horario normal. Requeridos a partir de las 10 de la noche, los técnicos reducen este tiempo de respuesta a 55 minutos, si bien varía mucho entre ciudades. Lo que más sorprende es que una de cada cuatro de estas empresas "24 horas" no atendieran la avería en el día. Los más rápidos en llegar a casa del cliente, menos de media hora y tanto de día como de noche, fueron los cerrajeros. Los fontaneros tardaron, de media, dos horas, y los que reparan calderas, tres horas.
Dejarse olvidadas las llaves dentro de la vivienda es un despiste siempre inoportuno, pero si no se tiene a mano a un vecino que nos guarda por si acaso una copia o a un pariente a quien hemos dado un juego de llaves, puede obligarnos a llamar de urgencia al cerrajero. Solución a evitar, porque representa en nuestro país un desembolso de unos 90 euros en horario normal, y un 45% más a partir de las ocho o las nueve de la noche. Las diferencias entre ciudades son llamativas: el mismo servicio costaba 60 euros en A Coruña y 130 euros en Valencia. Ocho de cada diez cerrajeros facilitaron un presupuesto cerrado por teléfono, lo que es de agradecer, pero tampoco es éste un servicio carente de deficiencias. Una de las más comunes es que la cantidad indicada por teléfono como coste de la intervención no incluya el IVA. Otra, que la normativa obliga al cliente a acreditar la titularidad de su vivienda antes de que el cerrajero la abra. Si el cliente no tuviera el DNI a mano, el cerrajero debería llamar, en su caso, al casero de la vivienda o, si no, a la policía, para abrir la puerta en su presencia, pero lo cierto es que no se hace así: sólo uno de cada 6 cerrajeros solicitó el DNI al cliente que le pidio ayuda para abrir la puerta de su vivienda. Un exceso de confianza, sin duda.
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