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Además del pago por desplazamiento y por mano de obra, muchas empresas de reparaciones exigen un suplemento de nocturnidad o un extra por urgencias e incluso cobran por ambos conceptos
La rotura de un grifo que crea una vía de agua que amenaza con inundar la cocina, la caldera de la calefacción y el agua caliente que deja de funcionar en pleno invierno, las llaves que nos hemos olvidado en casa y necesitamos para entrar..., son situaciones problemáticas en las que normalmente se requiere -además de paciencia y cierto sentido común-, ayuda técnica con urgencia. Si bien no son frecuentes, casi nadie puede presumir de no haber sufrido este tipo de contingencia alguna vez en su vida. Y hay que estar preparado. No pocas veces la solución pasará por llamar a una empresa de reparación urgente o de "atención 24 horas". Una solución que puede traer adherido algún problema añadido. El primero, que la rapidez sale cara, nada menos que 123 euros de media, y si se solicita el servicio a partir de las 10 de la noche -en algunos casos, incluso desde las 8 de la tarde- el precio puede incrementarse un 40%. El segundo problema es ya de ámbito más general: estos profesionales de la reparación doméstica no siempre cumplen con las obligaciones establecidas por la ley que regula su actividad. Dejemos que sigan hablando los datos, procedentes de un informe reciente de esta revista: sólo el 15% de los técnicos elaboran presupuestos previos y en la mitad de las facturas no se indica el periodo de garantía de la reparación; y sólo uno de cada seis cerrajeros pidieron el DNI al cliente para comprobar que la puerta que debían abrir era efectivamente de su propiedad.
El 28% de las empresas de reparaciones que se anuncian de 24 horas no atendieron las urgencias en el día
El estudio, realizado entre septiembre y octubre de 2008, analizó el funcionamiento de 41 empresas de asistencia domiciliaria de Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Bilbao y A Coruña y fue encargado por HISPACOOP (Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios) para su publicación en CONSUMER EROSKI. Se analizaron, en cada una de estas seis ciudades, dos empresas de reparación de electrodomésticos, una de calderas, una de fontanería y una de arreglo de persianas. Al fontanero y al persianista se les llamó dentro del horario laboral normal mientras que a los especialistas en calderas y calefacciones se les requirió después de las 10 de la noche. En A Coruña, sólo se pudieron estudiar seis empresas: no se encontró ningún técnico de calderas que trabajara en horario nocturno.
En 2007 se cursaron en España unas 8.000 reclamaciones por deficiencias relacionadas con la prestación de estos servicios a domicilio, lo que, unido a las conclusiones del informe de CONSUMER EROSKI, parece indicar que cuando sobreviene una de estas averías en el hogar, conviene reflexionar sobre la dimensión real del problema y sobre el grado de urgencia que tiene su solución: ¿puede esperar hasta mañana? es la pregunta obligada. Marcar el número de teléfono de una de estas empresas que prometen una solución rápida a cualquier hora del día o la noche puede no ser la mejor opción. De entrada, en ocasiones el coste del servicio puede asumirlo el seguro de hogar; y si se trata de una avería en un electrodoméstico, quizá puede ser solucionada por los servicios de asistencia técnica de la marca. Si el seguro no cubre la reparación y el usuario no sabe solucionar la avería, llamar a varias empresas y comparar presupuestos es lo más conveniente. Las empresas no están obligadas a dar presupuestos cerrados por teléfono sin comprobar el alcance de la avería pero sí deben informar sobre sus tarifas por desplazamiento y mano de obra, e indicar si cobrarán extras (que pueden ser muy onerosos) por nocturnidad o urgencia a partir de las 8 o, en la mayoría de los casos, de las 10 de la noche.
Antes de llamar a un servicio técnico revise a fondo la avería, y relativice la urgencia. Numerosas averías tienen fácil arreglo (un plomo que ha saltado, un fusible fundido, un fregadero atascado...) o no son tan urgentes como para llamar a un servicio de urgencia. Si la atención dentro del horario considerado ordinario no es barata, en horarios especiales puede llegar a duplicar su precio, ya que le pueden cobrar un suplemento de nocturnidad o emergencia (e incluso los dos).
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