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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Analizados 160 establecimientos de tatuajes y perforaciones corporales (piercing) en 18 capitales: Los tatuajes y 'piercing' se siguen realizando sin la información imprescindible

Las condiciones higiénicas y de limpieza han mejorado, aunque aún están lejos de ser las deseables

Insuficiente información

Para dar el paso y tatuarse la piel o colocarse un piercing es fundamental obtener toda la información posible y, así, valorar los pros y los contras de la decisión. Sin embargo, en más ocasiones de las deseables este tipo de acciones se realizan de forma irreflexiva. Se ha comprobado que la información proporcionada por estos establecimientos sigue siendo muy escasa, una situación que no ha cambiado desde 2004. De hecho, este apartado del estudio se ha valorado con un 'mal'.

En el 54% de los centros visitados no se exponía información sobre la cualificación del profesional. Las recomendaciones higiénico-sanitarias del local y de la zona de tatuajes, así como la información sanitaria tampoco se exhibían en el 69% de las tiendas analizadas. En siete de cada diez no se observaron folletos, trípticos o dosieres que ofreciesen información sobre los productos utilizados y tampoco sobre el proceso de colocación del piercing o tatuaje ni sobre los cuidados posteriores que han de realizarse. En el 87% tampoco se informaba a través de documentos expuestos sobre los posibles peligros o consecuencias de la actividad, proporción que asciende hasta el 91% en el caso de los establecimientos que no exponían datos sobre algún tipo de garantía posventa.

Respecto a los tatuajes, el 80% de los establecimientos no exhibían los precios. En nueve de cada diez centros no indicaron la conveniencia de realizar una prueba previa para saber si se tiene alergia al pigmento utilizado. En el 65% de los centros también se obvió la recomendación de no ingerir alcohol o drogas dos días antes de hacer el tatuaje y en el 72% tampoco se comentó que el tatuaje es mejor no hacerlo en ayunas.

En general, las explicaciones sobre la colocación de los tatuajes fueron detalladas sólo en un 21% de los centros visitados. En cuanto a los riesgos, la información fue adecuada en cuatro de cada diez establecimientos.

Los datos aportados sobre los cuidados necesarios tras el tatuaje fueron escasos en casi el 20% de los centros visitados, y en 6 de cada 10 no se recomendaba taparlo con una gasa, como sería aconsejable. Eso sí, un 73% insistieron en que no se debían tomar el sol o rayos UVA hasta dos meses después de hacer el tatuajes y más de la mitad explicaban la conveniencia de utilizar crema hidratante en la zona tatuada después de una semana y durante un mes.

En el caso concreto de los piercings, el material elegido influye de forma decisiva en posibles alergias y problemas de cicatrización. La mayoría de los profesionales del sector afirman que los mejores materiales son el titanio y el acero quirúrgico, en especial cuando el usuario se coloca un piercing por primera vez, ya que son los que menos problemas de alergia e infección causan. De los centros visitados, en el 48% recomendaron colocarse piercings de titanio, en el 30% acero inoxidable y en el 13% acero quirúrgico. Este tipo de explicaciones sobre el material sólo se recibieron de forma detallada en el 44% de los casos estudiados.

Otra de las informaciones útiles para los clientes de este tipo de establecimientos son los precios. El 56% de los establecimientos estudiados no los exponían, frente al 38% que sí lo hacían y el 6% que sólo exhibían la mitad.

Sólo en cuatro de cada diez casos los dependientes explicaron cuánto duraba la sesión de colocación del piercing o si durante el proceso iba a ser necesaria anestesia, entre otras cuestiones. En el 53% fueron menos específicos, y en nueve centros repartidos en Madrid, Murcia, Oviedo, Pamplona, San Sebastián y Vitoria no aportaron información alguna a pesar de que los técnicos la requirieron.

En cuanto a los cuidados posteriores a la colocación del piercing, sólo en el 45% de los casos se informaba detalladamente de ello.

Los riesgos de la perforación corporal o del tatuaje

 El llamado 'arte corporal' se ha convertido en una moda entre los jóvenes y no tan jóvenes. Perforar sus cuerpos y decorar su piel con sorprendentes dibujos es una práctica con milenios de antigüedad. Sin embargo, con este tipo de intervenciones se viola una de las principales barreras protectoras del cuerpo: la piel, y esto genera un aumento del riesgo de infecciones. Además, la sangre es un vehículo potencial de transmisión de enfermedades y este tipo de prácticas incrementa el riesgo a contagiarse, puesto que si el equipamiento que se utiliza para realizar el tatuaje o el piercing se encuentra contaminado con sangre de una persona infectada, se pueden contraer graves enfermedades. Entre los males que más preocupan se encuentran los virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), y los virus de la Hepatitis (tales como la hepatitis B, C; y en menor medida A), la tuberculosis o el tétanos. A estos efectos indeseados se añaden los desgarros, hemorragias, inflamaciones crónicas, infecciones localizadas, fracturas de esmalte y dientes, reacciones alérgicas, etc. Son consecuencias derivadas de una mala cicatrización, infecciones bacterianas, alteraciones dentarias o reacciones a la tinta o los materiales usados en el proceso. En definitiva, entraña riesgos que hay que reducir al máximo.

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