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El sistema educativo español atiende a casi 140.000 alumnos con necesidades especiales
En los centros ordinarios de educación primaria que escolarizan alumnos con necesidades educativas especiales en régimen de integración, el profesorado es el habitual, aunque cuentan con profesores de apoyo, fisioterapeutas, logopedas y auxiliares técnicos educativos. En el caso de los centros de educación secundaria deben disponer de un servicio o departamento de orientación formado por un psicopedagogo y profesores de apoyo especialistas en pedagogía terapéutica, en audición y lenguaje, y en los ámbitos científico-tecnológico y lingüístico-social. Entre las funciones que han de desempeñar estos equipos destacan la atención a las demandas de evaluación psicopedagógica de los alumnos que la necesiten, la colaboración en la prevención y detección temprana de dificultades y problemas de desarrollo personal y de aprendizaje que puedan presentar los alumnos, y la colaboración con los tutores en el seguimiento de los alumnos con necesidades educativas especiales. Por lo que respecta a los centros de educación especial, el profesorado debe disponer de la titulación requerida para su respectiva función: maestros con la especialidad de educación especial y/o audición y lenguaje, además de una serie de especialistas: fisioterapeutas, logopedas, auxiliares técnicos educativos, psicólogos/pedagogos y trabajadores sociales.
Dentro del grupo de los niños con necesidades educativas especiales hay un subgrupo que sufre retrasos en el desarrollo de los aprendizajes escolares básicos -lectura, escritura y cálculo-. Padecen, por tanto, trastornos del aprendizaje que afectan no sólo al rendimiento escolar y a las relaciones interpersonales de los pequeños, sino que pueden ser motivo de fracaso escolar y abandono académico si no se realiza el adecuado diagnóstico e intervención. Los trastornos de aprendizaje afectan a uno de cada diez niños en edad escolar, y pueden ser detectados a partir de los cinco años de edad. Sus dificultades pueden limitarse a un área específica del aprendizaje escolar, o bien afectar a varias áreas, y su principal problema es detectarlas, ya que, además de no ser apreciables a simple vista, su gravedad y sus características varían en cada caso. No obstante, en ningún caso se debe pensar que estos niños sufren algún tipo de retraso mental, ya que su nivel de inteligencia, agudeza visual y auditiva, capacidad motora y equilibrio emocional está en la media, aunque no consigan tantos logros como otros niños con el mismo coeficiente intelectual.
Dislexia. Es el trastorno de aprendizaje más común y se caracteriza por que el niño padece problemas para entender palabras, oraciones o párrafos, ya que tiene dificultades en decodificar las palabras escritas, por lo que se aprecian alteraciones en la precisión, velocidad o comprensión en la lectura. Sin embargo, no tiene problemas con la comprensión oral, porque cuando alguien le lee el texto lo comprende a la perfección.
Discalculia. Se trata de aquellos niños con dificultades para resolver problemas y entender conceptos matemáticos. Esta alteración es poco conocida e infrecuente, lo que suele dificultar que sea detectada por el entorno del niño, que suele presentar, además, otras alteraciones del aprendizaje como la disgrafía o la dislexia.
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