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Una jornada playera para los niños no debe alargarse de manera continuada más de dos horas, que en ningún caso coincidirán con las de máxima incidencia solar -de 12:00 a 16:00 horas-
La intención de disfrutar de un día soleado de playa con los más pequeños de la casa puede cubrirse de nubarrones en cualquier momento si no se toman las convenientes precauciones ante los innumerables riesgos y peligros relacionados con el sol y el agua. Cada verano fallecen ahogados entre 70 y 100 personas en nuestras playas y piscinas, y el mayor riesgo de accidentes lo corren los niños con edades comprendidas entre uno y cuatro años. Una estadística que podría reducirse con una mayor atención y vigilancia por parte de los adultos. Tampoco se debe descuidar la protección de los más pequeños ante los rayos solares, los golpes de calor y las insolaciones, ya que entre un 2 y un 5% de los niños que acuden a la playa sufren quemaduras de segundo grado y enrojecimientos acompañados de fiebre, eritema, insomnio, falta de apetito, nauseas y, en los casos más graves, convulsiones.
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