Saltar el menú de navegación e ir al contenido

  • Bienvenido (ES) | Ongi etorri (euskarazko bertsioa) | Benvingut (versió en català) | Benvido (versión en galego)
  • Bienvenido (ES)
  • Boletines
    •  | Baja  | Más opciones |
  • Portadas anteriores

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Alimentación > Aprender a comer bien

Λ

Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

7 zumos de naranja envasados

Los de naranjas exprimidas cuestan el doble pero saben mejor. Aunque sean más naturales y sepan mejor, los de naranjas exprimidas son nutricionalmente similares a los que proceden de concentrado.

  Se han llevado a laboratorio y a panel de cata cuatro muestras de zumo a base de concentrado que se conservan a temperatura ambiente (Juver, Don Simón, Kasfruit y Zumosol) y tres de zumo de naranjas exprimidas (Tropicana, Pascual y Don Simón) que exigen refrigeración. El formato más común fue el de un litro; Juver (2 litros) y Pascual (0.75 litros) fueron las excepciones. Los zumos de concentrado se comercializan en tetra-brik, mientras que dos de los de naranjas exprimidas se venden en botella de plástico y uno (Tropicana) en tetra-brik. Los de naranjas exprimidas costaron de media 2,06 euros por litro, más del doble que los de concentrado (0,80 euros por litro).

En qué se diferencian

Lo que diferencia a estos dos tipos de zumo no es su composición nutritiva (ambos aportan poca energía, unas 50 calorías cada cien gramos, y bastante azúcar y vitamina C), sino su sabor y olor, además de su precio. Pero lo que crea las diferencias es cómo se producen unos y otros. Para fabricar un zumo de concentrado, se parte de un concentrado de zumo que se obtiene por evaporación de gran parte del agua del zumo de naranja y que posteriormente se refrigera o congela. Ya después, se reconstituye el producto añadiendo al concentrado el agua necesaria. La legislación permite que en esta reconstitución se añadan sustancias aromatizantes y vitaminas que provengan del concentrado del propio zumo de fruta o de otro zumo de frutas de la misma especie. Y se admite la adición de azúcar hasta un máximo de 15 gramos por litro. El concentrado puede proceder de varios países, e incluso obtenerse mezclando concentrados de naranja de distintas procedencias. Los zumos concentrados deben indicar en su etiqueta "zumo a base de concentrado" o una expresión similar.

El zumo de naranjas exprimidas utiliza como materia prima el propio zumo, y no recurre a concentrados ni se somete a evaporación alguna.

Dependiendo del tratamiento térmico al que han sido sometidos, ambos tipos de zumos pueden ser refrigerados o ambiente (no requieren frío). Los refrigerados sólo han sufrido pasteurización, por lo que han de conservarse en el frigorífico hasta su consumo. Los ambiente han recibido un tratamiento térmico más intenso, UHT, que garantiza su esterilización (ausencia de microorganismos) y consigue que el envase no requiera frío. Por tanto, "refrigerado" no es sinónimo de "zumo de naranjas exprimidas" ya que hay zumos de concentrado que son refrigerados. El zumo refrigerado debe permanecer en el frigorífico, mientras que el ambiente sólo debe hacerlo una vez abierto el envase. De este modo, mantienen sus propiedades nutritivas y cualidades gustativas entre 2 y 6 días después de abiertos.

 El aporte de energía de un zumo de naranja no es elevado, y no difiere de uno a otro tipo de zumo: unas 50 calorías cada cien mililitros, equivalente al de una naranja grande de 200 gramos. Estas calorías vienen determinadas por el contenido de azúcares de la fruta exprimida o, en su caso, del azúcar añadido. Los zumos contienen de media un 10% de azúcares (glucosa, fructosa y sacarosa), mientras que proteínas y grasas no representan siquiera el 1% del zumo. El 89% restante es agua, con sus vitaminas y minerales.

El análisis

Para evaluar la calidad de los 7 zumos, además de la normativa vigente, se tomó como referencia la guía de recomendaciones de la AIJN (asociación industrial de zumos y néctares), tenida como código de buenas prácticas de fabricación. Entre otros parámetros, se determinaron grados Brix (indica la cantidad de zumo: mide sólidos solubles), pH, acidez, perfil de azúcares, oligosacáridos y minerales, índice de formol (relacionado con la madurez de la fruta), cantidad y tipos de aromas y el contenido en vitamina C.

Los resultados obtenidos en estos indicadores permiten también la detección de fraudes: empleo de zumos de frutas más baratas, adición de azúcar sin declarar o por encima del máximo, y empleo de aromas artificiales o no provenientes de la naranja. La mayoría de los análisis depararon resultados similares entre las 7 muestras y conformes a lo dictado por la legislación. Las diferencias más relevantes se vieron en el contenido de vitamina C y en el de aromas propios de la naranja.

 También se estudió la información ofrecida en las etiquetas. Los siete incumplían la normativa de etiquetado. Uno de los incumplimientos más importantes fue el de Juver: a pesar de que el análisis demostró que contenía una cantidad satisfactoria de vitamina C (44 mg/100 ml, con lo que cumple la norma, que obliga a un mínimo de 20 mg/l), declaraba sólo 9 mg/100 ml. Cuatro zumos hacían alegaciones nutricionales no admitidas y otros utilizaban expresiones incorrectas. La mayor irregularidad fue la de Zumosol "zumo de naranja a base de concentrado", que contenía también zumo de mandarina (se comprobó con técnicas genéticas y perfil de carotenoides), lo que está prohibido por la norma.

¿Y la vitamina C?

La vitamina C se encuentra de modo natural en el zumo de naranja, pero se permite a la industria añadir ácido ascórbico (E-300) para compensar la pérdida de esta vitamina en el tratamiento térmico. El éxito comercial de estos zumos se debe en buena medida a su gran aporte de vitamina C, nutriente esencial de efecto antioxidante.

Todos los zumos a base de concentrado informan de la adición de vitamina C, mientras que en los zumos directos toda la vitamina C la contienen de modo natural. Entre los de concentrado, Zumosol (82 mg/100ml) y Don Simón (79 mg/l) son los de más vitamina C, mientras que Juver (44 mg/100ml) fue el de menos. En los zumos directos, Pascual (67 mg/100ml) fue el que más vitamina C tenía y Tropicana (25 mg/100ml) el de menos. Cien mililitros de zumo de naranja recién exprimido aportan unos 50 mg de vitamina C y una naranja de 150 gramos, unos 78 mg.

Cantidad de aromas y adición de azúcar, indicadores de calidad

En ningún zumo se detectaron aromas artificiales, demostrándose así que los aromas añadidos a los zumos de concentrado son naturales. Nada dicen la normativa ni la guía AIJN sobre la cantidad de aromas exigible a un zumo, pero se anotaron grandes diferencias: la concentración de aromas de Don Simón a base de concentrado (26 ppm) fue cuatro veces menor que la media de los zumos directos (111 ppm), y en dos de los otros tres zumos de concentrado (Kasfruit: 37 ppm, y Juver: 38 ppm) fue asimismo muy inferior. La de Zumosol (74 pppm) también fue menor, pero se acercaba más a la de los zumos directos. Y si se pone el foco de atención en el limoneno, aroma característico y mayoritario del zumo de naranja, las diferencias son igualmente notables: en los de concentrado, la cantidad media de limoneno (36 ppm), fue muy inferior a la de los zumos directos (88 ppm). El aroma es uno de los componentes más caros de los que se adicionan al zumo, quizá ello explica estas diferencias.

Los zumos de naranja contienen de modo natural 0,17mg/100 ml de vitamina E. Kasfruit es el único de los zumos analizados que añade vitamina E: tiene 2,8 mg/100ml, por lo que un vaso de 200 ml de este zumo representa más de la mitad de la CDR (cantidad diaria recomendada) de vitamina E, que es 10 mg.

La fabricación de los zumos ocasiona pérdidas de los azúcares de las naranjas, por lo que se permite a la industria la adición de azúcar si no se superan los 15 gramos de azúcar añadido por cada litro de zumo y se declara en el etiquetado. La adición de azúcar ayuda a imitar la composición del zumo y su característico sabor dulce. Pero esta adición de azúcar también puede servir para corregir la excesiva acidez del zumo, ocultar el empleo de zumo de otras frutas o abaratar el coste del producto incorporando más azúcar y menos concentrado de zumo. Los resultados de algunos análisis (isotópicos, perfil de azúcares y oligosacáridos) sirven para detectar la adición de azúcar. Don Simón a base de concentrado fue el único que añadía azúcar, e informaba adecuadamente de ello.

Zumo de mandarina

Mediante técnicas genéticas y perfil de carotenoides, se descubrió en Zumosol presencia (no cuantificable: la técnica no lo permite) de zumo de mandarina, no permitida por la norma.

Por otra parte, la posible adición excesiva de agua podría haberse detectado con los resultados del perfil de minerales( cantidad de fósforo, magnesio, potasio y calcio) y el extracto libre de azúcar, pero en las 7 muestras los valores fueron correctos, por lo que ninguna añadía demasiada agua. Zumosol de concentrado presentó un particular problema, su cantidad excesiva de sodio: 91 mg/l, cuando el máximo aconsejado por AIJN es 30mg/l.

Paginación


Otros servicios


Buscar en

Información de Copyright y aviso legal

Visita nuestro canal Eroski Consumer TV

En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto