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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.
Las autopistas españolas destacan en limpieza y seguridad, pero la calidad de sus áreas de servicio es mejorable. Los tramos de la AP-9 (de Santiago de Compostela a Vigo y a A Coruña) y la AP-4 (entre Sevilla y Cádiz) son los peor valorados, un mediocre "aceptable".
La limpieza y mantenimiento del 30% de las señales que los técnicos de CONSUMER EROSKI analizaron en estos 32 trayectos (de ida y vuelta por 16 autopistas españolas), dejaba bastante que desear. Estas carencias se observaron en las autopistas Barcelona-Valencia (AP-2/AP-7), Barcelona-La Jonquera (AP-7), Vitoria-Burgos (AP-1) y Santiago de Compostela-Vigo (AP-9). En cuanto al estado del pavimento, se puede calificar como muy bueno. Sin embargo, en la mitad de los tramos recorridos se hallaron en algunos puntos deficiencias, muy leves, en el firme (pequeñas irregularidades, suciedad...). Las mejores en este apartado fueron la A-68, la AP-4, la A-8, la R-4/AP-36, la R-3 y la AP-41.
También se estudiaron las marcas viales. En casi el 20% de las vías recorridas se vieron tramos con la señalización poco definida, lo que hacía que la pintura apenas se distinguiera del asfalto.
Salvo en el trayecto de Madrid a Guadalajara por la R-2, el resto de tramos está dotado con indicativos acerca de la distancia en kilómetros que hay hasta las ciudades de destino de ese recorrido. Otro tanto sucede con las salidas de las autopistas hacia ciudades, claramente apreciables en todos los casos, a excepción del trayecto entre la localidad madrileña de Villalba y la abulense de Adanero.
En cinco de las 16 vías se podía leer información de índole turística o cultural en los carteles electrónicos que aparecen (en un 78% cuando se trata de señales verticales). El 41% de estos indicativos electrónicos funcionan con un sistema de paneles solares.
Por idiomas, hay que resaltar los dos trayectos entre Alicante y Valencia. Son los únicos del informe que tienen impresas sus señales en castellano, el idioma autonómico y otro extranjero. En el resto de autopistas, el 70% de los carteles informativos sólo aparecen en castellano, mientras que el otro 37% comparten espacio con la lengua autonómica (allí donde corresponde).
Antes y después de viajar por una autopista, es frecuente que los usuarios se encuentren con la señal que les indica que entran o salen de una vía de pago. En 14 de los 16 tramos se halla con al menos un kilómetro de antelación. Sin embargo, en los casos de Santiago-Vigo y Vitoria-Burgos el aviso se encontraba a unos escasos 100 metros.
Durante su inspección, los técnicos de esta revista observaron las señales que con mayor frecuencia se utilizan en las autopistas españolas. Así, en todas disponían de indicadores de la velocidad máxima que debía respetarse. Sin embargo, el 56% no contaba con señales de la distancia de seguridad entre coches, en el 81% de los casos no se divisó una señal de la presencia de animales sueltos y en idéntica proporción no se halló información alguna sobre las peculiaridades meteorológicas de algunos trayectos (por ejemplo, tramos en los que es mayor la probabilidad de que nieve).
Por otra parte, en el 56% de las autopistas del informe no había señal alguna de la existencia de radares para controlar la velocidad de los conductores, tan sólo en un 31% se anunciaba la frecuencia de radio en la que los usuarios pueden conocer el estado del tráfico, mientras que en los 32 recorridos se apreciaron señales que indican la existencia de teléfonos de emergencia (que aparecen de media cada 7 kilómetros).
En líneas generales, las mayores carencias en la señalización se hallaron en los tramos Sevilla-Cádiz (AP-4), Madrid-Arganda (R-3), Pamplona-Tudela (A-15) y Vitoria-Burgos (AP-1).
En la mayoría de los casos, la información de las señales aparecía en letras grandes y claras (menos en la autopista gallega AP-9 que resultaba confusa para el usuario), estaban ubicadas con suficiente antelación y a una altura correcta. No obstante, en un 22% de los casos estudiados se halló algún elemento que tapaba la información.
Aparte de esas señales, en un 64% de las autopistas analizadas en este informe se encontraron paneles electrónicos con información variable, aunque en número muy escaso. Además, dos de cada diez estaban apagados.
La seguridad es un concepto fundamental en los tramos en los que hay operarios trabajando. En la mitad de los 16 itinerarios escogidos, se encontraron 25 zonas de obras. Los operarios trabajaban en la mejora de las autopistas AP-9, AP-7, AP-4, A-8, AP-1 y la AP-6. Casi todas las zonas de obras que se estaban remodelando estaban delimitadas por objetos (conos, triángulos), exceptuando las de la AP-4 y la AP-9. En casi un 70% de las obras también se utilizaban vehículos para señalizar el tramo en obras.
No es sencillo para un usuario que circula por una autopista comprobar su nivel de seguridad. Sin embargo, organizaciones como la Asociación de Automovilistas Europeos (AAE) y el Real Automóvil Club (RACC) ofrecen una serie de pistas que pueden ayudar a los conductores para evaluar la calidad de las vías.
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