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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Alubias preparadas envasadas: Mejor para salir del paso que como plato frecuente

Aunque no sean muy calóricas, los cárnicos que contienen aportan mucha grasa saturada y colesterol y no poca sal

 Conservas como la fabada asturiana analizada en este comparativo permiten a cualquier consumidor disponer sin esfuerzo alguno, y en los pocos minutos que se tarda en calentarlo, de un plato completo para la comida. Además, conservan todas sus propiedades nutritivas y organolépticas durante meses sin necesidad de conservarlas en frío. Y, por si fuera poco, su precio es razonable: las seis muestras analizadas (cinco de fabada asturiana y una de alubias con chorizo) salen desde poco más de 2 hasta 5,6 euros el kilo. Pero no todo son ventajas: tienen (por sus "tropiezos" cárnicos) bastante grasa, desde casi el 6% hasta el 11%, para tratarse de unas alubias; buena parte de ella es saturada, la menos saludable, y además incluyen una cantidad no desdeñable de sal y una serie de aditivos de los que la receta tradicional carece. Los resultados en la cata de consumidores tampoco fueron brillantes: ninguna muestra se acercó siquiera a los 7 puntos.

Qué tienen estas alubias preparadas

 Además de las alubias -que de media suponen el 80% de su contenido, aunque las diferencias son notables: desde el 69% de Campanal hasta el 88% de Gallina Blanca- contienen una guarnición, cuya composición más frecuente es chorizo, morcilla, panceta y tocino (es la receta de Litoral, Louriño y Gallina Blanca). Orlando (que se comercializa como "alubias con chorizo", no como "fabada asturiana") es el formato más básico, con sólo alubias (87%), chorizo (6%) y tocino (6%).

Las diferencias de precio importantes: salen desde 2,62 hasta 5,59 euros el kilo

Albo omite el tocino y en su lugar pone panceta, casi el 9% del total. La receta de Campanal (la muestra más cara de las comparadas) concede mayor protagonismo a la guarnición: las alubias representan sólo el 69% del producto; es la de más morcilla (11%) y chorizo (9%) y la única con lacón (5%). Gallina Blanca, la segunda muestra más cara, destaca por la mayor cantidad de alubias (88%) y la menor de derivados de la carne. Además de alubias, cárnicos, agua, sal y aceite, algunas muestras añaden especias (laurel, ajo o pimentón) y hortalizas como cebolla y puerro. También figuran en las listas de ingredientes los aditivos: aromas, colorantes, potenciadores del sabor, antioxidantes, conservadores y estabilizantes. Algunas muestras no emplean todos, por lo que los consumidores pueden tener en cuenta esta circunstancia en la elección de una u otra marca. Los ingredientes aparecen siempre en orden decreciente a la cantidad utilizada (el más abundante da comienzo a la lista y el de menor contenido la cierra).

En laboratorio... lo nutricional

El agua representa en esta conserva entre el 68% de Campanal (la de más carne y menos alubias) y el 74% de Orlando y Gallina Blanca, las de mayor contenido en estas legumbres. Tratándose de alubias, es lógico que los hidratos de carbono sean el macronutriente mayoritario: de media, representan el 12% del producto. Aunque las alubias carecen prácticamente de grasa, estos platos preparados a base de ellas sí la contienen: de media, un 8,6% del producto. El elevado aporte de grasa y colesterol se debe a la presencia de cárnicos como morcilla, chorizo, tocino y panceta. Destacan en grasa Campanal y Louriño, con un 11% de este nutriente. El producto menos graso es Albo, con menos de un 6% de grasa.

El perfil lipídico de estas conservas no es de presumir: de media, casi el 38% de la grasa es saturada, la menos saludable. Sólo Orlando se distancia, con un más aceptable 32% de saturados en su grasa, mientras que tres muestras alcanzan el 40%. Conviene matizar que por mucho que el producto tenga un perfil lipídico poco saludable (elevada proporción de grasa saturada), si su contenido graso es reducido, el de grasas saturadas será modesto. En el análisis que nos ocupa, una lata de fabada Campanal -pesa 425 gramos- aporta 17 gramos de grasa saturada, lo mismo que Litoral, y un poco menos que Gallina Blanca y Louriño, que contienen 19 gramos de grasa saturada. En las dos restantes, el contenido en grasa saturada es mucho menor: 8 gramos escasos en Orlando y 9 gramos la Albo. Las diferencias son notables, ya que el peso de las seis muestras es muy parecido, va desde 400 hasta 435 gramos. Por todo ello, este criterio de grasa saturada puede ser valorado cuando se elige el producto, particularmente cuando su ingesta es frecuente.

Las alubias preparadas más proteicas son Albo y Campanal, con un 7,3%, y las menos ricas en este nutriente son Litoral (5% de proteína) y Gallina Blanca (5,2%). Louriño y Orlando contenían poco más del 6%. Esta riqueza en nutrientes podría convertir a las alubias preparadas en un plato muy energético, pero no lo son tanto. Las más energéticas son Campanal, con 179 calorías cada cien gramos y las menos, Orlando, con 128 calorías cada cien gramos. El resto se mueven entre 133 y 168 calorías cada cien gramos. Es un aporte calórico no excesivo si se concibe estas alubias preparadas como segundo plato y vienen precedidas de uno ligero, como ensalada o verduras con patatas. Las alubias son también ricas en fibra, que ayuda a regular el tránsito intestinal.

Sal y aditivos

  La sal representa en este producto entre el 1,2% de Orlando y el 0,5% de Louriño y Gallina Blanca. También son poco salados Albo (0,6%) y Litoral (0,7%). Se consideran alimentos con excesiva sal los que superan el 1,8% de este condimento. Además de alubias, cárnicos, sal y aditivos, como conservadores, aromatizantes, colorantes y otros, en estas alubias preparadas está permitida la adición de potenciadores del sabor como el glutamato monosódico, aditivo identificado en las etiquetas como E-621 y que resulta innecesario en un producto con tanto sabor como estas alubias preparadas. Aporta un sabor más intenso al alimento y está autorizada su utilización hasta 10.000 partes por millón (ppm). El laboratorio midió el contenido de glutámico en cada muestra. Las cantidades fueron en todas ellas muy inferiores a la admitida, si bien las mayores aparecieron en Gallina Blanca (570 ppm) y Louriño (350 ppm), únicas que lo declaran en su lista de ingredientes. En el resto, la presencia fue mucho menor, desde los 90 ppm de Litoral hasta los 140 ppm de Orlando y Campanal. Probablemente, los contenidos tan escasos de estas cuatro muestras que no declaran este aditivo se deban al ácido glutámico que, de forma natural, contienen los productos cárnicos empleados, y no a una adición intencionada.

En cuanto a la salud...

Las legumbres son un alimento muy recomendable, entre otras razones por su aporte de fibra, pero se consumen menos de lo conveniente. Los expertos fijan la ingesta mínima de legumbres en dos veces a la semana, si bien aconsejan que se llegue a las tres o cuatro. Podría pensarse, por tanto, que el consumo de estas alubias preparadas sirve para cumplir con este precepto nutricional, pero no es así. La razón: incorporarlas en la dieta habitual supondría aportar a nuestro organismo cantidades importantes de grasa saturada y sal. Deben de restringir o evitar el consumo de estas alubias preparadas las personas con exceso de peso, las que sufren digestiones pesadas o tienen estómagos delicados (se trata de un plato graso y condimentado), los celíacos y los alérgicos a la proteína de la leche de vaca, y quienes siguen dietas bajas en sodio.

Para que estas alubias preparadas se mantengan en perfectas condiciones higiénico-sanitarias a temperatura ambiente hasta su consumo, una vez envasado el producto se le aplica un tratamiento térmico de esterilización, que elimina los microorganismos patógenos que pudiera contener el alimento. CONSUMER EROSKI realizó análisis microbiológicos a estos seis platos preparados y todos ellos obtuvieron resultados satisfactorios en los parámetros determinados, demostrando que eran estériles y que se encontraban en correcto estado higiénico-sanitario.

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