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Las isoflavonas son un tipo de fitoestrógenos abundantes en leguminosas, particularmente en la soja, y también en los cereales. Estos compuestos químicos ejercen sobre el organismo una acción similar a los estrógenos humanos, hormonas sexuales femeninas. Numerosos estudios relacionan el consumo habitual de alimentos ricos en isoflavonas con la reducción de los malestares asociados a la menopausia (sofocos, irritabilidad, sequedad vaginal), y con una mejora de la estructura ósea. Por ello, es menor el riesgo de fracturas y de osteoporosis, situaciones favorecidas por la disminución de estrógenos en el organismo femenino tras la menopausia.Un zumo de arándanos y naranja mezclado con polen. Yogur con muesli.
Ensalada de espinacas, zanahoria, tomates, maíz, germinados, nueces y germen de trigo. Filete de caballo a la plancha con pisto -calabacín, cebolla, pimiento y tomate-. Pan y fresas con zumo de naranja.
Un puñado de pistachos. Jamón con melón.
Sopa de verduras en juliana. Mejillones al vapor con salsa picante. Pan y yogur con polen.
Polen y germen de trigo son dos complementos dietéticos útiles en caso de anemia. Los frutos secos, las legumbres y las verduras de hoja son ricas en hierro, que se absorbe mejor acompañado de vitamina C -fresas, kiwi, cítricos, tomate, y pimiento-.
La posibilidad de refrescarse con pocas calorías lo proporcionan los alimentos que más agua tienen como las frutas, verduras, hortalizas, el agua o las bebidas y caldos ricas en ella (sopas, infusiones y zumos).
El café aumenta la producción de ácido clorhídrico en el estómago, por lo que se desaconseja en caso de gastritis. Este efecto no se debe sólo a la cafeína, sino también a otras sustancias que forman la esencia del café, incluido el descafeinado. Lo más aconsejable es sustituir el café, el descafeinado y el té por preparados que lleven achicoria o malta, o bien por infusiones digestivas que ayuden a recuperar la mucosa dañada como la manzanilla, la hierba luisa o la melisa.
El aceite de oliva es más estable a las altas temperaturas propias de la fritura (entre 160º y 180ºC) y el que más tiempo tarda en descomponerse. Esto explica que se pueda utilizar varias veces sin que se aprecien cambios en su sabor y en sus componentes nutritivos. Su riqueza en ácido oleico, ácido graso monoinsaturado, es el principal responsable de que sea más estable a las altas temperaturas en comparación con el resto de aceites, como los de girasol, maíz, soja, todos ellos ricos en grasas poliinsaturadas. En estos últimos las altas temperaturas favorecen la oxidación de las grasas, por lo que se alteran más rápidamente.
Las legumbres contienen distintos compuestos -fibra, oligosacáridos- tanto en la piel como en su interior que son fermentados por las bacterias intestinales causando los molestos gases. Las legumbres resultan más fáciles de digerir y menos flatulentas si se siguen algunos consejos culinarios como:
Resulta más fácil de digerir si además se mastica bien cada cucharada de legumbre y se acompaña la comida con una infusión digestiva.
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