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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.
El 68% de los centros suspende, el 46% propone tratamientos con "productos estrella", uno de cada tres plantea pérdidas de peso poco saludables y en más del 30% los clientes no son atendidos ni por médicos ni por expertos en nutrición
Los técnicos acudieron principalmente a centros de adelgazamiento que ofrecían una primera consulta gratuita. La mayor parte de los centros estudiados utilizan el mensaje de "primera consulta gratuita" como gancho comercial, pero se ha comprobado que esta visita no proporciona al cliente información suficiente para decidir si le conviene comenzar con el tratamiento o si éste resultará efectivo en su caso concreto. Sin embargo, únicamente el 30% de los profesionales facilitó una información aceptable sobre las posibles soluciones. Se considera estimable cuando el tratamiento se adapta a las necesidades del paciente (personalización de la dieta tras un estudio completo previo) y cuando se propone una pérdida de peso de 0,5 a 1 kilo por semana.
Otro dato que no invita al optimismo es el que refleja que el 46% de los centros, muy por encima del 14% del estudio de 2002, recurre a lo que se conoce como tratamientos basados en "productos estrella", lo que, directamente, los descalifica porque ni enseñan hábitos alimenticios correctos ni sirven para mantener a largo plazo la reducción de peso. Así, el cliente debe extremar las precauciones en estos casos, ya que la supuesta "dieta personalizada" que ofrecen muchos de estos centros es, en la mayor parte de las ocasiones, un simple gancho para vender sus propios productos supuestamente adelgazantes. Por tanto, estos centros suelen obtener un doble beneficio: cobran por el tratamiento o las visitas y por los productos que aconsejan adquirir al paciente en el propio establecimiento.
Sólo un 56% de los centros sometidos a estudio sugirieron revisiones de mantenimiento, cuando siempre deben incluir seguimientos periódicos, fundamentales para mantener el peso marcado al cliente como objetivo tras la finalización del tratamiento, de modo que haya menor riesgo de recuperar el peso perdido.
Tampoco fueron positivos los resultados sobre la duración del tratamiento. La pérdida de más de un kilo a la semana es desaconsejable y cada individuo reacciona de forma distinta a los tratamientos, por lo que señalar una fecha fija es incorrecto, algo que, sin embargo, hizo el 36% de los centros visitados (en 2002 esta proporción era del 60%).
Únicamente los médicos especializados en Nutrición y los diplomados y técnicos superiores en Dietética están cualificados para establecer valoraciones nutricionales y hacer recomendaciones dietéticas. Sin embargo, en casi uno de cada cuatro establecimientos visitados se comprobó que los profesionales que atienden en la primera visita a este tipo de centros no poseían la cualificación adecuada para ejercer estas labores. Así, se vio que en algunos centros las personas que atendían eran amas de casa, biólogos, naturistas, psicólogos o comerciales.
Esta falta de profesionalidad tiene, como es lógico, consecuencias. De hecho, se constató que nueve de cada diez de los centros que contaban con personal de atención al público no cualificado en dietética y nutrición suspendieron el análisis.
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