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Biocarburantes: Biodiesel: una realidad con muchas virtudes... y algunos inconvenientes

Las limitaciones en las emisiones de gases de efecto invernadero orientan la atención a un combustible menos contaminante, aunque con un coste de producción mayor y una todavía escasa implantación

Problemas para recoger los residuos

En el resto de los países de la Unión Europea la producción de biodiesel se suele obtener de los aceites extraídos de plantas oleaginosas, especialmente girasol (en Italia) y colza (en países de Centroeuropa). Mientras que en Occidente se ha optado mayoritariamente por los aceites vegetales limpios, en China el aceite de cocinar usado es, junto a las grasas animales, una de las materias primas básicas del biodiesel. Según un informe del World Watch Institute, se calcula que las cocinas de los restaurantes chinos generan millones de toneladas de aceite residual cada año. Su destino hasta hace unos años era o bien desecharlo o bien reutilizarlo en cocinas de menor nivel, lo que ocasionaba frecuentes intoxicaciones alimentarias.

El aceite de fritura usado es una de las alternativas con mejores perspectivas en la producción de biodiesel. Es la materia prima más barata y con su utilización se evitan los costes de tratamiento como residuo. La producción de los aceites usados en España se sitúa en torno a las 750.000 toneladas/año, según cifras de 2004. El informe sobre el marco regulatorio de los carburantes propone reciclar aceite de fritura en biodiesel. Sin embargo, su recogida es problemática, a pesar de que la Ley 10/98 de Residuos establece la prohibición de verter aceites usados. La Comisión Europea propone que el Ministerio de Medio Ambiente y los ayuntamientos creen un sistema de recogida de aceite frito, oleinas y grasas en tres etapas: industrial, hostelería y doméstica.

El coste de producción, el principal problema

Por ahora, el biodiesel no puede competir en precio con el diesel convencional. Sus costes de producción ascienden al doble de los de la gasolina y el gasoil, y eso sin añadir los impuestos. En cuanto a fiscalidad (Directiva 2003/30/CE), el biodiesel está exento del Impuesto de Hidrocarburos, pero su comercialización sí está sometida al Impuesto de Ventas Minoristas de Hidrocarburos (IVMH). No obstante, este inconveniente irá reduciéndose con el tiempo. La tecnología procesadora mejora y se abarata. Hoy, en España, una planta extractora de biocombustible a partir de girasol vale cerca de 2.000 millones de pesetas. Pero se calcula que dentro de diez años costará un 30% menos.

La materia prima también ayuda: los precios de las semillas de girasol, colza y soja bajan cada vez más. Y, comparativamente, los precios del gasoil no hacen más que subir. La competencia se difumina, pero hasta entonces, y salvo contadísimas excepciones, el precio del biodiesel en las gasolineras es el mismo que el del diesel tradicional. Así las cosas, el litro de biodiesel en Navarra oscila entre 0"845 y 0"909 euros, mientras que en Barcelona puede llegar a costar hasta 0"949 euros. En Madrid, el litro de biodiesel no baja de 0"928 euros y puede llegar a cotizarse a 0"932 euros. En las gasolineras valencianas los precios por litro oscilan entre 0"903 y 0"926 euros, y en algunas vizcaínas y sevillanas se puede encontrar desde 0"879 euros.

Las marcas de automóviles no se ponen de acuerdo

Los fabricantes de automóviles no se ponen de acuerdo sobre si este tipo de combustible causa problemas en sus modelos diesel. Mientras algunas marcas de coches lo recomiendan expresamente, otras advierten sobre futuros problemas en el motor. El problema radica en que los aceites vegetales tienen la particularidad de disolver la goma y el caucho, materiales empleados en la fabricación de los conductos y las juntas del sistema de alimentación de los vehículos (latiguillos o manguitos), por lo que con el uso prolongado de un combustible biodiesel 100% se podrían llegar a degradar dichos conductos, produciendo algún poro o pérdida de combustible.

No obstante, todos los vehículos diesel fabricados en los últimos diez años (el 80% de los que circulan en la actualidad), pueden utilizar perfectamente biodiesel, incluso al 100%, sin necesidad de realizar ningún cambio o ajuste en sus motores. De todos modos, ante la imposibilidad de controlar si los vehículos que repostan en las estaciones de servicio están o no preparados para la utilización de biodiesel 100%, actualmente se comercializa tanto en estado puro (el llamado B100) como mezclado con gasóleo en proporciones de entre el 10% y el 20% (los llamados B10, B15 o B20).

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