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A sus ventajas como aislante térmico y acústico, se une su aplicación en la decoración, fabricación de muebles y usos industriales
El uso del pladur en la construcción ha abandonado el carácter anecdótico gracias a sus múltiples aplicaciones. Tanto en usos industriales, como en bricolaje y, sobre todo, en decoración se valora su ligereza y rapidez de instalación. Su precio también es otra ventaja: entre 5 y 30 euros por metro cuadrado.
El coste depende de su composición. El pladur está formado por dos capas de celulosa que recubren una capa interna de yeso, aunque, según la finalidad, el interior puede ser reforzado o complementado con otros materiales como la fibra de vidrio. El resultado es una placa agradable al tacto, resistente y no inflamable, que permite acabados en pintura, papel, barniz e, incluso, soporta el alicatado.
Aunque soporta bien el peso de los libros y otros objetos, es menos resistente que la madera
Respecto a su colocación, el pladur se instala sobre una estructura de acero galvanizado, que sirve de esqueleto sobre el que se clavan las placas, unidas a su vez con un papel especial. Terminada esta operación, los tornillos y posibles imperfecciones se cubren con una masilla especial hasta lograr un acabado uniforme. Es una operación limpia y seca, que no hace tanto polvo como los trabajos de obra, pero que requiere una buena dosis de paciencia para el ajuste correcto de las planchas.
Aunque la estructura original del pladur está formada por yeso y celulosa, la placa interna admite diferentes materiales según la aplicación que se le quiera dar. De este modo, pueden encontrarse placas:
Antes de decidirse por un trabajo de pladur hay que sopesar diversos aspectos y valorar la relación entre calidad y precio. Es cierto que el pladur es un material resistente, duradero y económico, pero el resultado depende del tipo de plancha que se utilice, la ejecución de los trabajos y el uso que se quiera dar a la obra. A tener en cuenta:
Como principal inconveniente destaca una menor resistencia, frente a otros materiales como la madera, aunque está comprobado que soporta bien el peso de libros y otros objetos. Un buen truco es calcular la finalidad de la obra o mueble y, en función de ello, determinar el tipo de placa que se debe utilizar.
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