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Es la cantidad diaria de fibra dietética recomendada para obtener los beneficios de este nutriente: efecto laxante y regulador intestinal, mayor saciedad, disminución del colesterol en sangre y mejor regulación de la glucosa. Tres frutas, una ensalada y pan integral cada día aportan la cantidad recomendada.
Quien sigue una dieta vegetariana y elige los alimentos que están elaborados exclusivamente con ingredientes vegetales puede estar consumiendo, sin saberlo, compuestos de origen animal -en la mayoría de los casos aditivos-, que se añaden a diversos alimentos y cuya procedencia, animal o vegetal, no se describe en la etiqueta.
A continuación se exponen aditivos y otros compuestos que se añaden a alimentos y pueden proceder de animales:
Aditivos:
Vitaminas de venta en farmacias y productos enriquecidos en vitaminas:
Proteínas animales en alimentos
Las pescaderías ya disponen de verdel, también llamado caballa o sarda. Se trata de un pescado azul de la misma familia que el atún y muy fácil de identificar por el particular aspecto de su dorso, cubierto de delgadas líneas transversales de color azul verdoso. Su cuerpo es alargado y fino, y respecto a su tamaño, lo más común es encontrar piezas de unos 30 centímetros y que pesen entre 250 y 300 gramos.
El verdel tiene todas las ventajas de los pescados azules -atún, bonito, sardinas, anchoas, chicharro- y, como está de temporada, siempre resulta más económico. Su carne es rica en ácidos grasos omega 3, cuyo aporte es esencial en la prevención de enfermedades cardiovasculares por disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos en sangre y hacer la sangre más fluida. Esto disminuye el riesgo de formación de coágulos o trombos. El único inconveniente que puede asociarse a este pescado es su contenido en purinas, que en el organismo se transforman en ácido úrico, por lo que no es aconsejable para quienes tienen hiperuricemia o gota.
Es un pescado con bastantes espinas, por lo que en filetes los niños se lo comerán mejor. Como tienen una carne sabrosa y consistente, este pescado se presta a diversas preparaciones que pueden gustar más a los pequeños como la lasaña o el pastel. También se puede añadir a sus platos preferidos, como la ensalada de pasta o el arroz, y servir como ingrediente del bocadillo o el sándwich de desayunos y meriendas. Cocinarlo es fácil, pues admite las mismas técnicas culinarias que las anchoas o las sardinas: a la parrilla, a la plancha, al horno, a la brasa y en papillote.
Un consejo: su piel está perfectamente adherida a la carne por lo que, sea cual sea su preparación, nunca se debe quitar.
La lecitina es un fosfolípido, un tipo de grasa, denominado técnicamente fosfatidilcolina. Todas las membranas de las células del organismo -sobre todo las neuronas- contienen lecitina; les confiere elasticidad. Sin ella, se endurecerían. Funciona como un detergente: permite la disolución de grasas y colesterol y su posterior eliminación. Por ello, se emplea la lecitina de soja como complemento dietético en caso de hipercolesterolemia. Facilita las emulsiones entre agua y grasa, por lo que la industria alimentaria la emplea como aditivo emulsionante y estabilizante (E-322) en la fabricación de repostería, galletería, pastelería, chocolates, margarinas, sopas, etc. Los alimentos más ricos en lecitina son los sesos, la yema de huevo y la soja.En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI