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Detectores de humo, extintores portátiles y un control extremo de los más pequeños de la casa evitarán las peores consecuencias de un incendio en el hogar
En un país que prima de manera creciente la seguridad en ciudades, edificios y redes de transporte, se producen cada año 800.000 accidentes domésticos, dato que apunta al hogar como uno de los principales y más peligrosos escenarios de accidentes: una chispa, un cigarro mal apagado, un cortocircuito o una sartén olvidada en la cocina pueden ocasionar un incendio en cualquier vivienda.
En España se producen a diario entre 50 y 80 incendios domésticos
En Europa mueren anualmente 4.000 personas a causa de los incendios y en España esta cifra ronda los 150 fallecidos; a diario se producen entre 50 y 80 incendios domésticos, que en el 90% de las casos se extinguen sin provocar víctimas. No saber cómo reaccionar llegado el caso puede hacer que un pequeño fuego acabe en tragedia.
Instale en su casa un detector de humo, dará la alarma de incendio con el tiempo suficiente para despertar y huir antes de que sea demasiado tarde. La instalación es sencilla y apenas necesita mantenimiento. El mejor lugar para colocarlo es el pasillo, donde puede ser escuchado desde toda la vivienda. En el mercado puede encontrar una amplia gama que comprende desde los icónicos -sensibles ante los humos invisibles-, los termovelocímetros -sensibles ante los cambios de temperatura-, los ópticos -sensibles a los humos visibles- y, finalmente, los detectores que actúan ante la presencia de llamas. También son útiles los detectores térmicos que avisan cuando se alcanza el máximo de temperatura fijado previamente. Todos los detectores deben estar complementados con indicadores como luces de aviso o sirenas.
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