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Sensores de obstáculos para vehículos: Aparcar con precisión y sencillez

Instalados de serie en muchos vehículos, estos radares de aparcamiento advierten de la presencia de obstáculos fuera del campo de visión, aunque obligan a estacionar con más cuidado para no dañar los sensores

Después de décadas de sacar la cabeza por la ventanilla, de salir del coche para calcular la distancia entre los vehículos ya aparcados y de acudir periódicamente al taller por los desperfectos cometidos en las maniobras de los más de 27 millones de automóviles que circulan por nuestro país, en los últimos años se ha extendido lo más parecido a una solución. Los técnicos de las empresas de automoción han diseñado un radar de aparcamiento basado en unos sensores que se instalan en los parachoques, generalmente en los traseros, que informan de los obstáculos que se hallan en los ángulos muertos de visión y de la distancia para maniobrar de la que se dispone. Sin embargo, también obliga a estacionar con más cuidado para evitar romper con un leve golpe uno de sus delicados sensores.

Su funcionamiento es muy sencillo: se activa cuando se utiliza la marcha atrás y detecta todo obstáculo -otros vehículos, personas, animales- a una distancia de entre 1,5 y 2 metros, según el modelo. La información se envía a una unidad de control que gestiona los datos y que un altavoz convierte en una señal acústica, que aumentará su frecuencia a medida que se aproxime al obstáculo. Este sonido se convierte en un pitido continuo cuando la distancia es inferior a los 30 centímetros. A esta alerta se le puede sumar una visual con el fin de mejorar la precisión de la maniobra, que utiliza un equipo de luces LED o una pantalla LCD que pasa del verde al amarillo y de éste al rojo cuanto más cerca se halle el otro vehículo, contenedor o bordillo: el verde avisa del obstáculo desde los 1,5 metros hasta los 50 centímetros, el amarillo informa que se halla a una distancia entre 50 y 30 centímetros y el rojo advierte de que el automóvil se encuentra entre los 30 y los 10 centímetros.

Diversidad de opciones

El abanico de modelos se abre dependiendo de los extras que se añadan a este sistema:

  • Tecnología asimétrica: Su unidad de control gestiona independientemente los datos enviados por cada sensor. Estos datos se reflejan en la pantalla indicando en qué lado se encuentra el obstáculo más cercano.
  • Inalámbricos: Ahorran el trabajo de la instalación de los cables entre la unidad de gestión y el habitáculo (los cables entre los sensores y la unidad de gestión se tienen que seguir instalando).
  • Pantalla integrada: Son los modelos cuya pantalla LCD viene integrada en un espejo retrovisor interior.

¿ULTRASONIDOS O ELECTROMAGNÉTICOS?

Los asistentes de aparcamiento se pueden dividir según la tecnología de detección que utilicen, que además condiciona el método de instalación de los sensores. A los primeros modelos de detección por infrarrojos, hoy ya algo desfasados, se suman los dispositivos llamados de tercera generación, que son los que hoy dominan el mercado, y que utilizan dos sistemas distintos: el de emisión de ultrasonidos y el de microondas (emite ondas que detectan alteraciones electromagnéticas).

  • Los sensores de ultrasonidos: son unos pequeños cilindros, entre dos y cuatro según el equipo adquirido, de unos 19 milímetros de diámetro (como una moneda de 1 euro) que emiten ondas de ultrasonidos a 40 kiloherzios que rebotarán en los obstáculos abarcando un ángulo entre 130º-160º horizontalmente y 50º-60º verticalmente. Se encastran en el parachoques, por lo que es necesario hacer unos agujeros. El problema de los ultrasonidos es que son bastante direccionales y puede haber un obstáculo que no entre en el campo de detección de ninguno de los dos sensores del conjunto básico. En la mayoría de coches en que vienen de serie hay cuatro, y a veces cinco, sensores, pero en los equipos básicos sólo dos, dejando parte del parachoques -ciego-, por lo que es aconsejable instalar dos sensores más. Además, los sensores pueden sufrir interferencias producidas por otros aparatos ultrasónicos. El precio oscila entre los 80 y los 140 euros.
  • El sistema de detección electromagnético o de microondas: se basa en la detección de alteraciones del campo electromagnético producida por los objetos sólidos. Su instalación es más sencilla, ya que los sensores vienen integrados en una tira de aluminio que se coloca dentro del parachoques, por lo que no es necesario realizar agujeros. Además, la cobertura de detección es completa y no precisa de la instalación de sensores suplementarios, como ocurre con los sistemas basados en los ultrasonidos. Hay que tener en cuenta que debido a que este sistema informa de alteraciones en el campo electromagnético, sólo detectará obstáculos cuando el coche esté en movimiento, dejando de emitir pitidos en el momento en que pare la maniobra de aparcamiento, reactivándose en cuanto el vehículo vuelva a moverse. El precio varía desde los 80-110 euros hasta los 300 que cuestan los de manos libres Bluetooth.

 

CONSEJOS

  • Se recomienda no pintar los sensores porque reduce su capacidad de detección y puede llegar a inutilizarlos. Lo mejor es buscar la manera de integrarlos estéticamente o adquirir unos ya pintados de serie en el color deseado.
  •  Aunque todos los fabricantes coinciden en que éste dispositivo reduce el estrés producido al aparcar, si se es sensible a los sonidos estridentes es posible que el estrés producido por el beep beep sea igual o mayor que el que intenta evitar. Por eso es recomendable adquirir un kit cuyo volumen sea regulable.
  • Ambas tecnologías son muy sensibles a la suciedad. Una lluvia de fuerte intensidad y el barrillo que se pueda encontrar en la carretera pueden influir en la eficiencia de los sensores. Es aconsejable revisarlos y limpiarlos.
  • No está de más intentar que los sensores del parachoques se incluyan en el seguro del vehículo, dado que todavía es un sistema poco extendido a nivel europeo, por lo que es más que probable que alguno de nuestros sensores se rompa porque otro conductor siga aparcando por el método de contacto.
  • No se debe olvidar que es un sistema auxiliar que sólo añade seguridad y que, en ningún caso, sustituye la visión del conductor.

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