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Cunas y camas infantiles: Un descanso plácido y seguro para los más pequeños

Los niños necesitan una cama confortable, funcional

El correcto descanso los más pequeños de la casa repercute en su buen desarrollo y en su crecimiento. De nada sirven los trucos para que el niño se relaje y duerma de un tirón si el lugar que le ha sido asignado para conciliar el sueño es incómodo y poco funcional.

Los bebés no deben utilizar almohada porque pueden forzar la curvatura natural de su cuello

No obstante, en el mercado no se halla una cama ideal para los niños. Comodidad y seguridad son los objetivos primordiales, pero también es importante que se adapte al crecimiento del pequeño sin necesidad de afrontar un gasto desmedido.

La cuna, seguridad ante todo

  •  Si no se dispone de mucho espacio en la habitación de los padres y madres, el bebé puede dormir durante los primeros meses -máximo hasta los cuatro o cinco- en un capazo o en un moisés, que mide unos 80x30 centímetros. Su fondo debe ser rígido y plano, con los bordes altos y acolchados, y preferiblemente de algodón.
  • La cuna debe ser de madera, sólida, estable y segura, y homologada según la normativa europea UNE-E 716-1.
  • La largura de la cuna debe ser al menos 20 centímetros más larga que la altura del niño y el ancho debe tener un mínimo de 60 centímetros.
  • La altura es modificable en función del tamaño y el crecimiento del bebé. Cuando es más pequeño, la base se eleva para que l (Debe tener una altura interna mínima de 60 centímetros en la posición más baja de la base, y de 30 centímetros en la posición más alta de la base.
  • La distancia entre los barrotes debe ser mayor de 4,5 centímetros y menor de 6,5 centímetros, y deben estar colocados de modo que el niño no pueda encontrar un punto de apoyo para trepar.
  • La distancia entre las láminas del somier debe ser de 6 centímetros como máximo y la mayor distancia posible entre éste y el bastidor debe ser de 2,5 centímetros por los dos lados.
  • Se debe instalar en la cuna un protector o chichonera para evitar que el niño se haga daño con los laterales y el cabecero de la misma. Amortiguará los posibles golpes del bebé cuando se mueva o juegue en la cuna.
  • Si tiene decoraciones o calcomanías, éstas deben estar bien pegadas, de forma que el niño no las pueda arrancar.
  • Es indispensable que al menos dos de las ruedas puedan bloquearse.
  • Puede ahorrar algún dinero comprando una cuna convertible que se va transformando a medida que el niño va creciendo. Puede servir como mini cuna y como corralito, y cuna grande cuando sea preciso. Las hay que llegan a transformarse en cama, en dos sillas o en un mini sofá, con lo que se puede aprovechar el espacio que queda debajo para poner un cajón ropero.

Una cama a su medida

  •  La cama no debe tener esquinas puntiagudas que puedan hacer daño al niño.
  • No debe ser muy alta para evitar los riesgos de golpe por caída.
  • Durante los primeros meses en los que el pequeño duerma en la cama se debe colocar una barandilla en uno o en los dos laterales. Evitará que el niño corra el riesgo de caerse.
  • La cabecera debe ser lo más sencilla posible, evitando los barrotes que ofrezcan peligro al niño.

El colchón, ajustado

  • El colchón debe ser más bien duro y ha de estar perfectamente ajustado a la estructura de la cuna, evitando que queden huecos por donde el niño pueda meter un brazo, una pierna o la cabeza, con el consiguiente peligro de asfixia en este último caso.
  • Ha de tener un espesor mínimo de 10 centímetros y debe ajustarse bien a la cuna, de forma que como máximo queden 2 centímetros por cada lado entre éste y las barandillas laterales.
  • Los fabricantes de cunas tienen la obligación de indicar las dimensiones del colchón que mejor se adapte a cada modelo.

Almohada, mejor sin ella

  • Los bebés no deben utilizar almohada porque puede forzar la curvatura natural de su cuello, ya que al tenerlo pequeño y la cabeza proporcionalmente más grande que el resto del cuerpo, el hombro impide un apoyo adecuado.
  • Otra razón para evitar su uso es que si el niño se voltea puede quedar tumbado boca abajo y respirar su propio anhídrido carbónico con un desenlace fatal.
  • Si necesita estar reclinado es mucho mejor colocar una toalla bajo el colchón que eleve la mitad de su cuerpo y no sólo la cabeza.
  • A partir de dos años ya pueden usar almohada, pero debe ser bastante fina o poco alta, que no sea muy blanda y que sea del mismo tamaño que la cama. Debe llevar una funda lavable de un tejido muy suave y los materiales han de ser de fibra porque facilitan la respiración y la oxigenación.

Ropa de cama, ligera y sin plumas

  • La ropa de cama debe abrigar al niño sin darle excesivo calor. Elija prendas de tejidos suaves, que pesen poco.
  • Evite los edredones y los nórdicos con relleno de pluma, pueden producir alergias, y están totalmente desaconsejados si su hijo es asmático. Decídase por uno de fibra o acrílico, que además tienen la ventaja de poder lavarse en la lavadora.

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