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Las compras navideñas abarrotan neveras y congeladores, de los que se obtiene mayor rendimiento a nada que se sigan unas sencillas pautas
Los frigoríficos de los hogares de nuestro país se llenan en estas fechas de alimentos en un frenesí de celebraciones y comidas pantagruélicas. Un número creciente de consumidores opta por adquirir los productos con antelación con el fin de escapar de la tradicional y exorbitante escalada de los precios. Para los previsores, y también para los que no lo son, el correcto almacenamiento de los alimentos es esencial para reducir el riesgo de intoxicaciones alimentarias o los disgustos que puede ocasionar tener que tirar a la basura auténticos tesoros, por el coste que ha supuesto para el bolsillo, gastronómicos. En las siguientes líneas encontrará las pautas para conservarlos en perfectas condiciones.
La temperatura del frigorífico debe oscilar entre 2 y 4 grados centígrados. Si es menor, los alimentos pueden congelarse parcialmente y si supera los 4 grados comienza el crecimiento bacteriano.
La carne y el pescado fresco son los alimentos más perecederos, por lo que deben colocarse en los estantes más cercanos al congelador, donde la temperatura es de unos dos grados. Guárdelos en recipientes cerrados con una rejilla en la base para evitar el contacto con el jugo que desprenden.
Los alimentos o platos cocinados deben refrigerarse o congelarse en un plazo de dos horas. Si los mantiene a temperatura ambiente durante más tiempo (incluso menos de dos horas si la temperatura es alta), las bacterias se pueden reproducir hasta alcanzar niveles nocivos, por lo que el consumo de estos alimentos resulta arriesgado para su salud.En CONSUMER EROSKI nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI