Saltar el menú de navegación e ir al contenido
¿Cómo funciona el servicio de recogida de nuestras ciudades?
El aumento de población y el desarrollo de la sociedad de consumo plantean uno de los mayores problemas actuales: la creciente generación de residuos sólidos urbanos y su necesidad de reciclarlos y de reducirlos. Cada español tira 500 kilos de basura doméstica al año, una media algo inferior a la europea, que ronda los 550 kilos. Éste es el trayecto que permite la transformación de basura en materia prima.
Lograr la máxima valorización y recuperación de la materia inerte reciclable depende de una eficiente selección doméstica. El aumento de la cantidad de basura doméstica radica en materia no orgánica, es decir, susceptible de ser reciclada. Pero todavía hoy separamos muy poco: del kilo y medio diario, un escaso 15% (en algunas comunidades este dato alcanza el 25% pero en otras no rebasa el 10%) se deja listo para reciclar. En los países nórdicos, casi la mitad de la basura es reciclable, y la cantidad de basura generada por habitante es significativamente menor (no llega a los 400 kilos al año).
El camión retira el contenedor que le corresponde en cada ruta (envases, papel-cartón, orgánica y restos, o vidrio). Los residuos son transportados hasta alguno de los 83 Centros de Tratamientos de Residuos Urbanos distribuidos por todo el país, que están integrados por dos áreas de tratamiento diferenciadas: planta de reciclaje y vertedero controlado.
Descarga
El camión vuelca en una nave los productos reciclables, que son clasificados en grupos: papel y cartón (37%), vidrio (15%), plástico (14%), metal y envases de brik (8%). Un 26% es rechazado. Cada uno de ellos entra en el proceso de selección de manera individualizada. La primera criba la realizan operarios que desechan materia orgánica en una cabina de triaje inicial. En este espacio se está implantado en gran número de plantas robots que seleccionan los residuos de acuerdo a parámetros visuales, aunque todavía está presente sólo en un 10% de los centros españoles.
Selección mecánica: trómel (criba rotativa)
Tras esta selección, la basura pasa por un trómel que separa, gracias a la acción conjunta del aire e imanes, los desechos que no pertenecen a la cadena en curso. Por ejemplo, si se está seleccionando plástico, se eliminan los briks y demás residuos, que pasarán de nuevo por el proceso en su turno.
Triaje manual
En la cabina de triaje y selección principal, numerosos operarios criban la basura. Algunos materiales serán rechazados para la planta y se llevarán a la zona de vertido. Los demás se separan en sus correspondientes contenedores. De allí, pasarán por un aspirador, en el que campos magnéticos obtienen los metales que se destinan a su correspondiente contenedor. El vidrio, el papel, la chatarra, el brik y el plástico están listos para ser empaquetados.
Material reciclado, materia prima
Una vez seleccionados y empaquetados por naturalezas, los diferentes productos son preparados para transportarlos a empresas que los aprovechan como materia prima para crear nuevos artículos. El 48% del papel que entró en la planta servirá para elaborar de nuevo papel. El 56% de los envases de cartón serán de nuevo envases. El 40% de vidrio volverá a ser botellas. El 100% del metal tomará de nuevo su curso. El 7% del plástico lo será de nuevo, y el 3% de brik será útil.
Descarga de materia orgánica
Los desechos orgánicos llegan a la zona de vertido, que está divida en celdas. Se trata de espacios de en torno a 2.000 metros cuadrados que una vez llenos de basura se tapan con tierra con el fin de facilitar la fermentación anaerobia de la materia orgánica.
Conversión en gas
Cada celda dispone de drenaje para la canalización de lixiviados (líquidos resultantes del proceso de disolución de metales) hasta la red de colectores. Este sistema centralizado de extracción y conducción hace que estos gases sean energéticamente aprovechables. Genera energía suficiente, en función de las características de la planta, para convertirla en autosuficiente. Además, logra eliminar las posibles afecciones por olores o incendios.
La cereza: algo más que un fruto
Mercancías que vuelan
Sobre los cimientos de la palabra
Esquí alpino adaptado: reto y sacrificio vestidos de blanco
El camino de la electricidad
El viaje de un buen deseo
La enseñanza musical: una sinfonía de cuatro movimientos
La ciudad flotante del transporte
Un bocado con suspense
Un caramelo esculpido en el corazón del Pirineo
Cultivo de rosas, el paisaje más impresionista
Campesinas del mar
¿Cómo se reciclan los aparatos eléctricos?
Rincones de vida
La receta de la eterna juventud
Iluminar más para ver menos
De alimento básico a manjar de reyes
Una luz en la oscuridad
La piel de la dehesa
Ocaso y esplendor en los humedales
Mucho más que apagar fuegos
Ir con lana y salir esquilada
El mar entre cuatro paredes
Operación: el viaje del arte
Las bambalinas de una estación de esquí
En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI