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Equipos especializados invierten muchas horas de trabajo -matutino, vespertino y nocturno- para hacer de las playas un lugar seguro y agradable, y en los últimos años, también sostenible
Terminada la jornada y aprovechando la retirada de bañistas, un equipo se dispone a recoger la basura más voluminosa y a filtrar la arena con una máquina cribadora. La limpieza de la arena es clave para ofrecer una playa higiénica y segura. La arena ha de ser oxigenada diariamente mediante volteo, con esto se evita el riesgo de incubación de bacterias patógenas.
Grupos de operarios se disponen a "limpiar" la cara al espacio que más personas congregará a lo largo del día. Se trata de recoger los desperdicios que el mar ha depositado durante la noche y que marcan con una línea hasta dónde subió el agua. Pese a lo que pudiera parecer, la gran mayoría de la basura de un arenal no la dejan los bañistas, sino que la trae el mar. Sin embargo, también es basura humana, sólo que proviene de los barcos o de desagües.
Llega el momento de limpiar, con escoba y agua, las rampas de acceso y las pasarelas que transitan las diferentes partes de la playa. También hay que quitar la suciedad acumulada en las plataformas marinas, higienizar los lavapiés, repasar las duchas y desinfectar los urinarios. Vaciar papeleras y reponer elementos como los conos de plástico individuales para depositar materiales no biodegradables (colillas, pipas...) son otras de las labores.
Personal sanitario, socorristas y asistentes de ocio se dan cita a las 9 de la mañana para distribuirse el trabajo, repasar el material del botiquín, comprobar el estado de la señalización, ordenar las balizas de seguridad, colocar la bandera verde, amarilla o roja en función del estado de la mar y ensayar la megafonía. A partir de ese momento se trabaja sin descanso en turnos de 6 horas.
El chiringuito arranca a pinchar su música, las hamacas ocupan su espacio y los toldos hacen sombra. La playa está lista para 12 horas de sol y de ruido que, gracias a la porosidad de la arena, queda silenciado, porque si se escuchara en un espacio liso sería ensordecedor.
Profesionales cualificados se dirigen periódicamente a los puntos señalados de control para realizar el análisis microbiológico del agua. Cada punto de muestreo es representativo de una zona de baño y es elegido al considerarse susceptible de estar contaminados por su cercanía a desagües, fábricas o lugares críticos. Las aguas pueden valorarse como óptimas y aptas, que no necesitarán de intervención, o no aptas, en cuyo caso deberá publicitarse y adoptar medidas para prohibir su uso.
Cada vez son más numerosas las playas que incorporan puntos limpios, es decir, espacios donde se recogen basuras bajo criterios de reciclaje, pero no falta en ninguna playa son papeleras.
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