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Las mejoras técnicas han abaratado el precio y disminuido el consumo energético de los aparatos de aire acondicionado.
Los sistemas de aire acondicionado han ido, poco a poco, dejando a un lado su etiqueta de "opción exclusiva de las élites económicas" hasta llegar a convertirse en un electrodoméstico más, relativamente asequible, funcional y muy útil para sobrellevar los rigurosos veranos de buena parte de nuestro país. Gracias a las innovaciones tecnológicas y a la presión del mercado, los equipos de aire acondicionado cada vez consumen menos, eso sí, siempre que se utilicen de forma adecuada y la instalación se haya realizado atendiendo a las necesidades del espacio.
DESCONECTE EL APARATO cuando no haya nadie en la casa o en la habitación que esté refrigerando.
APAGUE EL APARATO de aire acondicionado unos minutos antes de irse a la cama. La sensación térmica perdurará durante un tiempo por la inercia térmica del ambiente y no consumirá energía.
EN VERANO, ventile la casa cuando el aire de la calle sea más fresco (primeras horas de la mañana y durante la noche). No abra las ventanas con el aparato de aire encendido.
EVITE QUE los electrodomésticos que generan calor se encuentren en las habitaciones refrigeradas.
APAGUE LAS LUCES cuando
no sean necesarias. Además de luz, desprenden calor.
LAVE LA ROPA y dúchese a primera o a última hora del día. Estas actividades producen humedad y aumentan la que hay en el hogar, lo que obliga al sistema a funcionar a más potencia.
REVISE EL SISTEMA de conductos una vez al año para detectar fugas. El mantenimiento adecuado y la limpieza de los equipos prolonga su vida y ahorra energía.
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