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Protocolo: Invitados y anfitriones perfectos

La clave para disfrutar de un encuentro de compromiso o amistoso es hacer de la comodidad la mejor de las virtudes

La "temporada alta" no es un concepto aplicable sólo a los periodos vacacionales por excelencia. También las ceremonias civiles y religiosas se concentran en pocas semanas y tienen su propia temporada alta. Mayo y junio son, con diferencia, los meses preferidos para contraer matrimonio y los más habituales hacer la primera comunión.

Más del 50% de las 250.000 bodas, casi 200.000 comuniones y cerca de 300.000 bautizos celebrados en España en 2005 se concentraron después de Semana Santa y antes del verano. Fiesta para unos y compromiso para otros, estas ceremonias se rigen por usos y costumbres que no siempre se conocen y ponen a prueba tanto a anfitriones como a invitados. Por ello, siempre resultará útil que unos y otros tomen como referencia algunas pautas para lograr el principal objetivo: disfrutar de la jornada.

Antes de la celebración

Quien invita

  • El carácter más o menos íntimo que se quiera imprimir al acto condicionará toda la preparación, pero la sensación de comodidad de los participantes es una meta irrenunciable.
  • La confección, no siempre sencilla, de la lista de invitados puede incluir a los compromisos familiares, sociales y laborales, o sólo a las personas que se desea ver. Las dos decisiones son válidas. No obstante, conviene tener clara la opción elegida para evitar discusiones, malestar e incomodidad.
  •  La fiesta es un reflejo de quien la organiza. Los invitados, por lo general, conocen a los anfitriones y pueden hacerse una idea del carácter y contenido del acto.
  • La invitación puede realizarse por teléfono, por correo electrónico o por correo postal, pero siempre hay que hacerla. No se debe dar nunca por sentado que alguien debe sentirse invitado porque se le dijo en algún momento.
  • Si hay confianza con los invitados, se puede incluir en el envío una tarjeta con los números de la cuenta bancaria o con el comercio en el que se ha acordado una lista de regalos.
  • Si se invita a una familia al completo, se debe especificar.
  • Hay que fijar el lugar en el que se sentarán los invitados en el banquete, bien por medio de tarjetas con nombres delante de cada cubierto, o bien con un listado de mesas y la relación de personas que las ocupan.
  • Cuando se organiza la distribución de los invitados, conviene evitar encuentros no deseados entre personas que no mantienen una buena relación. También es importante ubicar a los invitados que acuden en solitario en un grupo en el que puedan sentirse cómodos.

El invitado

  • Debe valorar la oportunidad, la obligación y el deseo de acudir.
  • La duda es una señal de posible incomodidad. Se trata de una celebración. Si no se vive así y el compromiso es eludible, es mejor agradecer pero rechazar la invitación. Conviene comunicarlo cuanto antes y sin explayarse en justificaciones. Es suficiente alegar la imposibilidad de disponer del día y remitir, si así se considera, un presente de valor testimonial.
  • Si se acepta la invitación, hay que hacerlo cuanto antes para crear los mínimos problemas posibles a los anfitriones.
  • Puede aprovechar el contacto para preguntar con tranquilidad qué regalo se puede hacer, si se ha preparado una lista o si se prefiere recibir dinero.
  • Se deben evitar los regalos muy ostentosos, con independencia del poder económico que se tenga. En las bodas, lo mejor es enviarlo con anterioridad y evitar objetos personales.
  • Aunque se tenga confianza, incluso mucha confianza con el anfitrión o la anfitriona, nunca se deben poner condiciones ni exigencias de ningún tipo.

La ceremonia

Quien invita

  • Sea civil o religiosa, la ceremonia obedece a unos requisitos formales que deben cumplimentarse con anterioridad.
  • Si se precisan padrinos, madrinas o testigos, hay que ofrecerles todo tipo de datos sobre su papel.
  • Si se quiere contar con la participación de algún invitado, conviene hacérselo saber con antelación.
  • Si hay que formalizar algún tipo de pago (el coro, al oficiante, al chófer), lo mejor es encargar esa tarea a alguien de confianza.
  • Se deben respetar los horarios. La puntualidad es una virtud y, en estas ocasiones, una obligación.
  • En una boda, el primero en llegar es el novio con la madrina. Juntos esperan a los invitados, a quienes indican la conveniencia de entrar en el templo, el ayuntamiento o la sala donde se celebre la ceremonia. Después llegará la novia.
  • En un bautizo, una comunión o un aniversario, los primeros en llegar son los anfitriones.
  • Conviene decidir con antelación el cortejo y la colocación de los principales protagonistas. Si es necesario, se pueden utilizar etiquetas en los bancos. Se recomienda tener en cuenta a las personas mayores para habilitarles asiento.
  • En la medida de lo posible, es mejor prever el orden de las sesiones fotográficas.

Quien es invitado

  • La puntualidad es conveniente.
  • Hay que atender las indicaciones de las personas que tienen la confianza de los organizadores.
  • En la elección del vestuario, se debe tener presente que muestra nuestra manera de ser, pero en esta ocasión también refleja el respeto al evento y, sobre todo, a quien invita. No hay que perder el propio estilo pero tampoco imponer con él las convicciones personales. Si se ha elegido acudir a la ceremonia, se han aceptado sus normas, y en la mayoría de las ocasiones se requiere cierta etiqueta. Si el hombre no utiliza corbata, es aconsejable que en estas celebraciones haga una excepción, aunque no es condición obligatoria.

En la fiesta...

Quien invita

  • Conviene evitar las demoras para comenzar el banquete. Los invitados están esperando.
  • En la medida de lo posible, se aconseja departir unos segundos con todos y presentarse a aquellos a los que no se conozca.
  • Si se recuerda el regalo, es todo un detalle agradecerlo y señalar lo acertado de la elección.
  • Si es  una boda y hay baile, la etiqueta indica que lo abre el padre con la novia. Pasados breves minutos, el novio pide permiso para bailar con la novia y le cede al padrino la madrina. Después se irán sumando el resto de parejas. Pero esto es sólo una fórmula que se puede modificar de acuerdo al criterio propio.
  • Llegada la hora de terminar, es una gentileza que los novios estén cerca de la puerta despidiendo a los invitados.

Quien es invitado

  • Se aconseja puntualidad.
  • Conviene ocupar los asientos sin cuestionarlos.
  • En el banquete, se recomienda presentarse ante el resto de compañeros de mesa si no los conoce.
  • No hay que abandonar la mesa hasta el final.
  • Los temas de conversación deben evitar asuntos polémicos.

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