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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Visitados 425 lugares y establecimientos públicos "libres de humo" en 18 ciudades españolas: La ley antitabaco comienza a rendir frutos: se fuma mucho menos que hace tres años en lugares públicos

Pero el informe proporciona datos preocupantes: había niños y jóvenes fumando en la mitad de las discotecas para menores, y en tres de cada cuatro casos en que se vio fumar en lugares con zona de fumadores, se fumaba fuera de ellas.

No se habilitan suficientes zonas para fumadores

Algunos lugares públicos, lo dice la ley, pueden tener zonas de fumadores. Lo curioso es que en la mayoría de ellos aún no se han creado. En este informe, de las 215 zonas que podrían contar con zona de fumadores, sólo 122, el 56%, las tienen. Este es el caso de aeropuertos (sólo en tres de los 18 visitados se vieron zonas de fumadores), centros comerciales (cuatro de 20), estaciones de tren (cuatro de 18) y de bus (seis de 18). Pero otros, como bares y restaurantes de más de 100 metros cuadrados (72 de los 90 analizados contaban con zona de fumadores) discotecas para adultos (19 de 30), hoteles (14 de 20), sí aprovechan esta posibilidad. El problema es que no lo hacen como debieran: sólo el 43% de los espacios públicos que pueden habilitar zonas para fumadores las poseen en la actualidad bien señaladas (identificadas como tales y con la advertencia "prohibido el acceso a menores de 16 años"), y lo más importante, adecuadamente separadas y aisladas del resto del establecimiento o espacio público; el resto, casi seis de cada diez de estos lugares públicos, no cumplen la norma. Las zonas para fumadores separadas con mesas, cordones o estanterías no están bien habilitadas porque, según la ley, han de estar completamente aisladas de las zonas en que no se puede fumar. En algunos casos, los responsables de estos locales se justificaron diciendo que esas zonas disponen de "sistemas de ventilación potentes". Pero esto no es suficiente. Establecimientos de hostelería y otros espacios e instalaciones públicos a los que la ley autoriza a crear zona para fumadores deben hacerlo adecuadamente, esto es, de modo que se respete el derecho de los no fumadores a no respirar el insano humo generado por la combustión del tabaco. Sin embargo, no en todos los lugares la situación fue tan negativa: casi siete de cada diez hoteles y estaciones de bus tenían estas zonas bien instaladas y delimitadas.

Las menos correctas fueron las de las discotecas para adultos: sólo dos de las 30 visitadas las tenían correctamente señalizadas.

Para acotar dichas zonas de fumadores, ya hablando en general, se habían empleado: "paredes" de cristal (48% de los casos), biombos (27%), salas separadas (23%) y cordones (2%). Un bar granadino no tuvo mejor ocurrencia que emplear toneles apilados para separar una zona de otra.

Olor a humo y colillas

Una cosa es que en un par de visitas de tres cuartos de hora cada día a un lugar público se pueda ver a alguien fumando, y otra bien distinta que se haya fumado o no durante el resto del día. A modo de complemento del dato de la proporción de espacios en los que se vio fumar, los técnicos de CONSUMER EROSKI anotaron otros dos, menos anecdóticos de lo que pudieran parecer: el olor a humo de tabaco y la existencia de colillas en el suelo. En el 15% de los lugares públicos visitados se percibió el inconfundible olor a humo de tabaco; donde más, en discotecas, metro, y bares -restaurantes de más de cien metros cuadrados. Por cierto, ni los hospitales se libran: olía a tabaco en los vestíbulos de uno de cada seis visitados, cuando la ley prohíbe fumar "en los hospitales y en el recinto de los mismos". Por otro lado, en casi el 30% de los lugares visitados, se veían colillas en el suelo. Donde más se observaron pitillos ya consumidos fue en donde más se fuma, en las discotecas para mayores (en el 80% de ellas había colillas en el suelo), y los párkings cubiertos (donde no sólo no se puede fumar, sino tampoco habilitar zonas para fumadores) en un 54%. También se encontraron colillas en la mitad de las visitas a las instalaciones del metro, cuando está prohibido fumar en cualquier zona de este espacio público. En los mercados de abastos, donde la restricción es también total, se encontraron colillas en un 45% de las visitas colillas cerca de los puestos de la alimentación, en ascensores, etc.

Los empleados fuman mucho menos que hace tres años

Este informe no sólo demuestra que se fuma mucho menos en los espacios públicos que hace tres años (especialmente llamativo es el descenso en universidades, aeropuertos y estaciones de tren y de bus), sino también que los empleados que trabajan en ellos fuman también en muy menor medida que en 2003. Para que esta norma restrictiva del consumo de tabaco la cumplan los usuarios, parece imprescindible que los empleados lo hagan sin excepción. Y la verdad es que su conducta al respecto es muy satisfactoria: sólo en el 1% de los espacios públicos visitados fumaba algún empleado, mientras que en 2003 eran el 24% los lugares públicos en los que los empleados fumaban.

Por otro lado, los técnicos de CONSUMER EROSKI preguntaron a los empleados de las instalaciones visitadas si se podía fumar o no, siempre en los casos en que se habían visto personas fumando en lugares prohibidos.

Casi cuatro de cada diez empleados consultados en lugares que no tienen permitido crear zonas de fumadores (institutos, discotecas de menores, ayuntamientos, bancos o cajas, mercados, metro, museos, párking, universidades), respondieron "no se puede fumar", pero se abstuvieron de indicar nada a quienes están fumando. Dos de cada diez, aun siendo conscientes de que no se podía fumar, reconocían que "todo el mundo lo hace"; de todos modos, lo más importante es que sólo el 8% de los empleados requeridos recriminaron la actitud de quienes fumaban, llamándoles la atención.

Caso especial es el de las discotecas para menores, donde cuatro de cada diez empleados reconocieron que no se podía fumar en el local pero no dijeron nada a los niños y adolescentes infractores. Uno de cada cuatro empleados de estas discotecas comentaron "no se puede fumar pero todo el mundo lo hace".

Máquinas expendedoras y estancos

La nueva legislación establece que "sólo se podrá vender tabaco en expendedurías de tabaco (estancos) o a través de máquinas expendedoras", y estas últimas estarán ubicadas exclusivamente en el interior de los lugares donde no se prohíba fumar y a la vista de los responsables del establecimiento. La investigación de CONSUMER EROSKI revela que este dictado se cumplía en el 82% de los casos en que se vio venta de tabaco en los lugares visitados. Sin embargo, por citar algunos ejemplos, en un 4% de las visitas (el 22% en los bares de las estaciones de tren y el 10% en hoteles), los técnicos fueron testigos de la venta directa de tabaco por parte de un empleado, lo que está prohibido.

Otra irregularidad fue que una de cada 13 máquinas de tabaco, a pesar de que la ley lo prohíbe, proporcionaba otros artículos, en su mayoría mecheros. Asimismo, se vio cómo se vendía tabaco a menores en una estación de tren, en varias discotecas y en un centro comercial.

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