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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

CDs vírgenes grabables y regrabables: Muy diferentes en precio, no en calidad

Su durabilidad apenas difiere, por lo que el precio y la velocidad a la que pueden ser grabados son claves en su elección

 El primer medio de almacenamiento digital masivo, el Compact Disc (CD), ha cumplido su primer cuarto de siglo. Lo que comenzó siendo un sistema para almacenar música (el primero que permitía reproducir sin pausas la Novena sinfonía de Beethoven), sirve hoy para guardar cualquier información digitalizable, desde fotografías hasta películas enteras. Y no pierde vigencia: incluso los sistemas llamados a sustituir al DVD (Blu-ray y HD-DVD) comparten con el CD tamaño y forma y, lo que es más importante, sus reproductores leen sin problemas los ya veteranos CDs. ¿El motivo de esta longevidad poco habitual en el mundo tecnológico? A pesar de lo 'exiguo' de su capacidad (seis veces menos que un DVD) los grabadores y discos compactos vírgenes son muy económicos y su capacidad de almacenamiento resulta suficiente para la mayoría de usos domésticos.

Se han analizado en el laboratorio diez discos grabables (esto es, que sólo pueden ser grabados una vez, conocidos por las siglas CD-R) y otros diez regrabables (se puede borrar y volver a grabar en ellos, CD-RW). Los que sólo admiten una grabación cuestan prácticamente la mitad que los segundos. Las diferencias de precios entre ellos son significativas: en los CD-R desde los 0,40 euros de E.com y ThinkXtra hasta los 1,10 euros de Philips y en los CD-RW desde los 89 céntimos de TDK y Super Max 2000 hasta el 1,50 euros de Emtec. La mejor relación calidad precio de los grabables (CD-R) es Verbatim, que supera todas las pruebas y es uno de los más baratos (0,45 euros). Entre los regrabables (CD-RW), es TDK, el más barato y con una buena calidad global.

Más que datos y audio

Aunque algunos compactos afirman estar indicados para "datos" y otros para "datos y audio" lo cierto es que los veinte guardan la información que deseemos: bien sea música, documentos o vídeo. El laboratorio comprobó que la capacidad de los veinte es, al menos, de 700 megabytes (lo que afirman en sus etiquetados, lo cual equivale a 80 minutos de música si se graba como un compacto de música convencional).

No hay diferencia entre los denominados de "audio" y los de "datos y audio"

Las grabadoras de CD han evolucionado hasta permitir grabar a una velocidad muy superior a la que reproducen, pero no todos los CDs vírgenes soportan estas velocidades (si se fuerzan los compactos podrían no soportar el número de revoluciones y hacerse añicos dentro de la unidad). La velocidad de reproducción de un CD de música convencional se conoce como 1x, y la velocidad de grabación se indica por el múltiplo de esa velocidad. Así, una grabadora 24x grabará 24 veces más rápido que lo que tarda en reproducirse un compacto de música. Super Max2000 omite el dato de la velocidad de escritura recomendada. La velocidad de los grabables se mueven entre valores muy similares: 48x y 52x. Entre los regrabables (regrabar lleva más tiempo que grabar) la velocidad oscila entre los 4x de Sony, Fujifilm y Maxel y los 24x de Memorex. Todos graban adecuadamente a la velocidad recomendada en sus etiquetados.

El tiempo de grabado de un disco depende de diversos factores (muchos de los cuales afectan al propio ordenador o al programa utilizado). Por eso, el laboratorio ha grabado estos CDs bajo condiciones idénticas, siguiendo las directrices que recomiendan en sus etiquetados. Entre los CD-RW las variaciones en el tiempo que necesitaron para la grabación fueron significativas: desde los casi 22 minutos de Fujifilm, Sony y Maxel hasta los poco más de seis minutos de Memorex. Entre los CD-R las variaciones no fueron tan grandes. Mx Onda necesitó 4 minutos y 38 segundos para la grabación completa del disco y Emtec, el que más tardó, un minuto más.

La calidad de estas grabaciones se midió con un programa que realiza un diagnóstico de errores en el disco, incluso de los fallos menores que no afectan a la calidad de su reproducción. En los CD-R de Philips, Sony, Memorex, Ecom y Maxell y los CD-RW de Super Max2000, Emtec y Fujifilm se produjeron errores en la fase final de grabación, pero no afectan a su uso. También se comprobó (mediante sucesivas grabaciones y borrados) que funcionan de igual manera con las aplicaciones de grabación más comunes.

Los colores

La capa de pintura superior es blanca, salvo en TDK que es turquesa. El tinte inferior es verde en los CD-R y gris en los CD-RW, si bien ningún compacto indica en sus etiquetados de qué tinte orgánico se trata. Muchos usuarios confieren a este color una importancia excesiva para definir la calidad del CD, si bien los expertos indican que en condiciones normales los diferentes tintes funcionan igual de bien, siendo tan sólo en condiciones extremadamente desfavorables cuando se aprecian las diferencias. La durabilidad de un disco óptico depende de la luz solar, la humedad, la temperatura y, por supuesto, de los accidentes que pueda sufrir. El laboratorio comprobó cómo se desenvolvían ante condiciones climáticas extremas sometiendo a dos muestras de cada producto (una vez grabados) a bajas temperaturas (-20ºC) durante 24 horas y a altas temperaturas (60ºC) otras 24 horas. El regrabable de Memorex fue el único compacto en no superar la prueba, al perder la información tras la prueba de calentamiento. Para comprobar la incidencia del Sol se les expuso por sus dos caras durante 72 horas a los rayos directos. Memorex tampoco superó esta prueba.

Ante la posibilidad de que el usuario derrame café o refresco sobre los compactos, se comprobó cómo reaccionaban ante el contacto con estos líquidos. Se sometió a los CD a una impregnación de alcohol y a otra con refrescos, tras lo cual se limpiaron con agua jabonosa y un producto multiusos. Los veinte siguieron funcionando tras este test.

La capacidad de un CD aún es suficiente para la mayoría de aplicaciones domésticas

Es conocida la fragilidad de estos discos que carecen de carátula que los proteja (a diferencia de los casetes, las cintas VHS o los disquetes). Se realizaron dos pruebas de rayado: una suave, como la que se produciría al deslizarlo sobre una superficie y otro más profundo, usando un punzón. Los cuarenta discos (dos CDs por cada producto analizado) superaron la prueba menos estricta. Como era de esperar el comportamiento en la segunda no fue tan positivo: Verbatim grabable es el único que siguió funcionando.

Vida útil

La vida de uso se midió reproduciendo durante 48 horas seguidas cada CD-R y grabando y borrando 50 veces cada CD-RW. Todos siguieron funcionando sin problema. En cuanto a su resistencia a las caídas, se dejaron caer tres veces (una por cada cara y otra de canto) desde un metro de altura sobre una superficie de hormigón. Uno de los dos discos de Thinkxtra que se lanzaron se rompió.

Mención aparte merecen las etiquetas con los que algunos usuarios rotulan los compactos. En general están desaconsejadas porque pueden desestabilizar y acabar por romper el disco cuando gira a alta velocidad. Pero, para comprobar si la propia pegatina podía producir algún daño, se pegaron dos etiquetas sobre la cara superior del compacto. Dos días después se despegaron. En una segunda prueba entre la puesta y el despegue de la pegatina sólo transcurrieron cinco segundos. Emtec falló en ambas (se desprende parte de la superficie plateada donde está escrita la información), aunque advierte en su etiquetado que ésta no es una práctica aconsejable. E.com falla sólo en la primera prueba, pero su etiquetado viene en inglés, por lo que un usuario no tiene por qué saber que esa práctica es peligrosa para la integridad del disco.

Con mucho mimo

Todos los CDs, hasta los de mayor calidad, son frágiles y sufren el paso del tiempo. Por ello es recomendable conservar siempre una segunda copia del contenido (una copia de seguridad) en otro CD o en otro formato, como un disco duro o un DVD. También conviene replicarlo cada siete años para evitar que el envejecimiento del material acabe con las fotos o las canciones que hayamos guardado en él. Pero, más allá de estas precauciones, una correcta manipulación aumentará su longevidad de manera notable.

  • Guardar los CD en envases individuales, preferentemente opacos y protegidos de temperaturas y humedades altas.
  • Asirlos por los bordes para evitar dejar huellas dactilares.
  • La exposición solar los daña. Unas horas en el salpicadero del coche a pleno sol puede inutilizarlos.
  • Para marcarlos es preferible utilizar un rotulador para CD (los que escriben también sobre cristal), que no sea de punta rígida. No pegar etiquetas, y menos aún despegar las ya colocadas.
  • No someterlos a golpes ni a la acción de objetos punzantes.
  • La mejor forma de limpiarlos es con una gamuza para limpiar lentes. Nunca frotar en sentido circular; sino radial. Para limpiarlos no conviene usar disolventes o sustancias agresivas.
  • Si la información se va a almacenar durante un largo periodo, es preferible utilizar CD-R, ya que los CD-RW (regrabables) son más sensibles a cambios bruscos de temperatura.

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