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El insomnio infantil tiene su origen, en el 98% de los casos, en un hábito mal adquirido
El 70% de los niños aprende a dormir con pocas rutinas, como ponerle en la cuna, decirle buenas noches... Pero hay un 30% que no lo logra. Son niños normales, pero su reloj biológico madura con más lentitud. Además, en el 98% de los casos de insomnio infantil, éste se da por un hábito mal adquirido. Para poner fin a numerosas noches en vela, la mejor receta son buenos hábitos de sueño. Con algunas pautas sencillas se puede lograr que nuestros hijos duerman de un tirón desde el primer día.
A partir del tercer mes no se levante a cogerlo ante el primer gemido. Dele la oportunidad de que se vuelva a dormir solito.Bebés. Mecerlos en brazos o en la cuna, darles la mano, pasearlos en el cochecito, dejarles hasta que caigan rendidos, ponerlos en la cama de los padres, darles un biberón o amamantarlos, ponerles música... Si se despiertan durante la noche, que lo harán, los bebés esperan que la situación sea la misma que cuando se quedaron dormidos. Es decir, si asocian el dormir con estar en brazos de sus padres, esperan seguir estándolo; si se durmieron mamando, buscarán el pecho; si lo hicieron escuchando música, esperarán oírla...
Mayorcitos. Que lo hagan frente al televisor, que duerman siempre en la habitación de los padres, meterse con ellos a su cama, contarles cuentos durante horas, mantenerles despiertos hasta que se caigan de sueño...
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